Uso de la palabra «diferente»

Hace un tiempo que me encuentro con frecuencia con un uso de la palabra «diferente» un tanto extraña, redundante, diría yo. No solo se ve en textos escritos, sino en el discurso oral, en la tele o en conferencias. De repente, parece que tenga que añadirse esta palabra, o su sinónimo «distinto/a» en algunas ocasiones, cuando no es necesario y hasta parece chistoso. Vamos a ver algunos ejemplos.

  • Este ejercicio puede realizarse de nueve formas diferentes. ¿Qué os parece esta frase? ¿Es que podría realizarse de nueve formas iguales? No, si fueran iguales, ya no serían nueve, sería una. Si son nueve formas es porque son diferentes, ¿no? Entonces, ¿por qué añadir la palabra «diferentes». Es una redundancia, creo yo.
  • El cultivo demostró la existencia de dos especies diferentes. ¿Es que serían dos especies si no fueran diferentes? Sería una, ¿verdad? ¿Me quieren decir que se trata de dos subespecies de la misma especie? No, porque entonces no serían dos especies, sino una especie con dos subespecies. ¡No me lo explico!
  • La obra se edificó dos años diferentes. La frase ya es un poco rarita en conjunto, pero, centrándonos en la palabrita, ¿es que dos años pueden ser iguales? Las editoriales siguen pagando lo mismo que el año pasado, pero eso no hace iguales a los años, ¿verdad? O al menos solo en un aspecto. No veo ningún motivo para añadir esta palabra.
  • La bibliografía constaba de diez obras diferentes. ¡Vaya, qué cosas! ¿Os imagináis una bibliografía con diez obras iguales? Si son diez obras, será porque son diferentes, ¿no? ¿O se me escapa algo muy gordo?
  • En este viaje, visitaremos dos países diferentes. ¡Oh!, ¿es que existen agencias de viajes que te lleven a visitar dos países iguales? ¡Me encantaría conocerla! Claro que podemos interpretar que los países son muy diferentes o que se pretende resaltar este hecho. Pero no parece el caso, ¿verdad?
  • Se incluyeron en el estudio 135 personas diferentes. ¡Ah, es que no había gemelos! ¿Será esto? Tampoco lo parece.

La palabra «diferente» tiene sus aplicaciones, desde luego, pero muchas veces no es necesaria, en mi opinión.

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Pájaros o aves

Tengo unos amigos aficionados a la observación de aves que me han introducido un poco en este mundo fascinante. No tenía ni idea de que esta afición se estuviera extendiendo tanto, hasta el punto de que se organizan cada vez más viajes con el único objetivo de ver aves. Los ornitofrikis (así se llaman a sí mismos) son capaces de viajar al otro extremo del mundo solo para observar aves, sin interesarse demasiado por el propio país, su gente, sus paisajes. Bueno, un poco sí, pero poco. A mí, me parece una buena excusa para darse una vueltecita por el campo o por la montaña pero, para ellos, es mucho más.

Un ornitofriki que se precie lleva un material muy completo. No solamente unos simples prismáticos (eso cuando empiezan), sino también un telescopio terrestre para observar aves y una cámara fotográfica que se acopla a este telescopio, para captar el momento maravilloso en el que «hacen un bimbo», que es ver un ave por primera vez. A ellos, les cuesta mucho hacer bimbos, ¡yo los hago muy a menudo! ¡Ventajas de inexpertos! Tienes unas fotos estupendas de todo tipo de pajaritos, con los nombres más extraños.

Pero a lo que iba. ¿Es lo mismo un pájaro y un ave? En español, tenemos estas dos palabras; en francés, solo tienen una: oiseau. La primera acepción del DRAE de «pájaro» ya nos complica la vida, porque dice que un pájaro es un «ave, especialmente si es pequeña». ¡Vaya por Dios! Vamos a ver qué es un ave para el DRAE: «animal vertebrado, ovíparo, de respiración pulmonar y sangre a temperatura constante, pico córneo, cuerpo cubierto de plumas, con dos patas y dos alas aptas por lo común para el vuelo, y que, en estado embrionario, tiene amnios y alantoides». Según estas dos definiciones, podemos deducir que, en el lenguaje común, ave y pájaro son sinónimos. En realidad, en el habla corriente, utilizamos generalmente «pájaro», ¿verdad? Bueno, hay algunas excepciones, por ejemplo, no calificaremos de pájaro a un avestruz o una gallina, pero tampoco diremos algo como «¡Qué ave tan bonita!», si vemos un avestruz. Existe intuitivamente la idea de que no todos los pájaros son aves. Vamos a ver qué dice la ciencia.

Los científicos no suelen hablar de pájaros, hablan de aves, pero dicen que los paseriformes se llaman comúnmente pájaros. Bueno, ya tenemos algo. Así que solo una parte de las aves, las que pertenecen al orden de los paseriformes, que es el más grande, el que tiene más cantidad de especies de aves, pueden calificarse de pájaros. Suelen ser aves pequeñas, como los gorriones, los carboneros, los ruiseñores, los cuervos (los paseriformes más grandes) y muchísimos otros. En cambio, los colibríes, pequeñísimos, no son pájaros, puesto que no pertenecen al orden de los paseriformes, sino al de los apodiformes. Parece que la cosa queda bastante clara, ¿verdad? Nunca nos equivocaremos si hablamos de aves, pero podemos cagarla si hablamos de pájaros y resulta que no se trata de un paseriforme. Así que, ¡al loro!

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El uso correcto de «patología» y «enfermedad»

¡Ay, ay, que «patología» no es lo mismo que «enfermedad»! Vamos a ver si podemos aclarar un poco las cosas, aunque, en realidad, la diferencia entre los dos conceptos es muy fácil de entender. Por desgracia, la definición del DRAE no nos ayuda en absoluto, porque la segunda acepción es justamente la que no debe emplearse, pero, claro, si incluyen todo lo que se usa, pues… Mejor miremos lo que dice el Diccionario de términos médicos, que sí sabe de lo que habla, aunque la entrada de la wikipedia es una pequeña maravilla y aclara de inmediato el asunto.

Es muy sencillo, la palabra «patología» se aplica al estudio de las enfermedades. Viene del griego pathos, que significa «enfermedad», y logos, que significa «estudio», es decir que la patología es el estudio de las enfermedades, es una ciencia, una disciplina científica, una rama de la biología, pero no una enfermedad. Una enfermedad es un conjunto de síntomas y signos que altera en mayor o menor medida la salud. También se puede utilizar la palabra «patología» para indicar el conjunto de las enfermedades que afectan a un órgano, un sistema, un aparato, etc.; por ejemplo, podemos decir: patología hepática, patología digestiva, patología ocular, patología laboral, patología del habla, patología infecciosa, etc.

Entonces, ¿cuál es el uso incorrecto de la palabra? No es correcto decir cosas como: «el médico le diagnosticó una patología», «tenía una patología muy grave», «la gripe es una patología estacional», «la obesidad es la patología de la era moderna». En estos casos, nos estamos refiriendo claramente a una enfermedad, por lo tanto, debemos utilizar esta palabra: «el médico le diagnosticó una enfermedad», «tenía una enfermedad muy grave», «la gripe es una enfermedad estacional», «la obesidad es la enfermedad de la era moderna».

¿Por qué se utiliza erróneamente esta palabra? Quizá porque a algunas personas les parece que «enfermedad» es una palabra vulgar, no tan científica como «patología». ¡Nada de eso! ¡Es la palabra adecuada en estos casos y, además, la entiende todo el mundo! Así que mejor procuremos no tener patologías cuando nos pongamos enfermos, es mucho mejor tener enfermedades. ¡Eso sí, cuando te pongas a estudiarlas, céntrate en la patología!

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El cuerpo humano en su conjunto

Antes de empezar a describir los huesos, las articulaciones, los tendones, los ligamentos y los músculos del cuerpo humano, vamos a verlo en su conjunto, para conocer los nombres de sus partes desde diferentes puntos de vista. Los nombres son los que, como traductores, más nos interesan, pues debemos saber de la manera más exacta posible de qué estamos hablando. Ya conocemos la posición anatómica, que será la que nos servirá para colocar el cuerpo de la manera correcta y saber a qué nos referimos cuando decimos cosas como anterior, posterior, lateral, medial, etc.

Para empezar, el cuerpo, considerado en su superficie, es decir, visto por fuera, se divide en regiones. Estas regiones son:

La cabeza, que consta de cráneo y cara. También la podemos llamar «región cefálica», con sus regiones «craneal» y «facial». El cráneo contiene esencialmente el encéfalo (cerebro, cerebelo y tronco encefálico), con sus envolturas, las meninges, y también el oído. En la cara, se encuentran, sobre todo, los órganos de los sentidos (vista, olfato y gusto), así como el principio del aparato digestivo y respiratorio, es decir, la boca.

El cuello, que es la región que une la cabeza al tronco. También podemos llamarla «región cervical». Contiene, entre otras cosas, el principio de la columna vertebral, con la médula espinal en su interior, la faringe, la laringe y el principio de la tráquea y del esófago. También tiene vasos sanguíneos importantes y las glándulas tiroides y paratiroides.

El tronco, que consta de tórax (región torácica) y abdomen (región abdominal). Es la región más grande del cuerpo humano. Contiene el resto de la columna vertebral, con la médula espinal en su interior, órganos como el corazón, los pulmones, el hígado, las vías biliares, el páncreas, el bazo, el estómago, los intestinos, los riñones, las glándulas suprarrenales, etc. La parte inferior del abdomen recibe el nombre especial de pelvis (región pélvica) y en ella se encuentran la vejiga urinaria y el aparato genital. También podemos considerar el perineo, también llamado periné o región perineal, donde se encuentra el ano, la vulva en la mujer y los testículos y el pene en el varón.

Los miembros superiores, con sus tres regiones: brazo, antebrazo y mano. Esta región está unida al tronco por la cintura escapular, con sus huesos (clavícula y escápula), sus articulaciones, sus músculos, sus nervios, sus vasos sanguíneos, etc.

Los miembros inferiores, que también constan de tres regiones: muslo, pierna y pie. En este caso, la región que une el miembro superior al tronco recibe el nombre de cintura pélvica.

Desde el punto de vista de la función, el cuerpo se divide en diferentes aparatos y sistemas. El uso de «aparato» o «sistema» es un poco lioso, porque hay diferentes maneras de considerarlo según los autores. Creo que lo mejor es seguir lo que dice el Diccionario de Términos Médicos y utilizar «sistema» cuando se hace referencia a «los encargados de la coordinación y la integración funcional del cuerpo humano (por ejemplo, sistema nervioso, sistema endocrino, sistema inmunitario, sistema hemolinfático, etc.) y «aparato» a todos los demás (por ejemplo, aparato digestivo, aparato circulatorio, aparato respiratorio, aparato urinario, aparato locomotor, aparato reproductor, etc.)».

Se pueden definir otras muchas regiones, para referirse a partes más pequeñas, como la región axilar, la región inguinal, etc.

En esta página web, podéis encontrar más información sobre los temas de anatomía de los que hemos hablado, con buenas imágenes, en español. En esta otra página web, encontraréis algunos conceptos generales de anatomía en francés.

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La feria del libro de París 2019 dedicada a Europa

Del viernes 15 al lunes 18 de marzo de este año (2019), se celebrará en París, como todos los años, la feria del libro, el Salon du livre de Paris, en la plaza de la Porte de Versailles, un grandísimo espacio de exposición donde la literatura escrita en francés se presenta a profesionales y público en general. Además, todos los días se realizan un montón de mesas redondas, debates, conferencias, animaciones y actividades relacionadas con diferentes aspectos de la literatura, con presencia de autores, editores y otros invitados. El programa concreto todavía no está disponible, pero ya sabemos que no habrá un país invitado, como hasta ahora, sino que Europa ocupará el lugar de honor.

Los profesionales del libro, como nosotros, podemos entrar gratuitamente si nos apuntamos antes. Ya se pueden pedir los pases para profesionales por Internet, solo hay que poner unos pocos datos y descargarse inmediatamente lo que llaman “e-badge d’accès permanent au salon”. Sin este pase, la entrada cuesta 30 euros. Aquí puedes acreditarte y conseguirlo. ¡Yo, ya lo tengo!

La programación cuenta con varios apartados: literatura en general, Europa, novela negra, literatura juvenil, cómic, literatura infantil, ensayo, ciencia y edición. Cada uno de estos apartados contará con múltiples actividades, demasiadas para asistir a todas, ¡tendremos que elegir! ¡Esperemos que alguna de ellas tenga al traductor como protagonista! Los libros que se exponen están a la venta, ¡es como una inmensa librería! Habrá que comprar al menos uno, ¡qué menos! ¡A lo mejor hasta con dedicatoria del autor!

Ya que estaremos unos días en esta maravillosa ciudad, vale la pena aprovechar el viaje y no perderse algunas de sus exposiciones de arte, por ejemplo, o visitar algún museo olvidado. Propongo el Musée du quai Branly, etnológico, que todavía no conozco. Tiene casi de todo menos libros, lo cual nos irá muy bien para compensar el gran baño de papel de la feria. El viaje, en tren, por supuesto, para disfrutar de los paisajes mientras se traduce…

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Endoscopios

Lo prometido es deuda. En la entrada sobre pequeños instrumentos diagnósticos en medicina, dije que hablaría de los endoscopios, unos aparatos muy útiles en medicina, así que vamos allá.

Un endoscopio es un instrumento que se utiliza para ver el interior del organismo, ya sea a través de un conducto natural (colon, tráquea, uretra, etc.), ya sea haciendo previamente un agujero para introducirlo (articulación, abdomen). El objetivo puede ser doble: diagnóstico y tratamiento. Lo más frecuente es que se utilice para hacer un diagnóstico. En este sentido, puede servir simplemente para mirar y hacer fotos o, además, para extraer un fragmento de tejido y analizarlo (biopsia) o tomar una muestra para analizarla desde el punto de vista microbiológico o bioquímico. En algunos casos, a la vez que sirve para diagnosticar una enfermedad, puede realizarse un acto terapéutico, como cuando se extirpa un menisco lesionado al hacer una artroscopia o se extrae un cuerpo extraño de la tráquea, por ejemplo.

El término de «endoscopio» es general, aplicable a todos los instrumentos destinados a examinar visualmente el interior del cuerpo, pero existen términos específicos para designar los aparatos concretos que se introducen por los diferentes orificios corporales o a través de una incisión. Por otra parte, el endoscopio puede ser rígido o flexible; en este último caso, recibe el nombre más específico de fibroscopio (también endoscopio flexible, fibroendoscopio o endoscopio de fibra óptica).

Gastroscopio: es un endoscopio, generalmente flexible, que se introduce por la boca y se hace pasar por la faringe y el esófago hasta el estómago. Recibe otros nombres, como fibrogastroscopio o gastrofibroscopio, en el caso (más frecuente) de que sea flexible. Se utiliza para explorar el esófago y el estómago con objeto de diagnosticar sus enfermedades (varices esofágicas, cuerpos extraños en el esófago, úlcera gástrica, cáncer, etc.). El esofagoscopio está destinado solo a la exploración del esófago y es un aparato muy similar al gastroscopio, aunque antiguamente eran rígidos. Durante una gastroscopia, se pueden extraer pequeñas muestras de tejido para analizarlos, así como del líquido contenido en el estómago o el esófago. También se pueden hacer algunas acciones terapéuticas, como detener una hemorragia con técnicas de coagulación, inyección de vasoconstrictores, productos esclerosantes, etc. o extraer un cuerpo extraño, como una espina de pescado clavada en el esófago, por ejemplo.

Duodenoscopio: está destinado al examen del esófago, el estómago y el duodeno, y es muy similar al gastroscopio. Sus funciones son las mismas: diagnóstico de úlceras, tumores y otras enfermedades esofagogastroduodenales, y pequeños tratamientos. Muchas veces, se realiza una esofagogastroduodenoscopia, es decir, la exploración de todo el trayecto desde la boca hasta el duodeno. Este endoscopio también permite realizar una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) para diagnosticar enfermedades de las vías biliares y pancreáticas, extraer pequeños cálculos biliares, dilatar un conducto estrechado, etc. Una vez introducido el endoscopio hasta el duodeno, hay que localizar el orificio por donde desembocan las secreciones biliares y pancreáticas, e introducir un tubo fino que sale del endoscopio por este orificio; por este tubito, se inyecta un líquido de contraste, que será visible en una radiografía.

Enteroscopio: sirve para examinar el intestino delgado. Es más largo que los anteriores, puesto que tiene que ir más lejos. Permite llegar más o menos hasta los dos tercios del intestino delgado; para ver el tercio final, hay que introducir el endoscopio por el ano (colonoscopia). Se utiliza poco, sobre todo en caso de sospecha de enfermedad inflamatoria del intestino, como la enfermedad de Crohn.

Colonoscopio: está destinado a examinar visualmente el colon. Se introduce por el ano y recorre todo el recto y el colon hasta el ciego, incluso hasta la parte final del intestino delgado, si es necesario. Es muy útil para el diagnóstico precoz del cáncer de colon, en caso de que el examen de sangre oculta en las heces sea positivo o si existen factores de riesgo. Permite ver pólipos y extraerlos, biopsiar lesiones sospechosas de cáncer, colitis ulcerosa u otras enfermedades, diagnosticar divertículos, etc.

Sigmoidoscopio: puede ser rígido (poco usado actualmente) o flexible (similar al colonoscopio pero más corto) y sirve específicamente para explorar la parte final del colon (colon sigmoide o sigma), la más cercana al ano, así como el recto. Se utiliza cuando no se pretende explorar todo el colon.

Rectoscopio: es rígido y se utiliza para examinar solo el recto, porque es corto. Permite realizar biopsias y algunos tratamientos quirúrgicos sencillos. Como los demás endoscopios, dispone de un sistema óptico que ilumina el interior del intestino y de otros elementos para hacer fotos, biopsias, etc. Puede ser útil para explorar a un enfermo que tiene una hemorragia importante por el ano.

Anoscopio: es parecido al rectoscopio pero más corto, porque solo se utiliza para examinar el ano, por ejemplo, en caso de hemorroides. Existen modelos de diferentes formas, algunos metálicos y otros de plástico desechables.

Laringoscopio: sirve para observar el interior de la laringe y puede ser de varios tipos, según  el objetivo de la exploración. Existe un laringoscopio rígido que se introduce por la boca y se utiliza para intubar a un paciente que ha dejado de respirar o durante una intervención quirúrgica. El laringoscopio flexible suele introducirse por la nariz y sigue los mismos principios de los endoscopios flexibles, pero es más fino y sirve para examinar la laringe cuando existen trastornos, como afonía, sangrado, etc.

Broncoscopio: este endoscopio flexible se introduce por la boca, pasa por la laringe y la tráquea, y llega hasta los bronquios más grandes. Sirve para el diagnóstico de enfermedades pulmonares como el cáncer, que requieren una biopsia para conocer exactamente el tipo de tumor, o algunas infecciones (tuberculosis, micosis…) cuando otros métodos no han dado resultado. La imagen que se obtiene gracias al sistema óptico y la iluminación permite al operador observar la zonas por las que va pasando el broncoscopio y, si está asociado a una videocámara, se puede ver la imagen en una pantalla. Por el interior del tubo flexible, se pueden introducir ciertos tipos de pequeños instrumentos para tomar muestras, biopsiar tejidos sospechosos o con un objetivo terapéutico, como la extracción de cuerpos extraños, la detención de una hemorragia, etc.

Cistoscopio: puede ser rígido o flexible. Se introduce por la uretra y llega hasta la vejiga urinaria. Además de su objetivo diagnóstico (enfermedades de la uretra, la próstata en el hombre o la vejiga), puede servir para introducir un catéter por el uréter con objeto de eliminar un cálculo atascado, por ejemplo, o extraer pólipos. Se pueden tomar biopsias en caso necesario.

Histeroscopio: es un endoscopio rígido o flexible que se introduce por la vagina y el canal cervical para llegar al interior de la cavidad uterina y explorarla. Se utiliza como diagnóstico en caso de alteraciones de la menstruación, problemas de esterilidad, sangrado anormal o sospecha de enfermedades uterinas (malformaciones, pólipos, miomas, tumores, etc.). El aparato permite tomar muestras del tejido para analizarlas en caso necesario. También se pueden realizar algunas acciones terapéuticas, como extracción de pólipos.

Los endoscopios que hemos visto hasta ahora se introducen por un orificio natural: la boca, la nariz, el ano, la uretra o la vagina. Existen otros endoscopios que se introducen por un orificio practicado por el cirujano. Con ellos, se realizan exploraciones más complicadas y delicadas, que requieren personal experto y reciben el nombre de «cirugía mínimamente invasiva». Son estos:

Laparoscopio: es rígido. Se introduce en el abdomen a través de un pequeño orificio que atraviesa la pared abdominal. Gracias al sistema óptico y de iluminación, se puede ver en una pantalla el interior de la cavidad peritoneal y observar si existen alteraciones cuando otros métodos diagnósticos no han esclarecido cuál es la causa de un dolor abdominal, por ejemplo.

Toracoscopio: es un tubo rígido, de diámetro variable según el modelo y el objetivo que se persigue, que se introduce en la cavidad pleural a través de un orificio practicado en el tórax, entre dos costillas, una operación delicada. Permite observar la cavidad pleural y los tejidos vecinos, para detectar sus enfermedades (tumores, infecciones, etc.), diagnosticar la posible causa de un neumotórax o tomar muestras de líquido o de tejido. El objetivo también puede ser terapéutico: aspirar un derrame pleural, instilar sustancias terapéuticas dentro de la cavidad pleural o adherir las dos hojas pleurales (pleurodesis), por ejemplo.

Mediastinoscopio: este endoscopio (rígido o flexible) se introduce por una incisión quirúrgica en la parte baja del cuello, en el hueco supraesternal. Sirve para examinar la parte del centro del tórax, donde se encuentran los ganglios linfáticos, los grandes vasos y el corazón. Se ve la parte superior del tórax, se pueden observar la tráquea y los bronquios principales por el exterior, así como los ganglios linfáticos, que se pueden biopsiar. Se utiliza como último recurso para el diagnóstico de enfermedades inflamatorias, infecciosas o tumorales que afectan al tórax.

Artroscopio: es un tubo rígido que se introduce a través de una incisión quirúrgica practicada en una articulación. El sistema óptimo y de iluminación permiten ver el interior de una articulación para diagnosticar sus lesiones y, a veces, tratarlas. Con una cámara de vídeo asociada, se puede ver el interior de la articulación en una pantalla. Se utiliza sobre todo en la rodilla, la cadera y el hombro, pero también en el tobillo y la muñeca. Se emplea mucho en traumatología deportiva. Se pueden extraer fragmentos o la totalidad de un menisco roto o de otros elementos articulares, así como reparar algunos ligamentos.

La exploración que se realiza con estos aparatos tiene un nombre muy parecido al propio aparato: endoscopia, gastroscopia, cistoscopia, histeroscopia, laparoscopia, artroscopia…

Bueno, no es un tema muy agradable, sobre todo si uno se imagina en esta situación, pero hay que tener en cuenta que, actualmente, estas exploraciones suelen realizarse con una buena sedación e incluso con anestesia local o general, por lo tanto, no resultan demasiado molestas.

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Generalidades sobre los huesos

Todos sabemos que los huesos constituyen el soporte del cuerpo y que, todos juntos, forman lo que llamamos el esqueleto. Sin embargo, esta no es su única función, ni mucho menos. También sirven para proteger algunos órganos internos, como el cerebro, el corazón y los pulmones, que se encuentran respectivamente dentro del cráneo y de la caja torácica. En los huesos, se insertan los músculos a través de los tendones, lo cual hace posible el movimiento. Un tipo de tejido óseo llamado esponjoso sirve también para fabricar los elementos de la sangre (glóbulos rojos o hematíes, glóbulos blancos o leucocitos y plaquetas), puesto que aquí se encuentra la médula ósea, con las células madre que darán lugar a estos elementos. El hueso también permite almacenar grasa, en la médula amarilla, y algunos minerales, como calcio y fósforo.

En cuanto a su forma, los huesos pueden clasificarse de la siguiente manera:
Huesos largos, como el fémur o el húmero.
Huesos cortos, como las vértebras o los huesos de la muñeca y del tobillo.
Huesos planos, como los del cráneo o las costillas.
Huesos irregulares, como los de la base del cráneo.

La superficie del hueso no es lisa, tiene crestas, agujeros, tuberosidades, eminencias, canales, apófisis… Reciben diferentes nombres que ya iremos viendo. Por ejemplo, el agujero nutricio sirve para que entre la arteria que lleva la sangre al interior del hueso para aportarle oxígeno y nutrientes, puesto que el hueso es un tejido vivo. Hay protuberancias de diversos tipos donde se insertan ligamentos o tendones.

Los huesos largos de las extremidades tienen varias partes: una parte central, que recibe el nombre de diáfisis, y dos extremos, que se llaman epífisis (proximal y distal). La unión de estas dos partes es la metáfisis, la zona por donde crece el hueso cuando se está desarrollando, en la infancia. La diáfisis tiene un tipo de tejido óseo llamado “compacto” y una cavidad en el centro, llena de tejido graso, la médula ósea amarilla. Esta cavidad medular también recibe el nombre de “canal medular”, pero no debe confundirse con el conducto raquídeo (canal formado por las vértebras por donde pasa la médula espinal), que también puede llamarse “canal medular”. El contexto nos ayudará a diferenciar estos dos elementos. En las epífisis, se encuentra el otro tipo de tejido óseo, el esponjoso, que contiene la médula ósea roja, productora de los elementos de la sangre.

El hueso está recubierto por una membrana que se llama periostio. Por dentro, el hueso está recubierto por una membrana similar pero más delgada, el endostio. La parte del hueso que se articula con otro hueso es algo diferente, puesto que está recubierta por cartílago hialino con su membrana. Lo estudiaremos al tratar de las articulaciones.

No nos olvidemos de nuestra lengua de traducción:

¡Nos vamos acercando a la descripción de los diferentes huesos que forman el cuerpo humano! ¡Paciencia!

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