Huesos del miembro superior

Como ya sabemos, hablando científicamente, el miembro superior tiene tres partes: brazo, antebrazo y mano. En el lenguaje general, en cambio, se considera que el brazo va del hombro a la muñeca. ¡Cosas del lenguaje! En la mano, se pueden distinguir los cinco dedos (pulgar, índice, medio o corazón, anular y meñique), la palma, la eminencia tenar, la eminencia hipotenar y el dorso. Nos centraremos en los huesos que constituyen esta parte del esqueleto y su traducción al francés. Más adelante, estudiaremos las articulaciones y los músculos, ¡si la vida y la COVID-19 nos dan permiso!

Esta vez, lo tenemos bastante fácil. El primer hueso que nos encontramos, unido al tórax, es el húmero, en el brazo; después vienen el cúbito y el radio, en el antebrazo; le siguen los huesos de la mano, primero los de la muñeca o carpo, escafoides, semilunar, piramidal y pisiforme en la primera hilera, y trapecio, trapezoide, grande  y ganchoso en la segunda hilera, más cerca de los dedos, y por fin los huesos de los dedos, metacarpianos y falanges (falange proximal, falange medial y falange distal para todos los dedos menos para el pulgar, que solo tiene dos, proximal y distal). Cerca de las articulaciones metacarpofalángicas, pueden encontrarse unos huesecillos llamados sesamoideos. Vamos a ver los principales huesos con mayor detalle.

Húmero. Es el hueso que forma el brazo, un hueso largo. Se articula con la escápula u omóplato por arriba, formando la articulación del hombro. En la parte distal, forma la articulación del codo con el cúbito y el radio. En la zona proximal, la más cercana al tórax, se encuentran la cabeza y dos tuberosidades, el troquíter (tubérculo mayor) y el troquín (tubérculo menor), que se forman debido a la inserción de tendones musculares. La parte alargada es la diáfisis o cuerpo y, en la parte distal, la que forma el codo, se encuentran la tróclea, que es la zona por la que se articula con el cúbito, y el cóndilo, o zona por la que se articula con el radio. También se pueden distinguir dos eminencias, el epicóndilo y la epitróclea.

Cúbito. Es uno de los dos huesos del antebrazo, el que se encuentra en la parte interna, al lado del radio, con el que se articula (articulación radiocubital proximal). También se articula con el húmero, mediante la articulación humerocubital. Tiene dos prominencias en la parte proximal, el olécranon y la apófisis coronoides. En la parte distal, se encuentran la cabeza del cúbito y la apófisis estiloides. El cúbito también recibe el nombre de ulna.

Radio. Es el otro hueso del antebrazo, el que se encuentra en posición externa. En su parte proximal, se articula con el húmero (articulación humerorradial). En su parte distal, se articula con dos huesos de la primera hilera del carpo (articulación radiocarpiana), además de articularse con el cúbito (articulación radiocubital distal). En la parte superior, se define la cabeza y el cuello; en la parte inferior, tiene también una apófisis estiloides.

Entre las dos hileras de huesos del carpo, se forma la articulación mediocarpiana. La segunda hilera se articula con los metacarpianos (articulaciones carpometacarpianas) y estos con las falanges de cada dedo (articulaciones metacarpofalángicas). Las falanges de cada dedo se articulan también entre sí, formando las articulaciones interfalángicas. Estudiaremos los huesos de la mano con más detalle en otra entrada.

En el brazo, tenemos pues dos tipos de huesos: largos (húmero, cúbito, radio, metacarpianos y falanges) y pequeños (huesos del carpo).

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El teclado juguetón (busca el error)

Laura sigue traduciendo, pero está intranquila, y el texto sobre accidentes vasculares cerebrales no ayuda. Ha tenido un sueño inquietante. Se encontraba en pleno trabajo de traducción de un texto facilito, un cuento erótico. Estaba bien escrito y la traducción fluía, ¡una delicia! Lo pasaba bien. De repente, la letra «a» del teclado no estaba en su sitio. ¿Qué pasa? Tuvo que buscarla en otro lugar. ¿O es que siempre había estado en ese otro lugar? ¿No recordaba la posición de las letras en el teclado? Se le aceleró el corazón. ¿Qué le estaba pasando? Cada letra le costaba un buen rato de búsqueda y, cuando la encontraba, la que aparecía en la pantalla después de teclearla era otra letra. ¡Imposible traducir así! Después, los caracteres empezaron a bailar fuera del teclado, ante sus ojos, como riéndose de ella. Ahí se despertó, completamente empapada en sudor. ¡Menos mal que Pol no se dio cuenta de nada!

—¿Qué te ocurre? Llevas toda la mañana muy callada —dice Pol, mientras se prepara un vermú, como hace algunos días antes de almorzar.

—Es que he tenido un sueño extraño y no consigo quitármelo de la cabeza —contesta Laura, y se lo cuenta con todo detalle.

—Dicen que los sueños son simbólicos, así que no te preocupes, no empezarás a ver brincar las letras del teclado ni cambiarán de lugar —dice Pol.

—Me pregunto si le puede pasar algo así a una persona que está teniendo un accidente vascular cerebral. Según la zona del cerebro dañada, pueden pasar cosas muy extrañas. La afasia nominal, por ejemplo, consiste en no recordar el nombre de las cosas, aunque se sepa para qué sirven y cómo son. Si le muestras un boli a un enfermo que la sufre, te puede decir que sirve para escribir, pero no puede decirte que se llama «bolígrafo» —dice Laura, preocupada.

—No estarás traduciendo algo sobre este tema, ¿verdad? —le pregunta Pol.

—Pues sí, pero eso no tiene nada que ver, Pol. ¿Te imaginas lo que representaría para una traductora no encontrar las letras en el teclado? ¡Es peor que una película de terror! Dices que los sueños son simbólicos. ¿Qué puede decirme este? —pregunta Laura.

—A lo mejor, algunos elementos de tu vida están cambiando, no sé. Quizá estás evolucionando intelectualmente. La verdad es que no tengo ni idea. Lo que sí sé es que un vermú con aceituna e hielo te sentará de maravilla. Te lo prepararé —dice Pol.

Después de unos cuantos vermús, Laura ve las cosas de otra manera. Cuando se pone de nuevo a traducir, las teclas están en su sitio, aunque un tanto borrosas…

Hay un error en el texto. Bueno, uno voluntario, quizá haya más, involuntarios. ¿Te apetece buscarlo? Dentro de unas semanas, la solución, con su comentario.

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Pinzas quirúrgicas

Los cirujanos y otros especialistas utilizan una variedad impresionante de pinzas, según el uso al que estén destinadas. Un grupo de estas pinzas se utiliza principalmente para sujetar la aguja con la que se realizan las suturas, son las pinzas portagujas; otro grupo, las pinzas de presión, se emplea para obturar un vaso sanguíneo y evitar que su contenido salga, como en el caso de las pinzas hemostáticas, que se usan para cortar hemorragias, así como para presionar un conducto, como el intestino o un bronquio, cuando se va a cortar; el tercer grupo de pinzas se utiliza para manipular tejidos u órganos, así como para separarlos y buscar algo que se encuentra debajo, por ejemplo, son las pinzas de disección. Vamos a ver si nos aclaramos un poco entre esta cantidad de instrumentos y vemos también sus nombres en francés.

Pinzas portagujas

Se utilizan para sujetar la aguja de sutura y manipular el hilo durante la sutura de una herida. Existen numerosos modelos con ligeras variaciones, como el portagujas de Masson, el portagujas de Mayo-Hegar, el portagujas de Crile-Wood, el portagujas de Adson, el portagujas de Brown y un largo etcétera. En este vídeo podéis ver las características de este instrumento, sus partes (mandíbulas, bisagra, mangos, cremallera y anilla) y la forma de usarlo.

Pinzas de presión

También se llaman clamp, aunque no hace falta emplear esta palabra inglesa. Las pinzas hemostáticas, se utilizan para presionar un vaso sanguíneo, con objeto de detener la hemorragia. También existen numerosos tipos de pinzas de este tipo, como las pinzas mosquito (o de Halsted), las pinzas de Kocher, las pinzas de Kelly y un largo etcétera.

Pinzas similares a las hemostáticas se utilizan también para obturar la luz del intestino u otro conducto, para que su contenido no se escape si debe cortarse durante la intervención. Estas pinzas pueden tener las mandíbulas muy largas, según el uso al que estén destinadas. También pueden tener formas curvadas o especiales.

Pinzas de disección

Como su nombre indica, se utilizan para disecar los tejidos, es decir, para separarlos y poner al descubierto los tejidos y órganos sobre los que hay que actuar. También pueden utilizarse para quitar puntos de sutura. Están formadas por dos ramas unidas en la parte superior. La punta puede tener dientes o no, según lo que haya que sujetar.

Las pinzas de Adson son unas pinzas de disección especiales, con una punta estrecha y fina, ideales para intervenciones delicadas y para cirugía estética. La zona de la rama por donde se ejerce la presión, en cambio, es ancha, para favorecer un buen agarre.

He expuesto el tema de una manera muy general, porque las variedades de este instrumento quirúrgico son enormes y los nombres propios que se les asocian, también, pero al menos ahora ya sabéis lo que pide un cirujano cuando dice «Pásame un mosquito». En este vídeo, podéis ver una gran cantidad de instrumentos quirúrgicos, entre ellos las pinzas de las que hemos hablado y muchas más.

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Cristales y vidrios

¿Qué es un cristal y qué es un vidrio? ¿Son sinónimos? Si nos leemos las definiciones del DLE de vidrio y cristal, podemos sacar la idea de que se trata más o menos de la misma cosa, aunque quizá un cristal tiene mayor calidad, según alguna acepción, pero no queda nada claro. Ocurre algunas veces con palabras que tienen un uso en el lenguaje general y un uso en el lenguaje especializado. Por ejemplo, en el lenguaje general, hablamos de pájaros para referirnos a aves que los ornitólogos no clasifican entre los pájaros, como podéis ver en esta entrada. Lo mismo ocurre con los cristales y los vidrios.

En el lenguaje general, lavamos los cristales, se nos rompen objetos de cristal, las gafas tienen cristales, tenemos botellas y tarros de vidrio, copas de cristal…, pero a menudo usamos indistintamente estas dos palabras, sin ningún problema, aunque se considera, como dice la RAE, que las copas y los vasos de buena calidad, que contienen un porcentaje de óxido de plomo, son de cristal. Resulta bastante lioso, ¿verdad? ¿Cómo sé si el cristal de mis vasos es de buena calidad porque contiene óxido de plomo o no? ¿Los cristales de las ventanas tienen óxido de plomo? Nos dicen que no, o sea que se trata de vidrios, no de cristales…

¿Qué ocurre con el lenguaje especializado? Aquí, las cosas están mucho más claras, como suele suceder. Un cristal es un sólido que tiene una estructura química muy ordenadita, en forma de red tridimensional que se repite de la misma manera en todo el mineral. Un vidrio es todo lo contrario, un objeto sólido que tiene una estructura química desordenada, amorfa. En el primer caso, se habla de estado cristalino y, en el segundo caso, de estado amorfo. La sal, el rubí o el diamante son cristales, mientras que la obsidiana es un vidrio. Pues bien, los cristales de las ventanas, de los vasos, de las botellas, etc. son todos vidrios, desde el punto de vista científico. ¡Vaya!

Eso no me va a impedir lavar los cristales y tampoco va a evitar que se me rompa el cristal de un cuadro, aunque las dos cosas sean de vidrio. Es lo que tiene el lenguaje general, cotidiano; nos permite usar algunas palabras de manera aparentemente incorrecta, desde el punto de vista científico, aunque avalada por el uso. De todos modos, si queréis hablar con propiedad, hablad de vidrio para referiros a botellas, copas, ventanas, etc.

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Quince minutos de ejercicios abdominales y lumbares

La musculatura abdominal y lumbar es muy importante para el correcto equilibrio de la columna vertebral, puesto que la estabiliza. Siempre nos han dicho que es esencial fortalecer esta musculatura y es muy cierto. Los dolores lumbares son muy frecuentes, tanto si se deben a lesiones articulares como si no, y los traductores nos vemos obligados a estar sentados durante mucho tiempo, lo cual favorece que la curvatura lumbar habitual desaparezca casi por completo. ¡Malo! Como he sugerido en otras entradas de este blog, es muy positivo levantarse un cuarto de hora cada hora y moverse un poco. También hemos visto algunos tipos de ejercicios suaves, estiramientos y ejercicios con bandas elásticas.

Ahora vamos a ver cómo podemos fortalecer la musculatura lumbar y los abdominales, que forman parte del mismo conjunto, puesto que todos sus músculos tienen entre sus funciones la estabilización de la columna vertebral. Se trata de ejercicios suaves, pero las personas que tienen algún problema de salud deberán consular primero a su médico, para asegurarse de que pueden realizarlos con seguridad; esto se aplica sobre todo a los problemas articulares de la zona lumbar y también a las hernias.

La sesión puede durar de 15 a 45 minutos, según los ejercicios que decidamos hacer. Un buen objetivo serían 30 minutos tres veces a la semana. Los otros dos días podemos dedicarlos a caminar o a hacer otro tipo de ejercicios. La sesión que os propongo consta de tres partes: preparación (ejercicio del gato), ejercicios abdominales (bracing, encorvamiento del tronco, plancha ventral y plancha lateral) y ejercicios lumbares (elevación de la pelvis, extensión unilateral de la cadera y extensión del tronco). Vamos a explicar con detalle todos estos puntos.

PREPARACIÓN

Ejercicio del gato. Consiste en ponerse a cuatro patas, con las rodillas en la vertical de las caderas y las manos en la vertical de los hombros, y realizar extensiones y flexiones de toda la columna vertebral en su conjunto, desde la cabeza hasta la columna lumbar, lentamente, a la vez que rotamos la pelvis hacia delante y hacia atrás. No debemos forzar el movimiento. Podemos realizar este ejercicio 6-7 veces, nos servirá como preparación para el resto de los ejercicios. El profesor Pedro Ángel López Miñarro nos lo cuenta en detalle en este vídeo.

EJERCICIOS ABDOMINALES

Bracing. Consiste en una contracción isométrica (es decir, sin que se produzca movimiento) de los músculos del abdomen, los glúteos y los músculos lumbares. Podemos hacerlo en posición tumbada con las piernas flexionadas. Debemos respirar normalmente y evitar retener la respiración. Aguantamos la contracción muscular durante 5-10 segundos sin que la barriga cambie de forma y después relajamos los músculos. Repetimos el ejercicio 5 veces. Nos lo cuenta en detalle el profesor Pedro Ángel López Miñarro en este vídeo.

Encorvamiento del tronco. Seguimos boca arriba en el suelo para realizar el primer ejercicio con movimiento para reforzar los músculos del abdomen. Consiste en levantar un poco el tronco (solo hasta que los omóplatos se despeguen del suelo), manteniendo la columna cervical y dorsal recta, con las manos en la nuca o cruzadas sobre el pecho. Las piernas están un poco flexionadas, como en el ejercicio anterior, y la mirada se mantiene fija en el techo. Solo debemos mover el tronco, un poco, lo justo para que se contraiga la musculatura abdominal. Podemos empezar repitiendo 10 veces este movimiento a una velocidad constante y descansar. Repetimos la serie dos o tres veces, al principio, si no estamos entrenados. Progresivamente, podemos aumentar tanto el número de repeticiones por serie como el número de series. Nos lo cuenta con mayor detalle el profesor Pedro Ángel López Miñarro en este vídeo.

Plancha ventral. Nos colocamos esta vez boca abajo, con los antebrazos y las puntas de los pies apoyados en el suelo. Se trata de mantener esta posición durante un tiempo, contrayendo a la vez la musculatura abdominal. El cuerpo debe estar alineado con la cabeza y recto. La pelvis no debe estar ni demasiado baja ni demasiado alta, no debe formar un ángulo. Aguantamos la postura durante 10 segundos y descansamos. Repetimos el ejercicio dos o tres veces al principio y vamos aumentando las repeticiones a medida que progresamos. Nos lo cuenta con mayor detalle el profesor Pedro Ángel López Miñarro en este vídeo.

Plancha lateral. Esta vez nos colocamos de lado, con un pie y un antebrazo apoyados en el suelo, y realizamos el mismo ejercicio que antes, aguantamos la postura durante 10 segundos. El cuerpo debe formar una línea recta con la cabeza. Podemos colocar el otro brazo en la cadera. Como en la plancha ventral, podemos empezar con tres o cuatro repeticiones y aumentarlas progresivamente, según nuestros progresos. Nos lo cuenta con más detalle el profesor Pedro Ángel López Miñarro en este vídeo.

EJERCICIOS LUMBARES

Elevación de la pelvis. Nos tumbamos boca arriba con las piernas flexionadas y los brazos a lo largo del cuerpo. El ejercicio consiste en elevar la pelvis hasta que el tronco forme una línea recta con las piernas. Podemos añadir la contracción de los abdominales mientras ascendemos y relajarlos al bajar. Una vez arriba, mantenemos la postura durante un par de segundos y después descendemos despacio, sin llegar a tocar el suelo con las nalgas. Podemos empezar con un par de series de 10 repeticiones y aumentar progresivamente en función de nuestros progresos. Nos lo cuenta con mayor detalle José Ángel López Miñarro en este vídeo.

Extensión unilateral de la cadera. Nos colocamos a cuatro patas, apoyando las manos y las rodillas en el suelo. El ejercicio consiste en elevar una pierna hasta que quede en línea con el resto del tronco y repetir el ejercicio 10 veces. La cabeza debe estar en la misma horizontal que el resto del tronco, con la mirada hacia abajo. La pierna no debe elevarme más allá de la horizontal. Se pueden hacer un par de series de 10 repeticiones con cada pierna para empezar y aumentar el número de series según los progresos. Nos lo cuenta con mayor detalle José Ángel López Miñarro en este vídeo.

Extensión de tronco. Para terminar, podemos realizar extensiones del tronco desde la posición de decúbito prono, es decir, boca abajo. La posición inicial es tumbado boca abajo en el suelo, con las piernas extendidas y las manos cruzadas en la cabeza. Realizamos pequeñas elevaciones del tórax y la cabeza. Podemos empezar con un par de series de 10 repeticiones e ir aumentando progresivamente. Nos lo cuenta con mayor detalle José Ángel López Miñarro en este vídeo.

Todos estos ejercicios tienen multitud de variantes y deben realizarse en coordinación con una respiración regular: inspirar al realizar la contracción muscular y espirar al relajarse. Os recomiendo el curso de José Ángel López Miñarro, de la Universidad de Murcia, que podéis seguir gratuitamente en Miriada X, cuando lo impartan de nuevo. Se llama Fortalecimiento efectivo y saludable de la musculatura abdominal y lumbar.

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Aprender con los libros de los niños

Os parecerá una chorrada, pero la mejor manera que he encontrado de aprender sobre un tema general que no domino es hacerlo con un libro de los que utilizan los niños, generalmente los libros de ESO y bachillerato. Son unos libros impresionantes y bonitos, sobre todo si los comparo con los que utilizaba yo cuando era pequeña. Se pueden consultar y pedir prestados en las bibliotecas, pero de vez en cuando me compro uno y me lo estudio de arriba abajo. De esta manera, puedo repasar historia, literatura, filosofía, física, química, biología, geología…

Hay una serie de editoriales que editan este tipo de libros. Son caritos, eso sí. Las principales son: Santillana, Teide, Oxford University Press España, Anaya y Vicens Vives. Venden los libros que utilizan los niños de todas las edades, desde preescolar hasta formación profesional, pero los más interesantes para nosotros, los traductores, son los de primeria, ESO y bachillerato, según el nivel que tengamos del tema en cuestión.

Estos son los que tengo ahora cerca, pero le he echado ya el ojo al de Biología y geología de primero de ESO, que me permitirá repasar, sobre todo, los temas relacionados con los minerales y las rocas, pero también trata sobre la clasificación de los seres vivos y su descripción. Por ejemplo, ¿sabes qué son los poríferos? ¡Yo no! Bueno, me acabo de enterar, son animales como las esponjas, que no tengo ni idea de cómo son ni cómo viven. El índice de este libro es de lo más interesante.

En fin, esta es una manera muy sencilla, sobre todo si tenéis hijos, de aprender cosas nuevas que os pueden ser muy útiles a la hora de traducir y que también os permitirán ampliar vuestra visión del mundo y la cultura. Espero que la idea os haya sido útil.

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Sílice y silicio

¡No es lo mismo la sílice que el silicio! ¿Cuál es la diferencia? Pues muy fácil: el silicio es un elemento y la sílice es un compuesto formado por silicio y oxígeno (dos elementos), el dióxido de silicio (SiO2), también llamado óxido de silicio. Por lo tanto, no es correcto hablar de óxido de sílice o de dióxido de sílice. Es interesante para un traductor conocer esta diferencia, porque a menudo nos encontraremos con errores en el texto original. Vamos a analizar el tema con un poco más de detalle.

Para empezar, ¿qué es un elemento químico? Pues algo así como lo que representa una letra en el lenguaje, el ladrillo básico de la materia. Con las letras del alfabeto, podemos formar palabras, frases, discursos, libros… El alfabeto de la química es la tabla periódica de los elementos, donde están los 118 elementos (92 de ellos naturales y el resto fabricados por el ser humano en aceleradores de partículas) que forman los compuestos de la materia orgánica e inorgánica, que serían las palabras. Con estos compuestos, se pueden formar organismos más complejos, que serían las frases, etc.

El silicio es pues un elemento, el átomo número 14 de la tabla periódica, es decir, con 14 protones en el núcleo y otros tantos electrones dando vueltas a su alrededor. Su símbolo químico es Si. Es el segundo elemento más abundante en nuestro planeta, después del oxígeno. Así, como elemento suelto, no se encuentra en la naturaleza, pero se puede obtener a partir de los compuestos que lo contienen, sobre todo de la sílice. Tiene múltiples aplicaciones en la industria. Se puede obtener en forma de un polvo negro o en forma de cristal muy duro.

La sílice está formada por óxido de silicio, es decir, es un compuesto químico con un átomo de silicio y dos de oxígeno. Es muy abundante en la naturaleza, ya que forma la arena y participa en la formación de numerosas rocas. Es de color blanco. Según cómo se organicen los átomos de este compuesto, podemos encontrarnos ante el cuarzo, en el que los átomos se organizan en forma de red muy ordenada, o ante el vidrio, en la que los átomos no están ordenados de manera regular. Se pueden formar numerosos compuestos algo más complejos, como los silicatos, que entran en la composición de numerosas rocas.

Otra diferencia importante se refiere al lugar donde se han formado. El silicio es un elemento, por lo tanto, se ha formado en el núcleo de una estrella, como todos los elementos químicos (menos los que fabricamos nosotros en aceleradores de partículas), a temperaturas muy elevadas. La sílice se ha formado en nuestro planeta, en el interior muy caliente, aunque no tanto como en las estrellas. Ya lo decía Carl Sagan, somos polvo de estrellas. El silicio que se encuentra en nuestros huesos como oligoelemento viene de muy lejos, seguramente del sol, que alcanza una temperatura suficiente como para formarlo.

En francés:

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Células pluripotentes, multipotentes y otras

¿Es lo mismo una célula pluripotente que una célula multipotente? A primera vista, podría parecer que «pluripotente» y «multipotente» son sinónimos, ¿verdad? Pues no, no son sinónimos. Vamos a ver a qué tipo de células se refiere cada término y qué otros tipos de células se definen respecto a la potencia celular, es decir, respecto a la capacidad de diferenciarse en más o menos tipos celulares.

De más a menos capacidad de diferenciarse en tipos celulares, la gradación es la siguiente:

Célula totipotente → Célula pluripotente → Célula multipotente → Célula oligopotente → Célula unipotente.

En todos los casos, estamos hablando de células madre, las células que se reproducen y dan lugar a los diferentes tipos de tejidos del organismo. Es decir, podemos hablar de células madre totipotentes, células madre pluripotentes, células madre multipotentes, células madre oligopotentes y células madre unipotentes. También podemos utilizar los adjetivos totipotencial, pluripotencial, multipotencial, oligopotencial y unipotencial.

Una célula madre totipotente es capaz de dar lugar a cualquier otro tipo de célula, incluidas las diferentes células de la placenta. Solo las primeras células que se forman después de unirse el óvulo y el espermatozoide, las que constituyen el cigoto y la mórula, son totipotentes. Son las únicas que pueden dar lugar a un organismo humano. Una vez que la mórula ha alcanzado las 16 células, ya empieza la diferenciación.

Las células madre pluripotentes tienen también mucha capacidad de diferenciación, pero no tanta como las totipotentes, puesto que ya no pueden formar los tejidos de la placenta. Por lo tanto, no serían capaces de generar un organismo humano. Pueden dar lugar a cualquiera de los tipos de células que forman el organismo y se encuentran también en el embrión, un poco más desarrollado que en el caso anterior.

Las células madre multipotentes tienen más reducida su capacidad de diferenciación. Solo pueden dar lugar a células de un linaje embrionario, o bien a células del ectodermo (epidermis, sistema nervioso, etc.), o bien a células del mesodermo (tejido conjuntivo, muscular, etc.), o bien a células del endodermo (diferentes epitelios, como el respiratorio, digestivo, etc.). Por ejemplo, las células madre hematopoyéticas son de esta categoría, pueden dar lugar a los diferentes tipos de células o elementos de la sangre (hematíes, leucocitos y plaquetas), pero no a otros tipos de células.

Las células madre oligopotentes están un poco más diferenciadas, pueden dar lugar a menos tipos celulares que las anteriores. Por ejemplo, las células madre linfoides pueden dar lugar a linfocitos B y T, pero no a otros tipos de células de la sangre, como los hematíes o los neutrófilos.

Las células madre unipotentes solo pueden dar lugar a un tipo de célula, por ejemplo, las células madre musculares, que solo darán lugar a las células musculares. Son las menos diferenciadas. Después de este tipo de células madre, ya vienen las células digamos que normales, que no son capaces de diferenciarse, solo cumplen cada una con su misión.

En realidad, todas estas células tienen el mismo material genético. Su ADN es el mismo. ¿Por qué unas pueden dar lugar a un ser humano completo (totipotentes) mientras que otras solo son capaces de dar lugar a una célula muscular (unipotentes)? De forma muy sencilla, podemos decir que, en las primeras, todos los genes están activos, todos se pueden expresar, y, en las demás, progresivamente se van bloqueando diferentes grupos de genes, que no se podrán expresar y, por lo tanto, irán definiendo el tipo de célula que se formará.

Así es como lo llaman los franceses:

 

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Abejas y golondrinas (busca el error)

La primavera ha pillado a Laura con un montón de trabajo, pero todavía le queda un poco de tiempo para disfrutar del calorcito recién llegado, el jolgorio de los pájaros, la belleza de las flores y la buena literatura leída al sol. El sufrimiento de miles de personas por la pandemia y el constante goteo de fallecimientos la entristecen, mucho, pero parece que ya se empieza a vislumbrar el final de este horror. Le siguen llegando muchos textos de medicina para traducir y sueña con la propuesta de un libro. ¿Qué tal uno sobre animales? O mejor de astronomía. O de historia. O de antropología. En fin, algo que le permita aprender cosas nuevas.

Las abejas, por ejemplo, son un mundo apasionante, piensa. Están las abejas melíferas, que viven como en una granja y producen miel para que los humanos se la robemos. ¡Pobrecitas! También están las abejas silvestres, que viven libres. Laura se da cuenta de que no sabe absolutamente nada de estas abejas. ¿Producen miel? ¡Sí, claro, son abejas! ¿Hay muchas especies? ¿Cómo podemos ayudarlas a sobrevivir?

—¡Ya estás con la mente en las nubes! —le dice Pol.

—Estaba pensando en las abejas silvestres. ¡No sé nada de ellas! Tengo que ponerme a estudiar sobre eso.

—¿No estabas haciendo un curso sobre minerales y rocas?

—Pues es verdad. También es muy interesante. Se me atropellan las cosas que quiero estudiar. ¡No tengo más remedio que creer en la reencarnación, Pol!

—Reencárnate en abeja, así lo sabrás todo sobre ellas.

—¡Mejor que en mineral, desde luego, aunque sea un bonito rubí!

—Venga, vamos a dar un paseo, a ver si vemos alguna abeja silvestre —dice Pol.

Acaban de ver la primera pareja de golondrinas recién llegadas de África cuando suena el móvil de Laura. ¡Vaya! ¿Será otra traducción? ¿Un cliente nuevo que necesita traducir un texto sobre abejas? No tiene tiempo de pensar mucho más. Es una colega traductora que le suelta un «Hola, Laura» muy alegre. ¿Le habrán dado a ella la traducción sobre abejas? ¡Es bióloga! No, no se trata de eso.

Su amiga tiene un síndrome del túnel carpiano en la mano derecha desde hace ya mucho tiempo. Nunca se había decidido a consultar al médico, pero los síntomas iban empeorando. Además del dolor y los hormigueos, se le estaba quedando la mano debilucha y le entró miedo. «¿Y si se me paraliza la mano? ¡No podré traducir!» Le habían hecho unas cuantas pruebas y hoy le daban el resultado.

—Me ha dicho el médico que tengo una compresión importante del nervio mediano, pero todavía no hay déficit motriz. Me tienen que hacer una operación para que el nervio quede libre y ya está. ¿Qué te parece? ¡Es una buena noticia! ¡No tendré que traducir con una mano!

—Estupendo, me alegro mucho.

Las dos golondrinas siguen sus evoluciones silenciosas por el cielo. Laura piensa en el cansancio de las pobrecitas, después de este largo viaje. Cuando está punto de compadecerse de ellas en voz alta, se da cuenta de que se han pegado un gran viaje. ¡Qué envidia! Están cansadas pero felices. Ahora les toca reproducirse, ¡eso también es agradable! Esperemos que opten por los mosquitos, las avispas y las moscas para su dieta, y dejen a las abejas tranquilas.

Hay un error en el texto. Bueno, uno voluntario, quizá haya más, involuntarios. ¿Te apetece buscarlo? Dentro de unas semanas, la solución, con su comentario.

El adjetivo «motriz» es de género femenino, así que no lo podemos usar con un sustantivo masculino (déficit). Lo correcto es hablar de déficil motor. Este adjetivo tiene una forma en masculino (motor) y dos formas en femenino (motora y motriz). Las dos formas femeninas se pueden usar indistintamente (siempre con un sustantivo femenino, por supuesto), aunque el uso las asocia a uno u otro de manera más frecuente. Por ejemplo, en física, se suele hablar de fuerza motriz más que de fuerza motora. En cambio, solemos hablar de actividad motora más que de actividad motriz, aunque las dos formas son correctas.

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Rocas y minerales

Los geólogos no suelen utilizar la palabra «piedra», hablan de rocas o de minerales. Podríamos decir que «piedra» pertenece a la lengua común, mientras que las otras dos palabras (roca y mineral) son especializadas, términos, aunque todos las comprendemos. Ocurre algo parecido con las aves y los pájaros. En el lenguaje común, utilizamos «pájaro» para todas las aves, pero muchas aves no son pájaros, así que los ornitólogos y los ornitofrikis bien informados no las utilizan con el mismo significado, como podréis ver en esta otra entrada.

¿Qué diferencia hay entre rocas y minerales? Las dos cosas están formadas por compuestos químicos inorgánicos, sólidos y naturales. Un mineral tiene una composición química definida, formada generalmente por un compuesto químico, a veces más de uno, con una organización en forma de estructura cristalina. Una roca, en cambio, está formada por varios minerales, a veces también por sustancias no minerales, su composición no es fija y su estructura no está tan bien organizada. Podemos decir que la progresión en cuanto a complejidad creciente es: elemento químico → compuesto químico → mineral → roca.

Un ejemplo de mineral podría ser la pirita, que se clasifica dentro del grupo de los sulfuros. Es un sulfuro de hierro (FeS2), de un color amarillento parecido al oro, quizá por eso se la ha considerado el oro de los tontos, y unas bonitas formas cúbicas. Se puede encontrar mezclada con oro, por eso su búsqueda es importante. Se emplea en bisutería o como piedra ornamental; también tiene algunos usos industriales, cada vez menos frecuentes, como la obtención de ácido sulfúrico y sulfato ferroso, o para extraer azufre. Los coleccionistas de minerales siempre la tienen en sus colecciones.

Un ejemplo de roca sería el granito, que está formado por tres minerales, cuarzo, feldespato y mica, aunque puede contener otros, en menor cantidad. De los tres tipos de rocas que existen (ígneas, metamórficas y sedimentarias), el granito es una roca ígnea, formada a grandes profundidades de la corteza terrestre. Hay granitos de diferentes colores: granito negro, granito rosa, granito blanco, etc. Como todos sabemos, se utiliza sobre todo en la construcción.

La geología es otra ciencia fascinante, en la que me acabo de meter, para complicarme un poco más la vida. Vamos a ver adónde me conduce. Ya os iré contando. ¿Y los franceses? ¿Cómo llaman a las rocas y los minerales? Pues más o menos siguen la misma línea que nosotros. Fácil.

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