Endoscopios

Lo prometido es deuda. En la entrada sobre pequeños instrumentos diagnósticos en medicina, dije que hablaría de los endoscopios, unos aparatos muy útiles en medicina, así que vamos allá.

Un endoscopio es un instrumento que se utiliza para ver el interior del organismo, ya sea a través de un conducto natural (colon, tráquea, uretra, etc.), ya sea haciendo previamente un agujero para introducirlo (articulación, abdomen). El objetivo puede ser doble: diagnóstico y tratamiento. Lo más frecuente es que se utilice para hacer un diagnóstico. En este sentido, puede servir simplemente para mirar y hacer fotos o, además, para extraer un fragmento de tejido y analizarlo (biopsia) o tomar una muestra para analizarla desde el punto de vista microbiológico o bioquímico. En algunos casos, a la vez que sirve para diagnosticar una enfermedad, puede realizarse un acto terapéutico, como cuando se extirpa un menisco lesionado al hacer una artroscopia o se extrae un cuerpo extraño de la tráquea, por ejemplo.

El término de «endoscopio» es general, aplicable a todos los instrumentos destinados a examinar visualmente el interior del cuerpo, pero existen términos específicos para designar los aparatos concretos que se introducen por los diferentes orificios corporales o a través de una incisión. Por otra parte, el endoscopio puede ser rígido o flexible; en este último caso, recibe el nombre más específico de fibroscopio (también endoscopio flexible, fibroendoscopio o endoscopio de fibra óptica).

Gastroscopio: es un endoscopio, generalmente flexible, que se introduce por la boca y se hace pasar por la faringe y el esófago hasta el estómago. Recibe otros nombres, como fibrogastroscopio o gastrofibroscopio, en el caso (más frecuente) de que sea flexible. Se utiliza para explorar el esófago y el estómago con objeto de diagnosticar sus enfermedades (varices esofágicas, cuerpos extraños en el esófago, úlcera gástrica, cáncer, etc.). El esofagoscopio está destinado solo a la exploración del esófago y es un aparato muy similar al gastroscopio, aunque antiguamente eran rígidos. Durante una gastroscopia, se pueden extraer pequeñas muestras de tejido para analizarlos, así como del líquido contenido en el estómago o el esófago. También se pueden hacer algunas acciones terapéuticas, como detener una hemorragia con técnicas de coagulación, inyección de vasoconstrictores, productos esclerosantes, etc. o extraer un cuerpo extraño, como una espina de pescado clavada en el esófago, por ejemplo.

Duodenoscopio: está destinado al examen del esófago, el estómago y el duodeno, y es muy similar al gastroscopio. Sus funciones son las mismas: diagnóstico de úlceras, tumores y otras enfermedades esofagogastroduodenales, y pequeños tratamientos. Muchas veces, se realiza una esofagogastroduodenoscopia, es decir, la exploración de todo el trayecto desde la boca hasta el duodeno. Este endoscopio también permite realizar una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) para diagnosticar enfermedades de las vías biliares y pancreáticas, extraer pequeños cálculos biliares, dilatar un conducto estrechado, etc. Una vez introducido el endoscopio hasta el duodeno, hay que localizar el orificio por donde desembocan las secreciones biliares y pancreáticas, e introducir un tubo fino que sale del endoscopio por este orificio; por este tubito, se inyecta un líquido de contraste, que será visible en una radiografía.

Enteroscopio: sirve para examinar el intestino delgado. Es más largo que los anteriores, puesto que tiene que ir más lejos. Permite llegar más o menos hasta los dos tercios del intestino delgado; para ver el tercio final, hay que introducir el endoscopio por el ano (colonoscopia). Se utiliza poco, sobre todo en caso de sospecha de enfermedad inflamatoria del intestino, como la enfermedad de Crohn.

Colonoscopio: está destinado a examinar visualmente el colon. Se introduce por el ano y recorre todo el recto y el colon hasta el ciego, incluso hasta la parte final del intestino delgado, si es necesario. Es muy útil para el diagnóstico precoz del cáncer de colon, en caso de que el examen de sangre oculta en las heces sea positivo o si existen factores de riesgo. Permite ver pólipos y extraerlos, biopsiar lesiones sospechosas de cáncer, colitis ulcerosa u otras enfermedades, diagnosticar divertículos, etc.

Sigmoidoscopio: puede ser rígido (poco usado actualmente) o flexible (similar al colonoscopio pero más corto) y sirve específicamente para explorar la parte final del colon (colon sigmoide o sigma), la más cercana al ano, así como el recto. Se utiliza cuando no se pretende explorar todo el colon.

Rectoscopio: es rígido y se utiliza para examinar solo el recto, porque es corto. Permite realizar biopsias y algunos tratamientos quirúrgicos sencillos. Como los demás endoscopios, dispone de un sistema óptico que ilumina el interior del intestino y de otros elementos para hacer fotos, biopsias, etc. Puede ser útil para explorar a un enfermo que tiene una hemorragia importante por el ano.

Anoscopio: es parecido al rectoscopio pero más corto, porque solo se utiliza para examinar el ano, por ejemplo, en caso de hemorroides. Existen modelos de diferentes formas, algunos metálicos y otros de plástico desechables.

Laringoscopio: sirve para observar el interior de la laringe y puede ser de varios tipos, según  el objetivo de la exploración. Existe un laringoscopio rígido que se introduce por la boca y se utiliza para intubar a un paciente que ha dejado de respirar o durante una intervención quirúrgica. El laringoscopio flexible suele introducirse por la nariz y sigue los mismos principios de los endoscopios flexibles, pero es más fino y sirve para examinar la laringe cuando existen trastornos, como afonía, sangrado, etc.

Broncoscopio: este endoscopio flexible se introduce por la boca, pasa por la laringe y la tráquea, y llega hasta los bronquios más grandes. Sirve para el diagnóstico de enfermedades pulmonares como el cáncer, que requieren una biopsia para conocer exactamente el tipo de tumor, o algunas infecciones (tuberculosis, micosis…) cuando otros métodos no han dado resultado. La imagen que se obtiene gracias al sistema óptico y la iluminación permite al operador observar la zonas por las que va pasando el broncoscopio y, si está asociado a una videocámara, se puede ver la imagen en una pantalla. Por el interior del tubo flexible, se pueden introducir ciertos tipos de pequeños instrumentos para tomar muestras, biopsiar tejidos sospechosos o con un objetivo terapéutico, como la extracción de cuerpos extraños, la detención de una hemorragia, etc.

Cistoscopio: puede ser rígido o flexible. Se introduce por la uretra y llega hasta la vejiga urinaria. Además de su objetivo diagnóstico (enfermedades de la uretra, la próstata en el hombre o la vejiga), puede servir para introducir un catéter por el uréter con objeto de eliminar un cálculo atascado, por ejemplo, o extraer pólipos. Se pueden tomar biopsias en caso necesario.

Histeroscopio: es un endoscopio rígido o flexible que se introduce por la vagina y el canal cervical para llegar al interior de la cavidad uterina y explorarla. Se utiliza como diagnóstico en caso de alteraciones de la menstruación, problemas de esterilidad, sangrado anormal o sospecha de enfermedades uterinas (malformaciones, pólipos, miomas, tumores, etc.). El aparato permite tomar muestras del tejido para analizarlas en caso necesario. También se pueden realizar algunas acciones terapéuticas, como extracción de pólipos.

Los endoscopios que hemos visto hasta ahora se introducen por un orificio natural: la boca, la nariz, el ano, la uretra o la vagina. Existen otros endoscopios que se introducen por un orificio practicado por el cirujano. Con ellos, se realizan exploraciones más complicadas y delicadas, que requieren personal experto y reciben el nombre de «cirugía mínimamente invasiva». Son estos:

Laparoscopio: es rígido. Se introduce en el abdomen a través de un pequeño orificio que atraviesa la pared abdominal. Gracias al sistema óptico y de iluminación, se puede ver en una pantalla el interior de la cavidad peritoneal y observar si existen alteraciones cuando otros métodos diagnósticos no han esclarecido cuál es la causa de un dolor abdominal, por ejemplo.

Toracoscopio: es un tubo rígido, de diámetro variable según el modelo y el objetivo que se persigue, que se introduce en la cavidad pleural a través de un orificio practicado en el tórax, entre dos costillas, una operación delicada. Permite observar la cavidad pleural y los tejidos vecinos, para detectar sus enfermedades (tumores, infecciones, etc.), diagnosticar la posible causa de un neumotórax o tomar muestras de líquido o de tejido. El objetivo también puede ser terapéutico: aspirar un derrame pleural, instilar sustancias terapéuticas dentro de la cavidad pleural o adherir las dos hojas pleurales (pleurodesis), por ejemplo.

Mediastinoscopio: este endoscopio (rígido o flexible) se introduce por una incisión quirúrgica en la parte baja del cuello, en el hueco supraesternal. Sirve para examinar la parte del centro del tórax, donde se encuentran los ganglios linfáticos, los grandes vasos y el corazón. Se ve la parte superior del tórax, se pueden observar la tráquea y los bronquios principales por el exterior, así como los ganglios linfáticos, que se pueden biopsiar. Se utiliza como último recurso para el diagnóstico de enfermedades inflamatorias, infecciosas o tumorales que afectan al tórax.

Artroscopio: es un tubo rígido que se introduce a través de una incisión quirúrgica practicada en una articulación. El sistema óptimo y de iluminación permiten ver el interior de una articulación para diagnosticar sus lesiones y, a veces, tratarlas. Con una cámara de vídeo asociada, se puede ver el interior de la articulación en una pantalla. Se utiliza sobre todo en la rodilla, la cadera y el hombro, pero también en el tobillo y la muñeca. Se emplea mucho en traumatología deportiva. Se pueden extraer fragmentos o la totalidad de un menisco roto o de otros elementos articulares, así como reparar algunos ligamentos.

La exploración que se realiza con estos aparatos tiene un nombre muy parecido al propio aparato: endoscopia, gastroscopia, cistoscopia, histeroscopia, laparoscopia, artroscopia…

Bueno, no es un tema muy agradable, sobre todo si uno se imagina en esta situación, pero hay que tener en cuenta que, actualmente, estas exploraciones suelen realizarse con una buena sedación e incluso con anestesia local o general, por lo tanto, no resultan demasiado molestas.

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2 respuestas a Endoscopios

  1. 6487tandil59 dijo:

    Estimada Nuria: Le agradezco mucho su presentación, como siempre, detallada y precisa.
    Reciba mis mejores deseos para este año que acaba de empezar. Gabriela A. Roveda Peluffo

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