Caminar, un buen principio

Caminar es un buen ejercicio, quizá el mejor. Se puede caminar por todas partes, por el campo, por la ciudad, incluso por el interior de la casa. No se necesita ninguna vestimenta especial, solo un calzado plano que no nos produzca molestias y sea cómodo. Ni siquiera se necesita un reloj de esos que indican mil cosas (número de pasos, kilómetros, frecuencia cardíaca…), el simple reloj que se utilice habitualmente es más que suficiente. Tampoco es necesario ningún aparato, aunque los gimnasios disponen de máquinas para caminar, sobre una cinta.

Beneficios

  • Nos mantiene en forma.
  • Ayuda a controlar el peso.
  • Aleja y favorece el control de algunas enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial, la diabetes, la osteoporosis o las enfermedades cardiacas.
  • Favorece el equilibrio y la coordinación de movimientos.
  • Fortalece los huesos y los músculos.
  • Mejora el estado de ánimo.

Caminar tiene otras ventajas, quizá no tan relacionadas con la salud: podemos aprovechar el regreso del paseo para hacer alguna compra o un recado; si caminamos en soledad, dispondremos de un buen tiempo para reflexionar sobre algún asunto que tengamos entre manos, para hacer planes o para analizar algún aspecto de nosotros mismos que no nos guste; si caminamos en compañía, tendremos un tiempo para conversar tranquilamente con nuestra pareja o con un amigo o amiga, sin demasiadas interrupciones, sobre todo si dejamos el móvil en silencio y ni lo tocamos; si caminamos por una zona natural, podemos hacer muchas cosas, como observar las plantas, las nubes, los insectos, las aves u otros animales, dejar la mente en silencio y centrarnos solo en observar o solo en escuchar, una forma de meditación muy interesante; en cualquier lugar un poco bonito, podemos sentarnos un ratito a medio camino y leer algo, un poema, por ejemplo. En fin, podemos hacer muchas cosas, además de mantenernos en forma.

Tiempo y frecuencia

Las recomendaciones de la OMS hablan de un mínimo de 150 a 300 minutos a la semana de ejercicio aeróbico moderado a intenso para los adultos, digamos unas 4 horas a la semana. Yo prefiero caminar un rato largo, unas 2 horas tres veces a la semana, por ejemplo, y hacer otro tipo de ejercicio los otros dos días. El fin de semana se puede hacer una excursión más importante por una zona natural o dedicarlo al descanso, que también es necesario. De todos modos, cada uno puede dedicarle el tiempo que quiera o pueda y hacer las combinaciones que quiera o pueda. Lo importante es moverse de forma lo más regular posible y aprovechar cualquier circunstancia para hacer ejercicio, aunque solo sean unos minutos.

Otras ideas de ejercicio en este blog:

Nos faltan unas posturas y ejercicios de yoga, muy interesantes para el control del cuerpo y también de la mente, pero eso será para otra entrada. ¡Buena caminata!

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