Canfranc Estación, un lugar fresquito para traducir

Tres semanas en este pueblecito del Pirineo aragonés me han enseñado que se pueden descubrir muchas cosas si, en lugar de “pasar” por un lugar, nos quedamos y “estamos” en él, “vivimos” en él. Para eso, lo ideal es alquilar un apartamento, en mi caso La Tuca Petit, una casita encantadora y bastante grande, con wifi, en un lugar muy tranquilo al final del pueblo, ideal para descansar y traducir. ¡Y con unos propietarios maravillosos! El pueblo tiene un pequeño supermercado, una carnicería y otras tiendas para comprar todo lo necesario. Está muy bien comunicado por tren (Zaragoza-Canfranc) y autobús. Incluso hay un autobús francés que te lleva a Bedous, donde se puede coger el tren para Olorón y más allá. ¿Qué he descubierto en este pueblo? Veamos…

Una estación impresionante y con una gran historia. La estación internacional de Canfranc se empezó a construir después de la Primera Guerra Mundial (1915) para comunicar España con Francia en tren por el túnel ferroviario de Somport y se terminó en 1925. El rey Alfondo XIII la inauguró el 18 de julio de 1928, acompañado por el presidente francés, Gaston Doumergue, acto que se conmemora cada año en la actualidad con una escenificación ambientada en la época en la que participa la gente del pueblo, que tuve ocasión de presenciar. En aquella época, el lugar se convirtió en un centro importante para la gente, pues se encontraban allí muchos servicios. Durante la Guerra Civil, se cortó la comunicación con Francia, y la Segunda Guerra Mundial trajo al ejército nazi a la parte francesa de la estación. Esta presencia militar hizo surgir una red de espionaje en la que participaron muchas personas del pueblo, colaboradoras de los aliados. En 1970, dejaron de pasar trenes a Francia, debido al hundimiento de un puente en la parte francesa, aunque sigue llegando el tren dos veces al día a Canfranc desde Zaragoza. Todo esto y más se cuenta en la visita guiada.

Un laboratorio subterráneo. Lo encontramos por casualidad durante un paseo por la parte alta del pueblo. Un edificio moderno con las siglas LSC (Laboratorio Subterráneo de Canfranc). ¿Qué será esto? Investigando y preguntando, descubrimos que es algo importante, un laboratorio construido aprovechando el túnel de la carretera (Somport) para realizar investigaciones bajo más de 800 metros de montaña. ¿Qué investigan a esta profundidad? Pues bastantes cosas, principalmente del ámbito de la astrofísica, por ejemplo la materia oscura o los neutrinos. La montaña que tiene encima frena buena parte de la radiación cósmica y permite estudiar mucho mejor una serie de partículas que llegan del cosmos. El laboratorio organiza visitas guiadas todos los viernes, gratis, aunque hay que reservar plaza; antes de la visita, un físico muy agradable, este mismo, explica en la sala de conferencias la historia del laboratorio y su funcionamiento, así como los diferentes proyectos en los que están trabajando actualmente grupos de investigadores de todo el mundo. ¡Muy interesante! Después, en los coches del LSC, se entra en el laboratorio a través del túnel de la carretera, se visita el lugar y se sale por el túnel del tren, actualmente en desuso.

Búnkeres. Los alrededores del pueblo están llenos de búnkeres, construidos por la dictadura de Franco para protegerse de una posible invasión francesa. Resulta un tanto inquietante encontrarse con estos potentes refugios de hormigón en los paseos por el bosque, pero así es la historia. Parece ser que forman parte de la Línea P, un conjunto defensivo que se construyó en los Pirineos entre 1944 y 1959. Ahora no sirven para nada, afortunadamente, ¡pero pueden ser muy útiles en caso de lluvia!

Naturaleza. Es lo mejor de todo. Para proteger la estación de aludes y desprendimientos, se llevó a cabo todo un programa de reforestación, de manera que los árboles ahora son inmensos y muy variados. Además, hay toda una red de caminos buenos y con escasa pendiente para pasear. Uno de ellos tiene el fantástico nombre de “Paseo de los Melancólicos”, que permite caminar una horita sin mucho esfuerzo. Se pueden hacer otras muchas excursiones, con diferentes grados de dificultad. También pasa por aquí el Camino de Santiago, que se puede recorrer hacia arriba (Candanchú) o hacia abajo (Jaca). En julio, todo está lleno de flores, se descubren pájaros nunca vistos y se pueden ver sarrios o corzos en las partes altas. Es una delicia dar un paseo por el bosque después de un día de trabajo en casa o por la mañana, o sentarse a leer cerca del río, con sus encantadoras pozas dispuestas a recibirnos si hace mucho calor.

¡Una estancia muy recomendable entre una gente encantadora!

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