El teclado juguetón (busca el error)

Laura sigue traduciendo, pero está intranquila, y el texto sobre accidentes vasculares cerebrales no ayuda. Ha tenido un sueño inquietante. Se encontraba en pleno trabajo de traducción de un texto facilito, un cuento erótico. Estaba bien escrito y la traducción fluía, ¡una delicia! Lo pasaba bien. De repente, la letra «a» del teclado no estaba en su sitio. ¿Qué pasa? Tuvo que buscarla en otro lugar. ¿O es que siempre había estado en ese otro lugar? ¿No recordaba la posición de las letras en el teclado? Se le aceleró el corazón. ¿Qué le estaba pasando? Cada letra le costaba un buen rato de búsqueda y, cuando la encontraba, la que aparecía en la pantalla después de teclearla era otra letra. ¡Imposible traducir así! Después, los caracteres empezaron a bailar fuera del teclado, ante sus ojos, como riéndose de ella. Ahí se despertó, completamente empapada en sudor. ¡Menos mal que Pol no se dio cuenta de nada!

—¿Qué te ocurre? Llevas toda la mañana muy callada —dice Pol, mientras se prepara un vermú, como hace algunos días antes de almorzar.

—Es que he tenido un sueño extraño y no consigo quitármelo de la cabeza —contesta Laura, y se lo cuenta con todo detalle.

—Dicen que los sueños son simbólicos, así que no te preocupes, no empezarás a ver brincar las letras del teclado ni cambiarán de lugar —dice Pol.

—Me pregunto si le puede pasar algo así a una persona que está teniendo un accidente vascular cerebral. Según la zona del cerebro dañada, pueden pasar cosas muy extrañas. La afasia nominal, por ejemplo, consiste en no recordar el nombre de las cosas, aunque se sepa para qué sirven y cómo son. Si le muestras un boli a un enfermo que la sufre, te puede decir que sirve para escribir, pero no puede decirte que se llama «bolígrafo» —dice Laura, preocupada.

—No estarás traduciendo algo sobre este tema, ¿verdad? —le pregunta Pol.

—Pues sí, pero eso no tiene nada que ver, Pol. ¿Te imaginas lo que representaría para una traductora no encontrar las letras en el teclado? ¡Es peor que una película de terror! Dices que los sueños son simbólicos. ¿Qué puede decirme este? —pregunta Laura.

—A lo mejor, algunos elementos de tu vida están cambiando, no sé. Quizá estás evolucionando intelectualmente. La verdad es que no tengo ni idea. Lo que sí sé es que un vermú con aceituna e hielo te sentará de maravilla. Te lo prepararé —dice Pol.

Después de unos cuantos vermús, Laura ve las cosas de otra manera. Cuando se pone de nuevo a traducir, las teclas están en su sitio, aunque un tanto borrosas…

Hay un error en el texto. Bueno, uno voluntario, quizá haya más, involuntarios. ¿Te apetece buscarlo? Dentro de unas semanas, la solución, con su comentario.

Es bien sabido que la conjunción copulativa y se convierte en e cuando la palabra siguiente empieza por i o hi, pero hay excepciones. En este texto, nos encontramos ante una de estas excepciones: cuando la palabra siguiente empieza por un diptongo (ia/hia, ie/hie, io/hio), «hielo» en nuestro caso, es decir, cuando se pronuncia como ya, ye o yo. En este caso, tenemos que utilizar la conjunticón copulativa y. Por lo tanto, tendríamos que haber escrito «con aceituna y hielo». Hay otra excepción, que podéis ver en este artículo de la RAE o en este otro de la Fondéu.

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