La importancia de viajar para el traductor

En un momento en el que un intenso lumbago me tiene prácticamente encerrada en casa, eso es lo que se me ocurre, ¡una entrada sobre la importancia de viajar, de moverse! Me encanta viajar, pero también lo considero esencial para un traductor, una persona para la que el conocimiento de otras gentes, otras culturas y otros lugares es esencial. Mis dolores actuales me inducen a pensar que los viajes también pueden ser virtuales, porque se puede conocer un país a través de algunos documentales de la tele, en canales como Viajar, Odisea, etc., o a través del cine, la literatura y seguramente de otras mil maneras, cómodamente sentado en el sillón y con una botella de agua caliente en la espalda. Pero no es lo mismo, ¿verdad? ¡Ni de lejos! He aquí algunas preguntas que se me ocurren al pensar en los traductores y los viajes.

¿Por qué viajar? En primer lugar, porque se puede, si eres un profesional autónomo y dispones de un ordenador portátil, claro. Hay pocas profesiones que permitan trabajar y viajar, la nuestra es una de ellas. Se puede traducir fuera de casa, en el tren, en el avión; es cierto que después habrá que hacer un buen repaso si se trabaja en según qué lugares, pero lo más engorroso, picar el texto, ya está hecho. En segundo lugar, porque nos hace darnos cuenta de que existen otras maneras de vivir, de pensar, de estar en el mundo y sobre todo de expresar todo eso, diferentes de las nuestras. Apreciarlo en persona no es lo mismo que encontrarlo en un diccionario o en un libro, donde tampoco se encuentra todo, y es muy útil a la hora de traducir. En tercer lugar, porque quizá se puede practicar una lengua extranjera, lo cual siempre viene bien si se trata de la de traducción. El contacto y el intercambio con las personas que la hablan es enriquecedor, tanto desde el punto de vista personal como profesional. Y por último, porque permite cambiar de aires y movernos, algo muy importante para unos bichitos pegados a una silla durante horas y horas.

¿Con qué excusa? Ya sé que no es necesaria, pero nunca viene mal tener una buena excusa para salir de casa. Las que más me gustan son las que tienen relación con eventos profesionales; el congreso de Tremédica, las jornadas de Asetrad, el Salón Internacional del Libro Africano, el Liber, la feria del libro de París u otros actos de los que me entero con tiempo. También me pueden servir de excusa cosas un tanto alejadas de la traducción o el libro, como el Festival de Cine Africano de tarifa o la FESPACO, en Burkina Faso, también un festival de cine africano, el más importante de África. Otras veces, simplemente me digo que necesito un lugar tranquilo y solitario para traducir determinada obra, y entonces me busco un apartamento en Montserrat o en La Palma. A veces, no encuentro ninguna excusa, ¡y salgo a buscarla!

¿A dónde? Buf, eso ya depende de cada uno, ¡y de la excusa! Viajar a lugares donde se hable la lengua de la que uno traduce es lo más interesante y enriquecedor. Si traduces del inglés, lo tienes fácil, puedes irte a Reino Unido, Estados Unidos, Irlanda, Canadá, Australia o Nueva Zelanda, pero también a Sudáfrica, Namibia, Botsuana, Kenia, Tanzania, Gambia, Ghana, Uganda, Zambia,  India, Jamaica, Papúa Nueva Guinea, Puerto Rico, Sri Lanka, Singapur, Tailandia y un largo etcétera, aunque quizá el inglés que se habla en estos últimos lugares no sea tan bueno, ni lo hable la mayoría de la gente, pero uno nunca sabe de qué tratará la próxima novela o el próximo texto que le toque traducir. ¿Y si la acción transcurre en el delta del Okavango? ¡Pues a Botsuana nos vamos! Los que traducimos del francés tampoco lo tenemos mal. Podemos ir a Francia,  Andorra, Bélgica, Suiza, Luxemburgo o Quebec claro, pero también a media África (Burkina Faso, Senegal, Benín, Togo, Marruecos, etc.) y algunos países de Asia (Camboya, Vietnam); el nivel de la lengua y el acento serán muy diferentes, pero interesantes. Si traduces del rumano, lo tienes fácil, sobre todo teniendo en cuenta que Rumanía es un país extraordinario, pero quizá tengas que buscarte otro “motivo” que no sea la lengua para variar un poco. ¡Se puede traducir del o al rumano en Bután, por ejemplo, o del francés en Polonia o en Guatemala! El caso es abrir la mente a otras formas de ver el mundo, conectar con gentes que se visten y actúan de otra manera, que dan importancia a otras cosas, que tienen otra historia. ¿No queremos ir tan lejos o el presupuesto no da para tanto? ¡Bueno, vivimos en un país maravilloso, España! ¿Quién la conoce por completo? ¿Burgo de Osma? ¿Tarifa? ¿Almagro? ¿Toledo? ¿Salamanca? ¿El delta del Ebro? ¿Sevilla? Mil lugares de nuestra geografía que bien merecen una semana. ¿Y qué me decís de Portugal? ¡Está aquí al lado! ¡Y tiene lugares tan interesantes como Lisboa, Oporto, Coimbra!

¿Cómo? Para mí, la manera ideal de viajar es el tren, el medio de transporte que mejor da la idea de lo lejos que está el lugar de destino, con la ventaja sobre el autobús de que puedes levantarte, ir al lavabo o incluso al bar, si es un tren de larga distancia que dispone de este servicio. Los trenes nocturnos, si se va en cama, permiten aprovechar muy bien el tiempo, ¡se viaja durmiendo!, aunque llegas un poco cansado. Si no hay más remedio, habrá que tomar el avión, que suele ser lo más barato, pero también lo que más contamina, aparte de que somete a sus ocupantes a radiaciones cósmicas no precisamente beneficiosas para la salud. El coche particular, para mí, que ya hace muchos años que lo he desterrado de mi vida, es la peor opción: es responsable de una de las primeras causas de mortalidad en todo el mundo, contamina y es un incordio a la hora de buscar un lugar para aparcar. ¡Ah, queda el barco!, una buena opción para viajar a Baleares e incluso a Italia. Para los más atrevidos, también está la bici y, por supuesto, el coche de san Fernando, medio a pie y medio andando.

¿Cuándo? Aparte de las fechas en las que hay algún evento, que no se pueden elegir, los autónomos tenemos el privilegio de poder viajar cuando no lo hacen los demás, así que vale la pena aprovechar. ¿Semana Santa? Noooo, con lo bien que se está en casita. ¿Agosto? ¡Menos, todo el mundo sale y todo está carísimo! ¿Fin de semana? Si podemos evitarlo, tampoco. Lo ideal es elegir bien las fechas según el lugar al que se viaja. Si lo que quieres es ir a Argentina y no te gusta el frío, no te vayas en nuestro verano, opta mejor por el mes de noviembre o diciembre. En Guatemala, la temporada de lluvias empieza en mayo y termina en noviembre, así que mejor ir en invierno también. En Laponia, los inviernos son muy fríos y el sol casi no aparece por el cielo, pero las auroras boreales se ven justamente en esta época. Canarias es una buena opción cuando uno está cansado del frío de su tierra. Se pueden pasar unas buenas vacaciones en Namibia y Botsuana en verano, porque allí es invierno y no hace tanto calor. En fin, hay que estudiarse muy bien el clima del lugar y elegir el periodo del año más interesante según los intereses de cada uno. ¡Suerte que buscar información es precisamente lo nuestro! Un mapa y una buena guía son imprescindibles.

¿Dónde alojarse? Un apartamento es, a mi modo de ver, lo mejor si se quiere trabajar. El hotel puede servir, claro, pero suele ser más incómodo. En cambio, un apartamento siempre cuenta con una mesa y una silla para poder trabajar con comodidad y algunos complejos cuentan con servicio de restaurante si uno no se quiere preparar la comida. Pero no se encuentran apartamentos para una semana en todas partes, así que a veces será necesario reservar un hotel o un hostal, que quizá nos obligue a traducir con el ordenador sobre las rodillas… ¡Son sacrificios que uno tiene que hacer para practicar una lengua y conocer el ancho mundo! ¡Gajes del oficio!

¿Qué llevarse? Aparte de lo necesario para la vida cotidiana, el ordenador, por supuesto, a no ser que se quiera practicar eso que llaman “desconectar”, que personalmente no acabo de comprender… El libro o lo que se tenga que traducir y unos libros de lectura. ¡O un ebook con un montón de libros! Me encanta llevarme literatura de autores del lugar al que voy, pero puede ser estimulante leer una novela cuya acción transcurre en Suecia si se viaja a Mozambique, por ejemplo. Un buen calzado para patear el lugar es esencial, lo mismo que un buen mapa y una guía. Si encontramos un buen libro de historia, mucho mejor, aunque quizá una vez allí no nos apetezca abrirlo, que todo puede ocurrir. Bueno, eso es lo que a mí me gusta llevarme, pero cada uno a lo suyo…

¡En cuanto mi espalda me lo permita, empiezo a pensar en un lugar baratito para pasar una semana!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Viajes y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a La importancia de viajar para el traductor

  1. Nuria:

    Hace muy poco que sigo tu blog y ¡me encanta esta entrada! A mi también me pasó de pensar en viajes cuando hacía sólo dos meses que había vuelto a mi tierra (después de casi cuatro años viviendo en España) y que no tenía ningunas vacaciones planificadas. En fin… Translators have itchy feet!

    Gracias por este viaje virtual y ¡que te mejores!

    • Muchas gracias, Véronique. Lo próximo que me gustaría hacer es ir a Santa Cruz de Tenerife para el SILA, el Salón Internacional del Libro Africano, en septiembre. Veremos si lo consigo. Si te apuntas, nos vemos por allí. Estuve el año pasado y es muy interesante.
      Un abrazo.

  2. Laura Alonso dijo:

    Hola Núria:

    Sólo quería decirte que me ha gustado mucho tu post sobre la importancia de viajar para los traductores. Es un gusto que comparto, como traductora, aunque personalmente me decanto por el avión como medio de transporte. Es cierto que con los trenes tienes más la sensación de viaje, ¡pero me gustan demasiado los aviones! En cualquier caso, lo importante es el viaje, la experiencia, el intercambio y el enriquecimiento. Estaré atenta a tu blog.

    Un abrazo de otra tremedita.

    Laura

  3. Hola Laura:
    Me alegro de que te guste la entrada y te agradezco mucho tu comentario. Desde luego, el avión es un buen medio de transporte, que utilizo si no tengo más remedio, pero de un tiempo a esta parte me preocupa mucho el medio ambiente y pienso que es un aparato muy contaminante. Además, hace poco leí un estudio sobre las radiaciones cósmicas que afectan a los seres vivos a estas alturas y tiendo a utilizar otros medios, sobre todo el tren. ¡Coche particular hace años que ya no tenemos! Voy más despacio pero gozo igual del camino, que es lo importante.
    Un abrazo tremedita y hasta siempre, ¡quizá en algún congreso por esos mundos!
    Nuria

  4. Ana maría dijo:

    REcién leo tu artículo. ¡Muy bonito y útil para mi idea de organizar viajes para escolares con fines de preparación en la convivencia!

    • Nuria Viver dijo:

      Me alegro de que te sea útil, Ana María, y desde luego los escolares se merecen un viajecito de vez en cuando, para conocer otras maneras de ver el mundo y otros lugares.
      Un abrazo.

  5. Pingback: LA IMPORTANCIA DE VIAJAR PARA EL TRADUCTOR | alessandragregori

  6. Pingback: Buenos propósitos de una traductora para el nuevo año | Traducción médica, técnica y literaria

  7. Buenas noches, os ha dicho alguien que vuestro sito web puede ser adictiva ? estoy preocupada, desde que os recibo no puedo parar de mirar todas vuestras sugerencias y estoy muy feliz cuando recibo uno más, sois lo mejor en español, me encata vuestra presentación y el curre que hay detrás. Un beso y abrazos, MUCHAS GRACIAS POR VUESTRO TRABAJO, nos alegrais la vida.

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s