Las mujeres del Nobel

¿Habéis oído hablar del efecto Matilda? Se refiere a la poca consideración que tienen los trabajos de las científicas respecto a los de los científicos, así como a la diferencia de salario entre mujeres y hombres científicos. Muchas, muchísimas veces, se han atribuido investigaciones a los compañeros de trabajo de las mujeres que las han llevado a cabo. Matilda Joslyn Gage, una estadounidense luchadora por los derechos de las mujeres, fue la que primero habló de esta discriminación y por eso lleva su nombre. También se habla del efecto Mateo, que es atribuir el mérito de una investigación a un científico de renombre en lugar de al compañero o compañera que realmente ha realizado el trabajo.

¿Por qué os cuento todo esto? Pues porque me gustaría recomendaros un libro que traduje hace ya un par de años, en 2018. Se llama 17 mujeres Premios Nobel de ciencias, de Hélène Merle-Béral, publicado por Plataforma. Cuenta la vida de las 17 mujeres que han recibido algún Premio Nobel de ciencias (Fisiología o Medicina, Física y Química) a lo largo de la historia. A estas 17, tenemos que añadir los dos premios concedidos a mujeres en 2018, después de la publicación del libro, el Premio Nobel de Física a la canadiense Donna Strickland y el Premio Nobel de Química a la estadounidense Frances Arnold, ambos compartidos con dos hombres.

El Premio Nobel se empezó a otorgar en 1901, en cinco categorías: Fisiología o Medicina, Física, Química, Literatura y Paz. Desde entonces, se ha concedido el premio, en el total de las categorías y hasta 2018, a 814 hombres y 46 mujeres (un poco más del 5 %). Si consideramos solo las ciencias, la cosa empeora, porque tenemos 583 hombres y 17 mujeres (no llega al 3 %). Muchos de estos premios son compartidos. Todas estas personas han hecho aportaciones esenciales a la ciencia y no cabe duda de que han trabajado intensamente y han sentido pasión por su trabajo, pero tampoco cabe duda de que las mujeres galardonadas han tenido que luchar, además, en otros frentes para poder dedicarse a sus investigaciones. Algunas incluso han renunciado a la vida de familia, ante la perspectiva de no poder compaginar las dos cosas.

¿Quiénes son estas mujeres? La primera es la única ampliamente conocida, Marie Curie, francesa de origen polaco, doblemente galardonada, con el Premio Nobel de Física en 1903 por sus descubrimientos sobre la radiactividad, premio compartido con su marido, Pierre Curie, y con Antoine Henri Becquerel, y con el Premio Nobel de Química en 1911 por el descubrimiento del radio y el polonio, esta vez en solitario.

Su hija, Irene Joliot-Curiede nacionalidad francesa, recibió el Premio Nobel de Química en 1935, por sus estudios sobre la radiactividad artificial, junto con su marido, Jean-Frédéric Joliot-Curie. Gerty Cori, bioquímica estadounidense nacida en Praga, recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1947 por el descubrimiento del ciclo del glucógeno, premio compartido con Carl Ferdinand Cori, su marido, y Bernardo Alberto Houssay.

Le sigue Maria Goeppert-Mayer, estadounidense de origen alemán, galardonada con el Nobel de Física en 1963 por sus descubrimientos sobre la estructura del núcleo atómico en capas, premio compartido con Johannes Hans Daniel Jensen y Eugene Paul Wigner. Dorothy Crowfoot-Hodgkinfísica británica nacida en El Cairo, recibió el Nobel de Química en 1964, en solitario, por sus estudios de cristalografía de rayos X y bioquímica.

Rosalyn Yalowestadounidense, fue galardonada en 1977 con el Nobel de Fisiología o Medicina por sus investigaciones sobre radioinmunología, premio compartido con Roger Guillemin y Andrew V. Schlly. Barbara McClintocktambién estadounidense, recibió el Nobel de Fisiología o Medicina en 1983, en solitario, por sus estudios genéticos sobre los transposones. Rita Levi-Montalcinide origen italiano, fue galardonada con el Nobel de Fisiología o Medicina en 1986 por sus estudios sobre el factor de crecimiento nervioso, premio compartido con Stanley Cohen.

Gertrude Elion, estadounidense, también recibió en Nobel de Fisiología o Medicina en 1988 por sus descubrimientos sobre las purinas, premio compartido con George H. Hitchings y James W. Black. Christiane Nüsslein-Volhardde origen alemán, fue galardonada con el Nobel de Fisiología o Medicina en 1995 por sus descubrimientos sobre los genes del desarrollo, premio compartido con Edward B. Lewis y Eric F. Wieschaus. Linda Buck, bióloga estadounidense, recibió en Nobel de Fisiología o Medicina en 2004 por sus trabajos sobre los receptores olfativos, premio compartido con Richard Axel.

Françoise Barré-Sinoussibioquímica francesa, recibió el Nobel de Fisiología o Medicina en 2008 por su descubrimiento del VIH, premio compartido con Luc Montagnier y Harald zur Hausen. Elizabeth Blackburnaustraliana, fue galardonada con el Nobel de Fisiología o Medicina en 2009 por sus descubrimientos sobre los telómeros y la telomerasa, premio compartido con Carol Greiderestadounidense, y Jack W. Szostak.

Ada Yonathisraelí, recibió en Nobel de Química en 2009 por sus trabajos sobre la estructura de los ribosomas, premio compartido con Venkatraman Ramakrishnan y Thomas A. Steitz. May-Britt Moser, de origen noruego, fue galardonada con el Nobel de Fisiología o Medicina en 2014 por sus estudios sobre las células cerebrales que nos informan sobre nuestra posición espacial, premio compartido con su marido, Edvard I. Moser, y con John O’Keefe. Tu Youyoude origen chino, recibió el Nobel de Fisiología o Medicina en 2015 por el descubrimiento de la artemisina, un excelente tratamiento del paludismo, premio compartido con Satoshi Omura y William C. Campbell.

El libro cuenta su historia, la historia de su pasión por la ciencia, las penalidades que muchas de ellas tuvieron que soportar para poder seguir con sus investigaciones, sobre todo las primeras, y también su lucha por hacerse un lugar entre los científicos de renombre. Muchas de ellas tuvieron una vida familiar plena, que seguro que les costó compaginar con la vida laboral de investigadoras, pero siguieron adelante y lograron hacer descubrimientos que han beneficiado y benefician a toda la humanidad. ¡Bravo por ellas! ¡Bravo también por todas las que se mantienen en el anonimato! No a todo el mundo, hombre o mujer, le gusta estar en primera fila y ver su nombre en los periódicos, pero no por eso su trabajo es menos importante.

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