Generalidades sobre los huesos

Todos sabemos que los huesos constituyen el soporte del cuerpo y que, todos juntos, forman lo que llamamos el esqueleto. Sin embargo, esta no es su única función, ni mucho menos. También sirven para proteger algunos órganos internos, como el cerebro, el corazón y los pulmones, que se encuentran respectivamente dentro del cráneo y de la caja torácica. En los huesos, se insertan los músculos a través de los tendones, lo cual hace posible el movimiento. Un tipo de tejido óseo llamado esponjoso sirve también para fabricar los elementos de la sangre (glóbulos rojos o hematíes, glóbulos blancos o leucocitos y plaquetas), puesto que aquí se encuentra la médula ósea, con las células madre que darán lugar a estos elementos. El hueso también permite almacenar grasa, en la médula amarilla, y algunos minerales, como calcio y fósforo.

En cuanto a su forma, los huesos pueden clasificarse de la siguiente manera:
Huesos largos, como el fémur o el húmero.
Huesos cortos, como las vértebras o los huesos de la muñeca y del tobillo.
Huesos planos, como los del cráneo o las costillas.
Huesos irregulares, como los de la base del cráneo.

La superficie del hueso no es lisa, tiene crestas, agujeros, tuberosidades, eminencias, canales, apófisis… Reciben diferentes nombres que ya iremos viendo. Por ejemplo, el agujero nutricio sirve para que entre la arteria que lleva la sangre al interior del hueso para aportarle oxígeno y nutrientes, puesto que el hueso es un tejido vivo. Hay protuberancias de diversos tipos donde se insertan ligamentos o tendones.

Los huesos largos de las extremidades tienen varias partes: una parte central, que recibe el nombre de diáfisis, y dos extremos, que se llaman epífisis (proximal y distal). La unión de estas dos partes es la metáfisis, la zona por donde crece el hueso cuando se está desarrollando, en la infancia. La diáfisis tiene un tipo de tejido óseo llamado “compacto” y una cavidad en el centro, llena de tejido graso, la médula ósea amarilla. Esta cavidad medular también recibe el nombre de “canal medular”, pero no debe confundirse con el conducto raquídeo (canal formado por las vértebras por donde pasa la médula espinal), que también puede llamarse “canal medular”. El contexto nos ayudará a diferenciar estos dos elementos. En las epífisis, se encuentra el otro tipo de tejido óseo, el esponjoso, que contiene la médula ósea roja, productora de los elementos de la sangre.

El hueso está recubierto por una membrana que se llama periostio. Por dentro, el hueso está recubierto por una membrana similar pero más delgada, el endostio. La parte del hueso que se articula con otro hueso es algo diferente, puesto que está recubierta por cartílago hialino con su membrana. Lo estudiaremos al tratar de las articulaciones.

No nos olvidemos de nuestra lengua de traducción:

¡Nos vamos acercando a la descripción de los diferentes huesos que forman el cuerpo humano! ¡Paciencia!

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