Traducción automática de libros

¡Estoy horrorizada! Me dijeron hace pocos días que otra editorial utiliza la traducción automática para traducir sus libros y después le pasa el resultado a un corrector de carne y hueso. ¡Pero, pero, pero…! Ya me hablaron de otra editorial que hacía lo mismo, hace unos meses. ¿Es una manera de gastar menos en la traducción? Claro, al corrector se le paga la mitad o menos que al traductor… ¿Es por cuestiones de tiempo? Claro, la máquina traduce un libraco en muy poco tiempo, menos de un día, unas horas, unos minutos…

Estamos hablando de traducción automática, ¿vale? Algo muy diferente de la traducción asistida. ¿Cuál es la diferencia? La traducción automática la hace una máquina, como el traductor de Google, gracias a los diccionarios y otros sistemas que tiene el programa. La traducción asistida, en cambio, la hace un ser humano (el traductor o la traductora); la «asistencia» consiste en que se pueden guardar las traducciones en un archivo que se llama «memoria de traducción» y utilizarlas para otras traducciones; tiene otras ventajas, que os conté en esta entrada.

Después de horrorizarme, me he puesto a pensar. ¿Por qué me horrorizo? ¿No me estaré volviendo un vejestorio que no acepta las nuevas aportaciones de la tecnología? ¿Les pasó algo así a mis abuelos cuando apareció el teléfono? Bueno, no es lo mismo, claro; en este caso, nadie perdió su trabajo, creo. ¿Les pasó algo parecido a los agricultores cuando los tractores hicieron el trabajo de las mulas y las yeguas? En este caso, desaparecieron agricultores, mulas y yeguas, ¡qué pena! ¿O no? ¿Vamos a desaparecer o a transformarnos en correctores de una máquina?

Es bien sabido que varios traductores traducen el mismo libro de maneras diferentes, incluso muy diferentes. ¿Es eso malo? Yo creo que no. Cada traductor tiene su estilo, unos conocimientos, unos gustos, un estado de ánimo en el momento de traducir una frase. ¿Una máquina traduciría el mismo libro siempre de la misma manera? Supongo que sí. ¿Perderemos riqueza en el lenguaje? ¿Perderemos variedad léxica? ¿Estaremos condenados a leer libros cortados con el mismo patrón?

Menuda ristra de preguntas os he soltado. Son las que me llenan la cabeza cuando me dicen que algunas editoriales, a pesar de que parece que están publicando y vendiendo más que nunca, se están pasando a la traducción automática. ¿Nos tendremos que acostumbrar a eso también? Quizá sí. ¡Es triste!

Esta entrada fue publicada en Traducción literaria y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s