Unos días en Burgos, una ciudad llena de joyas

¡Qué ciudad más bonita, Burgos! No la conocía y estuve allí unos días, sobre todo para visitar el Museo de la Evolución y los yacimientos de Atapuerca, pero encontré otros tesoros. Me llevé el ordenador, claro, y un poco de trabajo; siempre se pueden dedicar unas horas a traducir, por la mañana temprano o por la noche. Viajar y traducir me encanta, tengo la sensación de que lo que hago durante el viaje me está pagando los gastos… ¡Y viajar me parece muy importante para el traductor, sobre todo si se hace en trasporte público! Nos permite movernos, oír cómo habla y qué dice la gente, ver lugares interesantes que nos pueden aportar información importante a la hora de traducir y, por qué no, airearnos, disfrutar, pasear… Los autónomos tenemos esa ventaja, podemos trabajar donde sea, siempre que tengamos las herramientas adecuadas, básicamente un ordenador portátil y una conexión a Internet también portátil, si no nos fiamos de los wifis.

Pero volvamos a Burgos. Desde Barcelona, es fácil llegar en tren; es el que va a Vigo, pasando por Tarragona, Lérida, Zaragoza, Pamplona y Vitoria, un recorrido de lo más variado. Hay un tren que sale a las 9:20 h y llega a las 15:19 h, un buen tren, con mesita para poder trabajar un poco. Desde Madrid también es fácil, claro, se llega en unas dos horas y media cortas. La estación de Burgos está a más de cinco kilómetros de la ciudad, pero se puede coger un bus o un taxi sin problemas. Por Burgos, pasa el camino de Santiago, por lo tanto, la oferta de alojamientos es de lo más variada y está muy bien de precio. Para buscar alojamiento, he descubierto Kayak, un portal de esos que te buscan avión, hotel, etc.

Cuando estuve allí, me topé con algo que no conocía, la Noche Blanca, que celebran una vez al año en primavera y en la que se puede entrar gratis a los edificios históricos, desde las nueve hasta las doce de la noche. También hay música y espectáculos de luces por las calles. Bueno, no sé yo si esto es muy adecuado en la época de crisis por la que estamos pasando, pero en fin… yo la aproveché para visitar la catedral, una verdadera maravilla, y otros edificios históricos. Callejear por los barrios antiguos vale la pena, tanto de día como de noche, y también pasear por las orillas del río Arlanzón. Burgos se encuentra a casi mil metros de altitud, o sea que, en primavera, hace fresquito por la noche y por la mañana, pero el resto del día la temperatura es de lo más agradable y la luz muy intensa.

Una visita obligada es el Museo de la Evolución, que se encuentra en un edificio horrible, para mi gusto, pero que es de lo más interesante. La base de su contenido son los yacimientos de Atapuerca cercanos, donde se han encontrado restos de una especie bautizada como Homo antecessor (el hombre explorador), muy antiguos (unos 800.000 años), los más antiguos del género Homo en Europa. También hay restos de Homo heidelbergensis, no tan antiguos, y de Homo sapiens, nuestra especie.

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Entrevista a Andrés Ehrenhaus sobre Knowhaus, la primera agencia literaria de traductores

Knowhaus cumple un año y me intrigaba saber cómo había funcionado esta interesante idea entre editoriales y traductores, así que decidí presentar a Andrés Ehrenhaus, el responsable principal de esta agencia y excelente traductor, unas preguntas, que ha respondido amablemente. El balance general es positivo, pero además nos presenta la prometedora creación del Club de Traductores, que pretende dar salida a traducciones de todas las variantes del castellano. Esto es lo que nos explica Andrés.

1) ¿Cuáles son los objetivos generales de Knowhaus? ¿Qué servicios ofrece?

La agencia representa a traductores y correctores ante la industria editorial, pero no actúa como simple intermediario entre contratados y contratantes sino más bien como vehículo para que el profesional consiga encargos de traducción y corrección en unas condiciones aceptables, sin necesidad de negociarlas previamente con el editor ni de ir llamando de puerta en puerta. Además de proporcionar encargos a los interesados, la agencia actúa también como representante de profesionales que desean proponer traducciones, renegociar condiciones de encargos anteriores o gestionar su patrimonio; por último, ofrece una serie de servicios a las editoriales vinculados al ejercicio de los derechos de autor.

2) ¿Cómo funciona en la práctica la agencia? ¿Qué debe hacer el traductor para disponer de sus servicios? ¿Qué beneficios obtiene Knowhaus?

Lo más habitual es que la agencia reciba un encargo de traducción (o corrección) por parte de un editor y que lo ofrezca a aquellos profesionales que considere más idóneos para llevarlo a cabo. Para ello debe contar con la información adecuada, que recibe de los propios interesados, generalmente vía email, aunque también se celebran reuniones presenciales (llevamos varias en Barcelona y una en Madrid) donde se intercambia información y se resuelven dudas. El profesional interesado en utilizar los servicios de la agencia sólo tiene que mandar un email con sus datos, su interés específico en la agencia, un resumen de su trayectoria, su disponibilidad, sus aspiraciones laborales o sus dudas, que serán resueltas a la mayor brevedad posible. Todo traductor o corrector que haya manifestado su interés queda inmediatamente registrado como cliente y pasa a formar parte de la base de datos de la agencia. En cuanto a los beneficios, y aunque Knowhaus suele negociar caso por caso, digamos que lo habitual es que en un encargo estándar de traducción o corrección se quede con un 8% del tanto alzado o del anticipo a cuenta de derechos que percibe el profesional una vez entregado su trabajo.

3) ¿Cuál es el balance de este primer año de funcionamiento? ¿Cuántos traductores han conseguido una traducción gracias a Knowhaus? ¿Cuántos libros en total?

El balance es óptimo, teniendo en cuenta que se trata de una experiencia única, sin parangón ni antecedentes en la industria editorial de habla hispana y, tal vez, del universo mundo. Hace apenas un año que nos lanzamos a la piscina y la respuesta de todos los sectores ha sido sorprendentemente positiva. Hasta ahora hemos repartido alrededor de veinte encargos, tanto de traducción como de corrección, a profesionales de los más diversos perfiles: consagrados, principiantes… Puesto que recién empezamos, la idea es abrir el juego y, en la medida de las posibilidades, tratar de no restringirnos a un pequeño grupo de clientes, aunque ha habido traductores y correctores que han repetido encargo.

4) ¿Las editoriales consideran eficaz la labor de la agencia? ¿Cuántas editoriales han recurrido a los servicios de Knowhaus?

La respuesta de las editoriales ha sido favorable pero muy diversa. Algunas han aceptado de entrada el envite y otras han sido más cautas y se han limitado a ofrecer un encargo o dos, a ver cómo respondía la agencia y los profesionales propuestos. Por otra parte, la agencia suele rechazar las propuestas que no se ajustan a unas condiciones tarifarias y contractuales dignas, de manera que no todas las editoriales entran en el abanico de posibilidades. En principio no trabajamos con tarifas de traducción inferiores a los 10/11 euros por plantilla de 2100 para las lenguas mayoritarias, ni aceptamos contratos salvajes por legales que sean. La idea es ofrecerle al profesional una tarifa y unas condiciones apetecibles y, en algunos casos, bastante mejores que las habituales, y hacer todo lo posible por acortar la duración de las cesiones, aumentar los porcentajes de derechos, etc. Hasta ahora hemos trabajado con unas doce editoriales muy distintas entre sí: pequeñas, medianas independientes, grandes grupos…

5) ¿La agencia ha conseguido mejorar las condiciones del contrato de traducción y las tarifas?

En muchos casos sí: hemos conseguido una tarifa superior a la ofertada inicialmente por el editor (y a la habitualmente aceptada por el traductor o corrector) y en algunos casos hemos conseguido reducir de manera sensible la duración de las cesiones, tanto para papel como para ebook, aunque esta es una de largo aliento y para la que convendría aunar criterios y aglutinar fuerzas. Nuestra propuesta es que la duración del contrato de traducción de una obra sea la misma o apenas mayor que la del contrato de edición de la misma, puesto que en la práctica no valen nada el uno sin el otro, pero no todos los editores están dispuestos a ceder en este punto. Nuestra percepción, sin embargo, es que a la larga prevalecerá la cordura y ambas duraciones se equipararán en torno a los 7 u 8 años.

6) ¿Knowhaus puede encargarse de buscar una editorial que quiera editar la traducción de una obra propuesta por un traductor? En este caso, ¿qué tiene que hacer el traductor?

Como he comentado antes, éste ha sido uno de los servicios que viene ofreciendo la agencia desde el principio. El traductor que tenga una o varias propuestas de traducción no tiene más que hacérnoslas llegar por email, acompañadas de las indicaciones que considere pertinentes, y nosotros trataremos de encontrar un editor interesado. No obstante, esta labor suele ser ardua y, para qué engañarnos, poco fértil. Es por ello que Knowhaus, junto con la editorial argentina Paradiso y el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, acaba de lanzar una colección de promoción de proyectos de traducción, llamada Club de Traductores (http://bit.ly/ICbIpo, http://bit.ly/IR3rAK, http://t.co/O7ArbeFj), destinada a ofrecer la posibilidad de ver publicados numerosos proyectos de calidad que no acaban teniendo cabida en el ámbito altamente condicionado de la edición comercial. La colección, además, apuesta por todas las variantes de castellano, sin imponer en ningún caso un estándar artificial y ajeno a la lengua de cada traductor. Estas propuestas pueden canalizarse a través de la agencia o enviarse a la dirección establecida a tal efecto, coleccionclub@gmail.com, y serán evaluadas y consideradas a la mayor brevedad. En breve también publicaremos unas bases mínimas en nuestra página web, así como en la de la editorial Paradiso y en el blog del CTLBA.

7) ¿Puede ser interesante y eficaz acudir a la agencia para iniciarse en el mundo de la traducción de libros?

Por todo lo expuesto anteriormente, sí, sin duda. Más que para iniciarse en la traducción en sí, para poner un pie firme en el mercado laboral y no dejarse explotar sin necesidad.

8) ¿Existen agencias de este tipo en otros países?

Que nosotros sepamos y hasta donde hemos investigado, no. Hay agentes literarios que han hecho de intermediarios entre un determinado traductor solicitado por el autor y el editor de turno, pero son casos aislados y puntuales. Eso sí, nos encantaría saber que empiezan a surgir agencias similares, orientadas por los mismos principios.

9) ¿Cuáles son las diferencias esenciales entre Knowhaus y una agencia literaria?

La diferencia esencial es que el agente trata de colocar en las editoriales las obras de sus clientes y nosotros distribuimos entre nuestros clientes las traducciones o correcciones que solicitan las editoriales. Una vez hecho el contacto y aceptadas las condiciones básicas pactadas, la relación contractual relativa al encargo propiamente dicho se establece entre el profesional y la editorial; nosotros recién facturamos nuestros servicios cuando el trabajo ya está entregado, aceptado y pagado.

10) ¿Cómo ves el futuro de Knowhaus en esta época de crisis?

Esta es una pregunta crucial. No tanto por la crisis que empieza a perfundirlo todo sino porque la experiencia de un año corto nos está poniendo ante la disyuntiva de crecer o mantener un perfil bajo como hasta ahora. Son tantos los colegas que se han acercado a nosotros en busca de encargos que empezamos a necesitar una estructura algo más amplia y flexible, capaz de dar respuesta a todas las solicitudes y contactos, gestionar lo que está en marcha y acrecentar al mismo tiempo las fuentes de trabajo. Puede que a algunos les suene paradójico pero Knowhaus trabaja más a medida que la crisis se agudiza; a todo ello, además, hemos de sumar ahora la participación en la colección Club de Traductores, que sin duda se llevará, al menos al principio, buena parte de nuestras energías. Otro de los campos que hasta ahora no hemos podido atender como corresponde es el de la visibilidad pública; ser la única agencia que se encarga de un sector tan poco visible de por sí como la traducción no contribuye a que se nos vea como corresponde. Por eso agradecemos tanto la posibilidad de darnos a conocer y explicarnos libremente que nos brindan blogs como el tuyo, Núria, que son como islitas hospitalarias para los navegantes del archipiélago enorme y disperso de la traducción de libros. Gracias de todo corazón.

Muchas gracias, Andrés, por tus respuestas y muchos ánimos en la nueva etapa. Imagino que no es fácil gestionar una agencia que pretende servir a los traductores, unos bichitos que parece que viven en el interior de la tierra, a juzgar por el caso que muchas veces nos hacen los medios de comunicación, los editores y los lectores. Y más en esta época de crisis, que nos está afectando mucho, en la que nuestros patronos intentan seguir el ejemplo de nuestros gobiernos y recortar, recortar, recortar.

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¡Traductores, leed, leed, leed!

Aprovecho que mañana es Sant Jordi, día internacional del libro y fiesta del patrón de Cataluña, para pensar en voz alta sobre la importancia que tiene la lectura para nosotros, los traductores. Todos lo tenemos claro, desde luego, pero por si acaso, voy a intentar enumerar algunas razones por las que es básico que leamos mucho, mucho, mucho, obras de ficción, en lengua original y traducciones, obras de ensayo sobre diferentes temas e incluso obras de literatura infantil y juvenil. Mejor si se trata de buenas obras, claro, pero también podemos sacar provecho de la lectura de obras no tan buenas o traducciones mediocres. ¡Nuestro cerebrito de correctores empedernidos seguro que no para quieto! ¿Por qué me parece tan importante que los traductores lean mucho? No sé si los motivos me saldrán por orden de importancia, pero ahí van.

En los escritos de otros (tanto escritores como traductores), sobre todo si son de calidad, podemos encontrar nuevas maneras de expresar un concepto, palabras o expresiones que no conocemos, formas actuales de hablar, argot de grupos sociales con los que no tenemos contacto real. También podemos recordar aspectos olvidados de la lengua, refranes o locuciones. Todo esto nos hace adquirir soltura a la hora de escribir una traducción y nos facilita la vida cuando tenemos que encontrar una manera de expresar una idea que no nos sale de forma automática. Cuantas más palabras y expresiones conozcamos, menos tendremos que buscar en el momento de traducir y mejor nos saldrá el texto.

La intertextualidad que casi siempre está presente en las obras literarias nos acostumbra a la idea de las relaciones entre los textos y nos induce a buscarla en lo que estamos traduciendo. Si leemos poco, es muy posible que no nos demos cuenta de las alusiones conscientes o inconscientes, aparentes u ocultas, que hace el autor a otras obras literarias, clásicas o no, a canciones o películas, a hechos históricos, a mitos o leyendas. Nuestras traducciones serán muchos más acertadas y fieles al texto original si nos damos cuenta de estas alusiones y relaciones. En este sentido, no sólo es interesante leer obras literarias, sino también ensayos, libros de historia, de ciencia, de sociología, etc., para aumentar nuestros conocimientos sobre temas variados. ¡En las traducciones sale de todo!

Leer también nos permite estar al día de lo que se cuece en el mundo editorial, aunque sólo sea por los repetidos paseítos a las librerías y los recorridos por sus estantes. Si, por nuestro trabajo de traductores, tenemos relación con editores, siempre podremos hablar con ellos de temas relacionados con la edición con mayor conocimiento de causa si hemos captado aspectos de su día a día, como los temas de actualidad, los autores más leídos, las obras clásicas que se vuelven a editar, las editoriales que más venden, las nuevas editoriales que salen al mercado, los autores más promocionados, los traductores más famosos… En fin, si nuestro trabajo es la traducción de libros, el libro es nuestra vida, lo que nos da de comer y tenemos que conocerlo.

Si no nos dedicamos a la traducción de libros, en los libros también encontraremos información que nos será útil a la hora de traducir un texto técnico, por ejemplo. Si nuestro mundo profesional es la traducción médica, leer ensayos científicos sobre temas médicos escritos por profesionales en nuestra lengua de llegada nos aporta mucha información sobre la manera en que estos profesionales dicen ciertas cosas, sobre el significado de ciertos conceptos y quizá también sobre palabras que ellos extraen del inglés y cuya traducción podemos aportar, si nos parece adecuado. Si lo que traducimos son textos jurídicos, lo tenemos más difícil ¡quizá tendremos que buscar una novela de abogados! Pero echar un vistazo a la Constitución o al Código Civil tampoco estará de más.

Se me ocurren muchos otros motivos por los que leer es importante para un traductor, pero ahora me gustaría recomendar tres libros que me han gustado, ¡mañana es Sant Jordi! ¡Toca libro para él y ella, y rosa para ella! Podéis pasar de rosa, pero no de libro, aunque sea de la biblio. Os recomiendo estos tres:

1. Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945, de Josep Fontana. Es un tocho, sí, tiene más de 900 páginas, más unas 200 de notas, pero está escrito en un lenguaje tan fluido y agradable que se te pasan las horas sin darte cuenta. El libro no sólo cuenta la historia de nuestra época a partir del final de la segunda guerra mundial, también es una reflexión sobre todo lo ocurrido, una visión crítica que analiza las frustraciones ante la ausencia de paz, ante la apariencia de la extensión de la democracia, ante la falta real de prosperidad para todos, ante el mantenimiento de la pobreza. No es un libro de fechas y personajes, sino de hechos y reflexiones. Una mirada al pasado reciente que nos permite comprender de dónde nos viene lo que está ocurriento. ¡Muy recomendable!

2. La sonrisa etrusca, de José Luis Sampredro. ¡Cómo me gusta Sampedro y qué bien escribe! Esta obra se publicó por primera vez en 1985, pero sigue siendo actual. Es la historia de un anciano que se traslada de su pueblo a la ciudad a causa de una enfermedad, que él personaliza e incluso le da un nombre, para que no le dé tanto miedo. En casa de su hijo, convive con su nieto, un chiquitín al que da todo su cariño, y también conoce a una mujer que aporta pasión y amor a la última etapa de su vida. A pesar de la terrible enfermedad, la historia rebosa optimismo, sentido común y libertad. ¡No puedes soltarlo, pero a la vez quieres leerlo despacio para que no se termine!

3. Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute. También es un tocho, pero esta vez se trata de una novela podríamos decir que de fantasía y aventuras. Un país imaginario con ambiente medieval, el reino de Olar, con su mapa en las primeras páginas, cuyo nacimiento y expansión se relata en la novela, muchos personajes, luchas por el poder, conquista, amor, ternura, magos, criaturas del subsuelo, lucha contra el mal. Una alegoría antibelicista considerada una obra de culto e historia de las emociones humanas. Ingredientes para una lectura apasionante de la pluma de una gran escritora y miembro de la Real Academia Española.

La última recomendación es Is That a Fish in Your Ear?: Translation and the Meaning of Everything o en francés Le poisson et le bananier. Une histoire fabuleuse de la traduction, de David Bellos. Un libro especial para traductores del francés, claro, porque no está traducido. ¡Ojalá alguien se decidiera a hacerlo! No puedo hablar demasiado de él porque justo acabo de empezarlo, pero promete… ¡Y va de traducción!

¡Buena lectura, colegas!

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Un día sin trabajo en la vida de una traductora autónoma

Riiing, riiing. El despertador suena hoy a las siete en lugar de a las seis y media o a las seis, porque hoy no tengo nada de nada para traducir, una situación cada vez más frecuente en los últimos años. Desayuno tranquilamente con mi pareja, después de poner en marcha el ordenador. Hojeo un National Geographic viejo y sueño un rato con un viaje a Madagascar. Cuando me quedo sola, me siento ante mi querida herramienta de trabajo, el ordenador, ¡a ver qué hacemos hoy!

Primero veamos los mensajes, no sea que tenga algún encargo. ¿A las ocho de la mañana? Bueno, quizá venga de Canadá… ¿Tengo algún cliente al otro lado del charco? ¡No, ya me gustaría! No hay nada interesante en el correo, solo los mensajes de los portales de ofertas de empleo, ¡sin empleos para mí!, las noticias, casi siempre malas, de la prensa, academias que me ofrecen diferentes cursos y poco más. Las listas de traducción están dormidas, por la hora y por la crisis. Miro por la ventana; el cielo es azul, parece que será un día magnífico de principios de primavera. Todavía no han llegado los vencejos ni las golondrinas, pero los árboles parece que ya quieren empezar a sacar sus hojitas, después de las últimas lluvias. ¡No voy a deprimirme, voy a ser positiva!

Entro en Linkedin y mando unas cuantas invitaciones; hago lo mismo en Viadeo. Entro en Twitter y me repaso los enlaces interesantes. Golpe de Estado de Malí, elecciones movidas en Senegal, los de la Fondeu dicen que no hay que decir «uso horario», sino «huso horario», ¡qué descubrimiento! El cyberprofesseur ha colgado unas preguntas interesantes sobre gramática francesa; les dedico unos minutos. Entre unas cosas y otras, son las nueve. Me preparo un té y, mientras se hace, riego y cuido un poco las plantas de mis ventanas. ¿Algún mensaje? No, nada de nada. Me tomo el té mientras pienso qué hago. Me voy a los favoritos, donde tengo la lista de portales de empleos, y los repaso de uno en uno. Algo hay, así que, una vez más, les mando mi CV, con una cartita de presentación. ¡Cruzo los dedos cuando sale el mensaje!

Ya son las diez de la mañana. Me pongo a limpiar el cuarto de baño y paso el aspirador. De vuelta ante el ordenador, me dedico a recordar a algunos editores y clientes que existo. ¿Algo para traducir? ¿Alguna perspectiva de libro interesante? Me contestan todos en pocos minutos. No, nada de nada por el momento, pero quizá en unas semanas habrá algo. Sigo con mi campaña de buscar clientes en el extranjero y mando algunos CV a Francia, Bélgica, Suiza o Canadá. Relleno un formulario de una agencia de traducción francesa, otro de una belga y otro de una canadiense. ¡Buf, eso de rellenar formularios es agotador! Suena el teléfono, ¡Oh!, ¿será una traducción? ¡No, es una mujer muy agradable que quiere venderme el vino de sus viñas! ¡Increíble! No soy maleducada con ella, al contrario, pero no quiero comprar vino.

Han llegado algunos mensajes de listas de traducción, me los leo. ¿Qué hago ahora? Voy a traducir un poco de ese libro maravilloso de Amin Zaoui. Nadie me lo ha pedido, claro, pero quizá algún día alguna editorial se decidirá a aceptarlo. ¿Por qué las editoriales dicen siempre que aquí a nadie le interesa la literatura africana? ¿Será verdad? Amin Zaoui es argelino y sus libros son muy buenos, al menos a mí me encantan. Pura poesía en prosa que te sumerge en la vida de este desconocido país del norte de África. Tendría que repasar la historia de Argelia; tengo un libro sobre el tema. ¡Esta tarde! No me doy cuenta y ya son las doce. ¿Correo? ¡Nada de nada! Miro por la ventana, ¡menudo solecito agradable! ¡Me voy a dar una vuelta!

Me preparo una ensalada de lentejas y la meto en una fiambrera, cojo una naranja y agua, un tenedor de plástico y un paquete de klinex. Zapatos adecuados, mochila, gorra ¡y nos vamos a caminar! Cojo el metro, luego los ferrocatas y me planto en la Carretera de las Aguas. Allí no hay coches ni ruido, solo algunas personas corriendo, en bicicleta o caminando tranquilamente. Se ve toda la ciudad, con el mar al fondo. Camino durante más de una hora hasta una fuente en medio del bosque y allí me como lo que llevo. Después, regreso a casa. ¡Me he oxigenado y veo la vida de otro color! No todo es trabajo, ¿verdad? Si, pero…

Me tumbo unos minutos para descansar y me quedo roque un cuarto de hora. Son las cuatro. ¿Algún mensaje interesante? Sí, pero no de trabajo. Dedico el resto de la tarde a la lectura: Por el bien del Imperio, de Josep Fontana, una interesante historia mundial desde 1945,  Le poisson et le bananier. Une histoire fabuleuse de la traduction, de David bellos, superinteresante. No me doy cuenta y ya son las nueve. Llega mi media naranja, preparamos juntos la cena y charlamos un rato. Bueno, voy a apagar el ordenador, ahora ya no llegará nada. ¡Oh, alguien me pregunta si estoy disponible para una traduccioncita! ¿Quién será? ¿Qué tarifas aceptará? Y lo más importante, ¿pagará? ¡Es raro que trabajen a estas horas! Bueno, responderé, ¡nunca se sabe!

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La femme aux 5 éléphants, con traductora en primer plano

Pedaleando en la bici de spinning delante de la tele, he visto por fin una película muy recomendada en listas de traducción españolas y francesas, La femme aux 5 éléphants. Me la compré en amazon.fr y me llegó en dos o tres días. Parece que se puede comprar en inglés en amazon.com. Vaya por delante que me ha gustado mucho. ¡De lo contrario no hablaría de ella, claro! Cuenta la vida de Svetlana Geier, la traductora de Dostoievski al alemán, contada por ella misma. La hizo el realizador alemán afincado en Suiza Vadim Jendreyko en 2009, con el título de Die Frau mit den 5 Elefanten y se estrenó en Francia en 2010.

Toda la película transmite reflexión, calma, suavidad, sencillez; todo lo contrario de lo que presentan ciertas películas americanas o americanófilas actuales. Una casa llena de libros, una taza de té, una máquina de escribir y un lápiz, además de un par de colaboradores para picar la traducción y leerla en voz alta es casi todo lo que necesita esta anciana de pelo perfectamente blanco y espalda muy curvada para su trabajo, además del calor de su gran familia y los ingredientes de los exquisitos platos que les prepara cuando la visitan.

Su vida no fue fácil, ni mucho menos. Nació en 1923 en Kiev y fue la hija única de una familia rusa sencilla. Su padre fue hecho prisionero como enemigo del pueblo por las fuerzas de Stalin, aunque tuvo la suerte de ser liberado y pudo vivir, muy enfermo debido a las torturas y las malas condiciones que tuvo que soportar, durante algo más de un año en libertad. Su madre la apuntó a clases de alemán y francés desde pequeña, con la idea de que saber idiomas le sería muy útil. Durante la ocupación nazi, Svetlana vivió el asesinato de su mejor amiga y muchas penalidades, pero pudo trabajar como intérprete en el Instituto Geológico de la Academia de Ciencias. Los años siguientes a la liberación son muy difíciles, pero Svetlana y su madre salen adelante. Consiguen trasladarse a Berlín en 1944.

A pesar de las dificultades, consigue realizar diferentes estudios relacionados con la lengua alemana y la literatura, se casa (se separará en 1962) y tiene dos hijos. En 1957, empieza a traducir literatura rusa al alemán y también a dar clases en la Universidad de Karlsruhe, al suroeste de Alemania. Serán las dos actividades, traductora y profesora, que realizará durante toda su vida, aunque en diferentes lugares. En 1992, la editorial Ammann le encarga la tarea de traducir las grandes obras de Dostoievski, los cinco elefantes, labor que la mantiene ocupada durante nada menos que quince años: Crimen y castigo, El idiota, Los demonios, Los hermanos Karamazov y El adolescente. En 2007, regresa a Ucrania, de donde se había marchado en 1943. Sigue traduciendo hasta su fallecimiento, en 2010, a los 87 años, un mes después de que se estrenara esta película. Además de estas cinco obras, tradujo otras novelas de Dostoievski y también a otros autores rusos, como Pushkin, Gogol, Tolstoi y muchos otros.

Para traducir, hay que levantar la nariz del texto, dice Svetlana. Hay que levantar la vista del libro y ver el texto en su conjunto, no solo las frases y las palabras. Para traducir una obra, después de su lectura previa, dicta la traducción a una amiga, que la escribe a máquina. Otro amigo se encarga de leérsela en voz alta una vez terminada y de hacerle sugerencias, para corregir el texto. Es emotivo escuchar los comentarios de la traductora cuando este amigo intenta que cambie algo que a ella no le parece que haya que cambiar «porque eso no está en el original». Su respeto por el texto original es exquisito, como debe ser.

Bueno, no quiero contaros nada más, solo que vale la pena ver esta película y deleitarse con el amor por la traducción de esta mujer luchadora.

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La importancia del ejercicio físico para el traductor

¡No solo para el traductor, claro! Ya sé que soy pesada con este tema, pero quiero pensar que a la mayoría de nosotros nos apasiona nuestro trabajo y, sin darnos cuenta, nos pasamos horas y horas con el culo pegado a la silla, completamente absortos en el libro o el documento que tenemos entre manos. Cuando nos levantamos, algunas veces somos conscientes de que hemos pasado demasiado rato moviendo solo las manos sobre el teclado, ¡pero ya es demasiado tarde, han pasado tres o cuatro horas! ¡Ah, pero es que no se podía dejar aquel párrafo sin acabar! ¡Oh, es que hay una discusión muy interesante en una lista de traducción! ¡Eh, esto no puede ser! ¡Hay que moverse! De lo contrario, ¡Uy, me duele todo!

Hay tres aspectos principales por los que creo que es importante el ejercicio: para que el sistema musculoesquelético se mantenga en forma y no nos dé problemas, para que el sistema cardiovascular esté en condiciones óptimas y para que la mente reciba una buena cantidad de elementos capaces de mantenerla optimista y animada, ¡que buena falta nos hace! Un taburete de tres patas que nos mantendrá en equilibrio. La idea no es convertirse en un musculitos o un superdeportista, ni mucho menos, sino dedicar cada día un mínimo de media hora a moverse para evitar o minimizar diferentes tipos de problemas, sobre todo en el futuro en caso de personas jóvenes.

¿Para qué puede servir que los músculos estén mínimamente desarrollados? Puede parecer que no es necesario, si la realidad es que nos pasamos el día sentados ante el ordenador. Pero los músculos tienen entre sus funciones las de mantener las estructuras de sostén del cuerpo en su lugar y evitar que las articulaciones se muevan de manera irregular. Esto tiene importancia sobre todo en la columna vertebral. No es lo mismo padecer un problema lumbar con la musculatura de las piernas, la espalda y el abdomen desarrollada que hecha una piltrafa, por ejemplo. La sujeción que aportan los músculos favorece la recuperación en caso de dolor agudo y también previene problemas mayores. ¡Y esto es solo un ejemplo! Los huesos también se benefician de determinados tipos de ejercicio físico, como correr, andar o similares, sobre todo en el sentido de mejorar la mineralización, con la consiguiente disminución del riesgo de osteoporosis.

El sistema cardiovascular recibe un enorme beneficio con el ejercicio físico, sobre todo si es aerobio, como correr, andar, ir de excursión, ir en bicicleta o nadar. Por una parte, el ejercicio favorece el control de factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes o el aumento del colesterol. Todos sabemos que las enfermedades coronarias y los accidentes vasculares cerebrales son uno de los males más importantes de nuestra época, ¡pero siempre pensamos que a nosotros no nos tocará! Bueno, para que no nos afecte, es mejor que pongamos todos los medios a nuestro alcance lo antes posible. ¡Sabemos que tenemos que hacerlo pero a veces nos dejamos llevar! ¡Pues nada de eso!

Otro aspecto importante del ejercicio físico es su efecto sobre el sistema nervioso central. Además de favorecer la salud de los vasos sanguíneos que llevan oxígeno y nutrientes al cerebro, también se ha demostrado que el ejercicio mejora las funciones intelectuales, disminuye el tiempo de reacción en las actividades mentales, mejora la memoria y la cognición. ¡Somos traductores y necesitamos todo eso para nuestro trabajo! ¿Podemos permitirnos el lujo de no cuidar nuestra principal herramienta de trabajo? Además, el ejercicio mejora el estado de ánimo y aumenta el umbral del dolor debido a que favorece la producción de endorfinas, las hormonas del bienestar.

Bueno, estos son los tres aspectos principales de los que quería hablar, pero hay otros, sobre todo la intervención del ejercicio físico en la disminución del riesgo de ciertos tipos de cáncer, en especial el de colon. ¿Hace falta algo más para ponerse en marcha? El ejercicio nos evita enfermedades, mejora el funcionamiento del cerebro, nos pone de buen humor, nos ayuda a adelgazar, nos pone guapos… ¿Cuál es el problema? ¡Ah, ya sé, la falta de tiempo! ¡No es cierto! Una vez, en Burkina Faso, un muchacho minusválido me abordó en la calle; quería que visitara su asociación y viera si podía colaborar con ella en algo. Le dije que no tenía tiempo en aquel momento y el muchacho me contestó: «Le temps ne te cherche pas, c’est toi qui cherche le temps» (El tiempo no te busca, tú eres quien busca el tiempo). Nunca se me olvidará esta frase. Mi cerebro de blanca no reaccionó a tiempo y no fui a ver su asociación, ¡qué miserable fui! El día tiene siempre 24 horas, ¡podemos elegir cómo las llenamos!

Mi propuesta es adquirir el hábito de hacer ejercicio cada día o al menos tres días a la semana, y además aprovechar cualquier excusa para movernos un poco mientras estamos trabajando. Algunas ideas se pueden encontrar en la entrada «Estrategias para levantar el culo de la silla». Pero, ¿cuánto ejercicio hay que hacer? Propongo un mínimo de tres horas a la semana de ejercicio moderado y bien distribuido. Por ejemplo, podemos hacer media hora de ejercicio seis días a la semana, o una hora tres días. ¡Y si hacemos una hora todos los días, pues genial!

¿Qué tipo de ejercicio? Eso ya depende de los gustos de cada uno, claro. Podemos andar deprisa una hora al día; correr media hora tres días a la semana y caminar una hora otros dos días; ir en bicicleta una hora al día; nadar media hora cada día y caminar deprisa una hora dos días; ir al gimnasio cada día tres cuartos de hora; apuntarnos a alguna actividad aeróbica en el gimnasio dos veces a la semana y caminar una hora deprisa tres veces a la semana. Las combinaciones son infinitas y dependen de los gustos de cada uno. ¡Pero hay que hacer algo de forma continuada! Aunque de vez en cuando también es bueno tomarse una semana de descanso, quizá cada dos o tres meses. ¡Ánimo y en marcha!

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Control de facturas con Excel

Excel es un buen programa para muchas cosas, sobre todo para cálculos. A mucha gente, le parece muy complicado, y puede serlo, pero no hace falta que lo explotemos al máximo para que nos resulte útil. Con unas funciones superbásicas, podemos obtener una hoja de cálculo muy fácil de hacer que nos permita llevar un control trimestral de las diferentes facturas que hacemos como autónomos, con su IVA, su retención y sus totales. El resultado nos puede ser muy útil para hacer la declaración trimestral de IVA, por ejemplo, pero también para saber cuánto llevamos facturado, cuánto IVA tendremos que pagar, la retención que hemos aplicado y las facturas que ya nos han pagado. Podemos hacer lo mismo con las compras que hemos hecho y de las que nos podemos descontar el IVA, para tenerlo más fácil al hacer la declaración.

¿Qué tipo de archivo de Excel os propongo? Pues algo muy sencillo. Un documento con cuatro hojas de Excel, una para cada trimestre. Si queremos controlar también los gastos, añadimos cuatro hojas más, también una para cada trimestre. El archivo se llamará algo así como «Facturas 2011» y a cada hoja le pondremos el nombre correspondiente al trimestre: «Enero-marzo», «Abril-junio», «Julio-septiembre» y «Octubre-diciembre». Pondremos a cada hoja un título general, como «Facturas enero-marzo 2011», y nos montaremos una cuadrícula con los datos que nos interesen: número de la factura, fecha, nombre del cliente, concepto, unidades (palabras, página o lo que sea), precio por unidad, total bruto, IRPF, IVA, total neto y control de cobro. Quedará algo como esto:

A continuación, vamos a establecer las fórmulas para que Excel nos haga automáticamente los cálculos en las casillas que lo necesiten. ¿Qué queremos que nos calcule? Primero tendrá que multiplicar las palabras o las páginas que hayamos traducido o corregido por el precio de cada palabra o página. Para que Excel lo haga, le ponemos la fórmula en la ventana de arriba. Las fórmulas siempre empiezan con un signo =. Para multiplicar, se utiliza el asterisco. Así pues, la fórmula que corresponde a la casilla G4, donde estará el total bruto, es: «=E4*F4», las unidades por el precio de cada unidad. Una vez escrita la fórmula, le damos a Enter y listo. Para que nos calcule el IRPF de la fila 4, escribimos en la casilla H4 «=G4*0,15» o, lo que es lo mismo «=G4*15/100» (la barra inclinada se utiliza para la división). La fórmula para la casilla I4 del IVA será parecida: «=G4*0,18» o bien «=G4*18/100». Solo nos falta el total neto, que colocaremos en la casilla J4 y se calculará así: «=G4-H4+I4», o sea el total bruto menos la retención más el IVA. Añadimos una casilla para saber qué facturas hemos cobrado y cuáles no, en la que pondremos una X cuando las hayamos cobrado.

Una vez colocadas todas las fórmulas, ampliarlas a toda la fila es muy fácil, solo hay que colocar el cursor en la esquina inferior derecha de la casilla que ya tiene la fórmula y moverlo un poco hasta que salga un signo + de trazos finos; en este momento, arrastramos el cursor hacia abajo de modo que llegue hasta la última casilla, la 17; soltamos y nos aparecerá un guion en cada casilla, que indica que la fórmula se ha aplicado a todas las casillas. Hacemos lo mismo en todas las filas, la del total bruto, la retención, el IVA y el total neto. Para el total de los totales, que figura en la última línea, colocaremos la fórmula de la suma en la casilla correspondiente de la fila 19. El total de totales brutos, en la casilla G19, será: «=SUMA(G4:G17)». El total de las retenciones será: «=SUMA(H4:H17)», y así sucesivamente. Podemos escribir la fórmula en la casilla G19 y arrastrarla horizontalmente tirando de la esquina inferior derecha de esta casilla, cuando salga el signo +, hasta llegar al total neto. Los dos puntos se usan para indicar un intervalo, de tal casilla a tal casilla. Tendremos algo así:

!Y ya está! Cada vez que hagamos una factura, llenamos la fila correspondiente. Podemos «embellecer» el archivo tanto como queramos, con colorines, fondo o lo que sea. También podemos poner un filtro a la columna de clientes; de esta manera, podremos ver solamente las facturas que hemos hecho para uno concreto; para ello, simplemente seleccionamos toda la columna que tiene los nombres de los clientes, nos vamos a la pestaña «Datos» y hacemos clic en «Filtros». Aparecerá un cuadradito al lado del nombre «Clientes»; si se hace clic en él, se pueden seleccionar él o los clientes que se quiere que aparezcan; eso sí, la suma sigue siendo del total de clientes. En las facturas que no llevan IVA, simplemente ponemos un cero en la casilla del IVA, con lo que desaparecerá la fórmula y quedará un guion. Un trimestre completo podría ser algo así:

¡Un buen trimestre, sí señor!

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