El estilo del traductor

Los escritores tienen un estilo, en eso supongo que estaremos todos de acuerdo. Dice el DRAE que el estilo es la manera de escribir o de hablar peculiar de un escritor o de un orador. Es la manera, consciente o inconsciente, que tiene cada uno de expresar lo que quiere decir. Es lo que nos gusta o nos disgusta de un artista. Sin duda, depende de muchos factores, entre ellos, su personalidad, su cultura, sus conocimientos, su necesidad de gustar o de disgustar, de vender mucho o lo justo, y seguro que de mil cosas más. El estilo también depende del tipo de texto, claro; no es lo mismo un artículo periodístico, un tratado de física cuántica, un libro de divulgación científica, una novela o un cómic. Cada tipo de texto tiene sus reglas básicas, pero a ellas se añade el estilo del autor, siempre.

¿Qué pasa con el traductor? Pues lo mismo. Los traductores escriben lo que traducen y tienen su propio estilo, por supuesto. El estilo del traductor también depende de muchos factores, desde luego, como en el caso del escritor. Mi forma de ser, lo que he aprendido en la vida y lo que la vida me ha enseñado, mis gustos, mis pasiones, mis odios, todo lo que soy influye en mi manera de traducir, como influye en todo lo que hago y digo. ¿Es eso malo? Noooo, es el estilo del traductor. Y debe respetarse, de la misma manera que se respeta el estilo del escritor. No debe respetarse solo porque la traducción la firma un traductor y la ley así lo dice, sino también y sobre todo por respeto a la propia persona, por el respeto que merecen todos los seres humanos, absolutamente todos.

Si un traductor traduce «Pierre a commencé à marcher» por «Pierre ha empezado a caminar», ¿tiene algún sentido que un revisor, corrector o editor lo cambie por «Pierre ha comenzado a caminar» o por «Pierre ha empezado a andar» o por «Pierre ha comenzado a andar»? ¿Es que su frase es incorrecta? ¿Entonces? A mí, me parece una falta tremenda de respeto hacia el traductor. Todos traducimos de manera diferente, pero no por eso la traducción está mal. Los buenos revisores y correctores lo saben perfectamente y actúan en consecuencia; nada les gusta más que no tener que tocar ni una letra. Pueden hacer sugerencias, si les parece que una frase se puede mejorar, algo que los traductores agradecen mucho, desde luego, pero no se puede cambiar algo sin que el traductor lo sepa. Un traductor debe poder leer su traducción recién salida del horno y que lleva su nombre sin sentir que aquello no lo ha escrito él, sin reconocerse en su traducción. Por eso, es muy importante que no se cambie nada sin su permiso.

Como muestra, vamos a ver la primera frase de varias traducciones de Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Es una frase sin ninguna complicación, sin embargo, ningún traductor la traduce de la misma manera. ¡No hablemos de las diferencias que pueden existir cuando la frase tiene alguna complicación, del tipo que sea! Primero, veremos esta frase en francés y luego tres traducciones.

«Nous étions à l’Étude, quand le Proviseur entra, suivi d’un nouveau habillé en bourgeois et d’un garçon de classe qui portait un grand pupitre. Ceux qui dormaient se réveillèrent, et chacun se leva comme surpris dans son travail.»
Gustave Flaubert

«Estábamos en la clase cuando entró el director, seguido de un novato con traje dominguero, y de un mozo cargado con un pupitre. Los que dormían se despertaron, y todos nos pusimos de pie, fingiendo haber sido sorprendidos en nuestro trabajo.»
Traducción de Juan Rius Vila

«Estábamos en el estudio cuando entró el director seguido de un alumno nuevo, con un atuendo pueblerino, y de un mozo que traía un enorme pupitre. Los que dormitaban se despertaron, y todo el mundo se sobresaltó, como a quien lo interrumpen en la tarea.»
Traducción de María Pilar Ruiz Ortega

«Estábamos en el Estudio cuando entró el director, seguido de un nuevo vestido de calle y de un mozo que traía un gran pupitre. Los que dormían se despertaron, y todos nos pusimos de pie como sorprendidos en nuestro trabajo.»
Traducción de Mario Armiño

Podríamos incluir otras traducciones, que las hay, seguramente diferentes, pero creo que es suficiente con estas. Las tres son distintas, a pesar de que la frase es bastante sencilla, si eso existe en traducción. Seguramente, vosotros lo traduciríais de otra manera y quizá yo también. Si se ajustan al original y no tienen errores, creo que todas son respetables y deben respetarse. No hacerlo es como arrancar al traductor un pedacito de su carne, quitarle algo muy suyo.

Esta entrada fue publicada en Traducción científica, Traducción literaria y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El estilo del traductor

  1. María Eugenia dijo:

    Tienes más razón que un santo. El corrector debe limitarse a corregir lo que no está bien, no lo que no le gusta. Si «empezar» y «comenzar» son sinónimos, no tiene que cambiarlo. Si el corrector se pusiera en la piel del traductor, estoy convencida de que cambiaría menos cosas y, en cualquier caso, haría sugerencias. El respeto empieza, ¿o tal vez comienza?, por ahí. 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s