Zumo de moras, una excusa para una excursión al santuario de Bellmunt

Suena raro, ya lo sé, pero acabo de leer un artículo muy interesante sobre las propiedades de los zumos de ciertas frutas para prevenir las enfermedades cardiovasculares y se me ha ocurrido que recoger moras es una buena excusa para hacer un poco de ejercicio este verano y a la vez preparar unos zumos deliciosos y sanos. El artículo en cuestión se ha publicado en Agroterra, una revista especializada en el mundo agrícola. Ya conocía las propiedades de los frutos rojos en la prevención del cáncer, gracias al libro Los alimentos contra el cáncer, de Richard Béliveau y Denis Gingras, que tuve la suerte de traducir, y ahora se suman otras virtudes. ¡Pues nada, vamos a recoger moras! Os propongo también algunas recetas de zumos, al final.

Es bien sabido que muchos traductores no levantan el culo de la silla en horas y hacen muy poco ejercicio; es comprensible porque, ante la traducción de un libro o un artículo interesante, las horas vuelan y también porque cada vez cuesta más llegar a fin de mes con las tarifas actuales de ciertas editoriales y agencias. A pesar de eso, la salud es muy importante y el ejercicio físico, aunque sea moderado, es esencial. Os propongo una excursión con doble objetivo: hacer un poco de ejercicio y recoger moras. Se trata de caminar hasta un santuario discreto y solitario, encaramado en la cima de una montaña pequeña, a sólo 1.246 metros de altitud, en la provincia de Barcelona, en la comarca de Osona, el santuario de Bellmunt, al que subiremos desde la cara norte, desde el pueblecito de Vidrà, provincia de Gerona, que se encuentra a una altitud de 980 metros. Por el camino, encontraremos moras, siempre que hagamos la excursión a finales de agosto o durante el mes de septiembre.

Antes de salir, nos armamos con un calzado y ropa adecuados para montaña, un impermeable por si las mosca, agua para beber y para lavarnos un poco las manos (las moras te dejan perdido), una gorra o un sombrero para el sol, algo para picar durante el camino y algo donde poner las moras (cesta, bolsa o lo que sea); no estará de más añadir un pequeño botiquín, por eso de que las zarzas tienen pinchos. Llegar a Vidrà es fácil, sólo hay que tomar la carretera general C17 que va a Puigcerdà, desviarse a la derecha para entrar en el pueblo de Sant Quirze de Besora y allí desviarse de nuevo a la derecha en el único semáforo del pueblo. Pasaremos por Santa Maria de Besora y llegaremos a Vidrà, un pueblecito que vale la pena visitar. El camino que sale hacia el santuario de Bellmunt se encuentra antes de llegar al pueblo, a la derecha de la carretera; hay un letrerito que puede pasar desapercibido si uno no se fija bien. Es un camino ancho y fácil, aunque pedregoso; al final, hay una subida fuerte por un camino pequeño, pero es un tramo corto. Las moras las encontraremos sobre todo en la parte baja del camino.

Teniendo en cuenta que iremos despacio porque recogeremos moras, debemos prever entre cuatro y cinco horas para llegar arriba, aunque lo normal es tardar dos o tres horas. Arriba, en el santuario, nos espera el bar y el restaurante (buena comida y un vino que llaman “daurat” que me encanta, además de una vista espectacular y la posibilidad de alojarse allí para pasar la noche. No lo he hecho nunca, ¡pero la vista del cielo por la noche desde allí debe ser increíble! Por la parte sur, se ve toda la Plana de Vic, las montañas de Collsacabra y el Montseny y, con un poco de suerte, hasta la montaña de Montserrat. Por la parte norte, la vista incluye el Pirineo catalán. También se puede llegar a Bellmunt desde Sant Pere de Torelló, con la ventaja de que existe transporte público para llegar hasta este pueblo del norte de Osona, pero por este lado encontrar moras es más difícil.

¿Qué hacemos ahora con las moras? Para empezar, las lavamos bien con agua y las metemos en la nevera hasta el momento de usarlas. Si hemos encontrado muchas, podemos congelar unas cuantas, para tener durante el invierno. Podemos hacer una rica mermelada de mora, zumos variados y utilizarlas enteras para adornar pasteles u otros dulces. Vamos a ver algunas recetas de zumos.

Zumo de mora. Simplemente colocamos las moras bien limpias en el recipiente de la batidora con un tercio de su peso en agua y un poco de zumo de limón, lo batimos durante un buen rato y añadimos azúcar o miel al gusto. Si nos queda muy espeso, añadimos más agua.

Zumo de mora con sandía. Colocamos las moras y la sandía (mitad y mitad en peso) en la licuadora y lo batimos durante un buen rato. Añadimos azúcar al gusto y listo. Se puede añadir también plátano y manzana. Si nos queda muy espeso, añadimos agua.

Zumo de mora con leche. Colocamos las moras en el recipiente de la batidora con un tercio de su peso en leche (de vaca, de soja, de avena u otros) y lo batimos durante un buen rato. Añadimos azúcar o miel al gusto. Podemos añadir también plátano y manzana. Si nos queda muy espeso, añadimos un poco de agua o leche.

Esta pequeña excursión con guinda nos ha permitido quemar unas calorías, seguro que nos ha subido los ánimos y además nos ha regalado un producto natural muy bueno para la salud. Unos ingredientes muy buenos para el corazón ¡Buen provecho!

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