Adjetivos en medicina

A los traductores, a veces nos viene bien conocer el adjetivo que corresponde a un sustantivo, para traducir una frase de otra manera, por ejemplo. Si me han salido muchas «caras» o «cabezas» en una traducción, me puede interesar saber que el adjetivo de «cara» es «facial» y que el adjetivo de «cabeza» es «cefálico/a». ¿De qué es adjetivo «craneal»? Pues de «cráneo», que no es lo mismo que «cabeza». Vamos a estudiar un poco más algunos adjetivos que se manejan en medicina.

En algunas ocasiones, la formación de un adjetivo a partir de un sustantivo es simple, se trata solo de añadir un sufijo como ocurre en la lengua general: de «cáncer» surge «canceroso/a» o de «oncología», «oncológico/a». Otras veces, las cosas no son tan fáciles, porque el adjetivo no se parece al sustantivo, se ha formado por otra vía. Vamos a intentar hacer una lista de los adjetivos formados a partir de un sustantivo en medicina. A veces, nos encontraremos con varios adjetivos que surgen del mismo sustantivo, aunque es posible que no se utilicen de la misma manera e incluso que tengan significados diferentes, según el contexto.

Vamos a empezar por los sustantivos que hacen referencia a la anatomía humana:

  • abdomen → abdominal
  • arteria → arterial
  • articulación → articular
  • bazo → esplénico/a
  • boca → bucal; estomático/a; oral
  • cabello → capilar
  • capilar → capilar
  • cardias → cardial
  • ceja → superciliar
  • cerebelo → cerebeloso/a
  • cerebro → cerebral
  • clavícula → clavicular
  • codo → cubital
  • colon → cólico/a; colónico/a
  • conjuntiva → conjuntival
  • corazón → cardíaco/a
  • coroides → coroideo/a
  • costilla → costal
  • cúbito → cubital; ulnar
  • dedo → dactilar; digital
  • dentina → dentinario/a; dentinal
  • dermis → dérmico/a
  • diente → dental; dentario/a
  • duodeno → duodenal
  • encéfalo → encefálico/a
  • encía → gingival
  • epidermis → epidérmico/a
  • escápula → escapular
  • esófago → esofágico/a
  • espalda → dorsal
  • esternón → esternal
  • estómago → gástrico/a; estomacal
  • fémur → femoral
  • ganglio → ganglionar
  • garganta → gutural
  • hígado → hepático/a; hepatógeno/a
  • hipodermis → hipodérmico/a; subcutáneo/a; subdérmico/a
  • hueso → óseo/a
  • húmero → humeral
  • íleon → ileal
  • incisivo → incisivo/a
  • iris → iridiano/a
  • laringe → laríngeo/a
  • lengua → lingual
  • mejilla → malar; yugal; geniano/a
  • mesenterio → mesentérico/a
  • muela → molar
  • músculo → muscular
  • muslo → crural; femoral
  • nariz → nasal
  • nervio → neural; nervioso
  • nuca → nucal
  • oído → ótico/a; auricular; aural
  • ojo → ocular; oftálmico/a; óptico/a
  • oreja → auricular; aural
  • paladar → palatino/a
  • palatino (hueso) → palatino/a
  • pantorrilla → sural
  • párpado → palpebral
  • pelo → piloso/a
  • peroné → peroneo/a; peroneal; fibular
  • pestaña → ciliar
  • pie → pedio/a; podal; podálico/a
  • piel → cutáneo/a; dérmico/a
  • pulmón → pulmonar
  • pupila → pupilar
  • radio → radial
  • retina → retiniano/a
  • riñón → renal; nefrógeno/a; néfrico/a
  • rodilla → genicular
  • rótula → rotuliano/a; patelar
  • tibia → tibial
  • tráquea → traqueal
  • uña → ungueal
  • úvula → uvular; estafilino/a
  • vello → velloso/a
  • vena → venoso/a
  • vértebra → vertebral
  • yeyuno → yeyunal

Buf, esto no se acaba nunca, hay muchos más adjetivos que podríamos listar, pero ya tenéis una idea de cómo funciona el asunto. En el Diccionario de términos médicos, está indicado el adjetivo que corresponde a algunos sustantivos, lo cual facilita mucho las cosas.

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La revista Vasos comunicantes

¡Qué revistaza! ¡Ahora en versión digital de consulta muy agradable y práctica! ¿Qué es Vasos comunicantes? Los traductores de ACEtt seguro que la conocen, porque es una revista de traducción editada por esta asociación de traductores de libros. Se publicaba en papel desde 1993, para los socios, aunque más tarde se pudieron consultar los PDF en línea, gratuitamente. ¡Ahora todos podemos disfrutar de ella más fácilmente en esta nueva versión digital! ¡Y vale la pena!

La revista se ha transformado recientemente en un sitio web, con diferentes secciones. La portada, con los últimos artículos publicados, artículos de números antiguos interesantes y la información de contacto para las personas que quieran mandar su artículo. Las siguientes pestañas dan acceso a los editoriales, los artículos, las entrevistas, las reseñas (libros traducidos y críticas), una miscelánea (juegos de palabras, textos traducidos y centón), la hemeroteca, con acceso a los números anteriores, y la pestaña «Nosotros», con información sobre los directores de la revista y el consejo de redacción.

Los artículos son realmente de una gran calidad, escritos por traductores o profesionales de la lengua, que hablan de traducción, de libros, de lengua… Por ejemplo, no os perdáis este artículo de Carlos Mayor, que da mucho que pensar sobre la manera de plantearnos la traducción de un libro. Este de Celia Filipetto tampoco tiene desperdicio: ¿cómo nos enfrentamos al hecho de que los lectores de nuestra traducción al castellano pueden ser españoles, pero también de otros países de lengua castellana? ¿Existe el castellano neutro? En este otro, Joaquín Garrigós nos habla de su traducción del rumano de una novela, El encuentro, de Gabriela Adamesteanu, e incluso se pueden leer algunas páginas.

En artículos antiguos, nos encontramos con sorpresas, como esta crítica escrita por José Martínez de Sousa del Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, de Fernando A. Navarro, al que conocemos y apreciamos mucho los traductores médicos. El artículo hace tiempo que se escribió, ahora este maravilloso diccionario ha crecido mucho y ya no se edita en papel, se consulta en línea y es imprescindible.

En fin, ya lo veréis vosotros mismos. Hay un montón de artículos interesantes para pasar un buen rato cada día hojeando virtualmente esta revista, que cada semana saca alguna cosa nueva, siempre de gran calidad, sobre traductores, traducciones, libros, lengua… Los directores (Carmen Francí y Arturo Peral) y el consejo de redacción (Carlos Gumpert, Belén Santana y Paula Zumalacárregui) hacen un trabajo excelente, para placer de todos. ¡Felicidades! Nosotros, los lectores, no dejaremos de dar a conocer esta revista a nuestros colegas, a través de las redes, por ejemplo. ¡Buena lectura!

 

 

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¿Grave o severo?

No es lo mismo, aunque tenemos la desgracia de que el término «severo» se parece al inglés severe. Por eso, muchos profesionales e incluso traductores aplican la palabra «severa» a una enfermedad, por ejemplo. Una enfermedad grave se convierte en una enfermedad severa. Un paciente tiene síntomas severos… Los franceses tampoco se quedan atrás y muchas veces utilizan el término sévère para referirse a una enfermedad.

¿Qué dicen los diccionarios? El DRAE dice de «severo»:

  • 1. adj. Riguroso, áspero, duro en el trato o el castigo.
  • 2. adj. Exacto y rígido en la observancia de una ley, un precepto o una regla.
  • 3. adj. Dicho de una estación del año: Que tiene temperaturas extremas. El invierno ha sido severo.

Ninguna de las tres acepciones parece poder aplicarse a una enfermedad, ¿verdad? Las dos primeras se aplican a personas; la tercera, a las estaciones del año.

Veamos ahora qué dice el Diccionario de términos médicos:

  • 1 [ingl. severe] adj. Serio, austero.
  • 2 [ingl. strict] adj. Exigente en el cumplimiento de las normas o de la disciplina.
  • OBS.: Es cada vez más frecuente encontrar médicos que utilizan en español el anglicismo “severo” con el sentido de “grave”, “intenso” o “fuerte”, pero este uso suscita fuerte rechazo entre la mayor parte de los hablantes, incluida buena parte de la clase médica.

¿Qué ocurre con la palabra francesa sévère? Veamos lo que dice el Petit Robert:

  • 1 (Personnes) Qui n’admet pas qu’on manque à la règle; prompt à punir ou à blâmer. Þ dur, exigeant, strict, fam. vache. Des parents sévères. Le juge s’est montré très sévère. Þ impitoyable. « elle était sévère pour les autres; elle n’admettait aucune faute » (R. Rolland). Sévère avec les autres et avec soi-même. — Un ton, un regard, un visage sévère.
    (Choses) Qui punit durement, blâme sans indulgence. Un verdict sévère. Adresser de sévères critiques à qqn.
    – Très rigoureux, très strict. « Elle gérait avec une sévère économie son modique avoir » (France). Des mesures sévères. Þ draconien. Faire un régime sévère. Þ strict.
  • 2 Qui impose par la gravité, le sérieux. Þ grave. « l’aspect un peu sévère de la femme, le sérieux de sa physionomie » (Goncourt).
    – Qui se caractérise par l’absence d’ornement. Þ austère, dépouillé. « d’une élégance un peu sèche et sévère » (Martin du Gard). Le style dorique est sévère.
  • 3 (1914; angl. severe) Très grave, très difficile. L’ennemi a essuyé des pertes sévères. Þ lourd. « J’ai une lutte sévère à mener contre la police » (Romains).

No parece que se pueda aplicar tampoco a una enfermedad o un síntoma. Así que mejor utilizamos el término «grave» si nos referimos a una enfermedad o un síntoma: una enfermedad es grave, un enfermo tiene síntomas graves, el Ébola es una enfermedad grave. Lo mismo ocurre con la gravedad y la severidad. Podemos hablar de la gravedad de una enfermedad, pero no de la severidad de una enfermedad. Un enfermo puede ser severo, eso sí, y un médico también, pero eso no tiene nada que ver con la enfermedad, sino con su forma de ser.

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Los instrumentos de la orquesta

Me gusta la música clásica; me gusta asistir a conciertos y también escucharla en casa, sin ningún motivo o con una excusa, sobre todo cuando el vecinito de arriba decide tirarlo todo, arrastrarlo todo o ponerse a berrear, o cuando la vecina de abajo se pone a gritarle a su sordo padre. Nuestro oficio de traductores nos permite escuchar música en cualquier momento, siempre que no nos distraiga, claro. Para nosotros, también es importante conocer cuantos más aspectos mejor de todo lo relacionado con la música, porque nunca se sabe cuándo nos encontraremos con una referencia a este fascinante mundo o ante un protagonista de la novela que estamos traduciendo que toca el violín en una orquesta. Así que vamos a ver qué instrumentos forman una orquesta sinfónica y su correspondiente traducción al francés.

Ante todo, hemos de considerar que estos instrumentos, sean los que sean, tienen el objetivo de producir un sonido, por diferentes mecanismos según el tipo de instrumento (viento, percusión o cuerda). El sonido es una onda que se transmite por un medio material, es decir, no se transmite en el vacío. En el caso de la música, la onda sonora hace vibrar el aire y esta vibración se transmite por los diferentes elementos del oído hasta que se genera un impulso nervioso que llega al cerebro. ¡Fascinante! La física del sonido también es muy interesante y bastante fácil de entender.

Instrumentos de viento madera

Se llaman así porque originariamente eran de madera, pero actualmente también se fabrican de metal y, por ello, el nombre refleja más la manera en que se produce el sonido que el material del instrumento. En los instrumentos de viento madera, el sonido se produce debido a la vibración del aire en el propio instrumento, no en los labios del músico, como ocurre en los instrumentos de viento metal. Producen un sonido más suave que los de viento metal.

Flauta

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Flautín

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Oboe

 

 

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Clarinete

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Fagot

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Saxofón

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Instrumentos de viento metal

El origen de estos instrumentos está en los cuernos de animales, caracolas y otros elementos de la naturaleza que se utilizaban antiguamente en diversas circunstancias para producir sonidos (caza, rituales, entierros…). Tienen una boquilla por la que se sopla. El sonido que producen depende de la vibración de los labios del músico, a diferencia de lo que ocurre con los instrumentos de viento madera. Esto hace que el músico controle más la música que produce y pueda lucir sus habilidades en mayor medida que con los instrumentos de viento madera.

Trompeta

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Trompa

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Trombón

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Tuba

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Instrumentos de percusión (idiófonos y membráfonos)

Este tipo de instrumentos producen el sonido cuando se golpean o se agitan de alguna manera. Según el material que se golpea y con el que se golpea, el sonido puede variar mucho. Se pueden golpear con la mano, con una baqueta o entre sí, o también sacudirse. Seguramente forman parte de los instrumentos más antiguos utilizados, por su facilidad de uso. Son muy variados.

Castañuelas

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Claves

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Platillos

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Látigo

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Triángulo

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Caja china

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Xilófono

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Gong

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Celesta

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Glockenspiel

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Cascabeles

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Sonajas

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Caja

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Guimbarda

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Armónica de cristal

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Bombo

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Mirlitón

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Instrumentos de cuerda (cuerda frotada, cuerda pulsada y cuerda percutida)

En este tipo de instrumentos, el sonido se produce mediante la vibración de una o más cuerdas, que se amplifica en una caja de resonancia de diferentes tamaños y formas. Según el instrumento, la vibración se genera al frotar, pulsar o percutir. En una orquesta, se habla de «cuerdas» para referirse a los instrumentos de cuerda frotada, que son los violines, la violas, los violonchelos y los contrabajos.

Violín

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Viola

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Violonchelo

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Contrabajo

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Arpa

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Piano

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La orquesta puede incluir otros instrumentos, según la música que toque, pero estos son los esenciales. Hay que tener en cuenta también que estos instrumentos están colocados de una manera concreta en el espacio.

¿Qué tal escuchar un concierto maravilloso? Podéis aprovechar para identificar algunos de los instrumentos que hemos mencionado.

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Naukas

La formación del traductor, tanto literario como científico, pasa por la asistencia a cursos de diferentes índoles, pero también nos la podemos montar de otra manera, como complemento a seminarios, másteres, cursos, jornadas, congresos, etc. Podemos leer, leer y leer, podemos ver documentales o películas, visitar museos, exposiciones y otros centros. Tenemos muchas y muy divertidas posibilidades de aprender, diferentes de lo que normalmente se entiende por «formación». Para los traductores científicos, pero también para los literarios, que tienen que saber un poco de todo, porque les puede salir un poco de todo en los textos que traducen, Naukas es una forma de aprender y de pasarlo muy bien a la vez.

¿Qué es Naukas? Es una plataforma de divulgación científica inmensa, en español, que surgió por iniciativa de tres excelentes divulgadores, Miguel Artime Menéndez, Antonio Martínez Ron y Javier Peláez Pérez. En esta plataforma, podemos encontrar artículos de divulgación científica de los colaboradores de Naukas, que ya son muchos, así como vídeos. En mi opinión, las dos características principales de Naukas son el rigor científico y el humor, que impregnan todas sus secciones y artículos. ¡Tiene mérito hablar de matemáticas de una forma divertida!

Otra actividad muy interesante que organiza la gente de Naukas son los encuentros periódicos en diferentes ciudades españolas, en los que una serie de científicos de un ámbito concreto tienen 10 o 20 minutos para hablar de un tema o para explicar lo que hacen en sus respectivos centros de trabajo. Estos encuentros se realizan en un teatro o un centro similar, muy grande, como el teatro Zorrilla de Valladolid, el palacio Euskalduna de Bilbao, el teatro Victoria Eugenia de San Sebastián o el teatro Rosalía de Castro de A Coruña. Son gratuitos. ¡Sí, gratuitos!

En estos encuentros, te puedes enterar de cosas muy interesantes en el campo de la astronomía, la física, las matemáticas, la medicina, la fisiología, la microbiología, la paleontología y un largo etcétera, explicadas con un gran rigor y con mucho humor, ¡incluso con música! Estos encuentros pueden consultarse a través de su página web. También te puedes suscribir a su plataforma para recibir cada día uno o varios artículos, que siempre son de gran actualidad. A mí, me parece una manera excelente de aprender sobre ciencia y, en los encuentros, de pasar un buen rato.

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Huesos de la cabeza

Según el Diccionario de términos médicos, el cráneo es el conjunto de huesos que delimitan la cavidad craneal y dan forma a la parte superior y posterior de la cabeza. Por lo tanto, los huesos de la cabeza incluyen, por una parte, el cráneo, que encierra el encéfalo, y, por otra parte, los huesos de la cara, donde se encuentran los ojos, la nariz, los pómulos y la boca. Llamamos «calavera» al cráneo y los huesos de la cara, es decir, a los huesos de la cabeza, aunque esta palabra no la encontraremos mucho en textos médicos. Vamos a estudiar estos huesos y también veremos sus nombres en francés.

Empecemos por enumerar los huesos que constituyen el cráneo. Son ocho, dejando aparte los huesecillos del oído, aunque dos de ellos son dobles, o sea que solo tendremos que estudiar seis:

  1. Frontal (1)
  2. Temporal (2)
  3. Parietal (2)
  4. Occipital (1)
  5. Etmoides (1)
  6. Esfenoides (1)

Los huesos de la cara, por su parte, son catorce, casi todos dobles:

  1. Cornete inferior (2)
  2. Malar (2)
  3. Lagrimal (2)
  4. Nasal (2)
  5. Palatino (2)
  6. Mandíbula (1)
  7. Maxilar superior (2)
  8. Vómer (1)

Vamos a estudiar cada uno de estos huesos con mayor detalle. Empecemos por el cráneo.

Frontal. Es un hueso impar (hay solo uno) que forma la frente, la parte superior de las órbitas, donde se encuentran los ojos, la parte superior de las fosas nasales y la base de la fosa craneal anterior, sobre la que se sitúan los lóbulos frontales del cerebro. Tiene dos partes: una porción vertical que recibe el nombre de escama, que forma la frente, y una porción horizontal, que es interna y forma la base de la fosa craneal anterior, la parte superior de la órbita y de las fosas nasales. Se articula con los dos parietales, el etmoides, el esfenoides, los dos maxilares superiores, los dos malares, los dos lagrimales y los dos nasales. La articulación con los dos parietales forma la sutura coronal. La articulación con el esfenoides forma la sutura esfenofrontal. La porción vertical, cerca de la órbita, alberga los senos frontales, que son dos senos paranasales, es decir, cavidades llenas de aire que se comunican con las fosas nasales.

Temporal. Es un hueso par, hay uno a cada lado de la cabeza. Su forma es un tanto complicada, porque, en su interior, se encuentran los diferentes elementos que forman el oído y los órganos del equilibrio. Tiene cuatro partes: porción escamosa (la más plana), porción timpánica (donde se encuentra el conducto auditivo externo), porción mastoidea (el hueso que se toca detrás y debajo de la oreja) y porción petrosa o peñasco (donde se alojan los órganos auditivos y del equilibrio). Se articula con el occipital, el parietal, el esfenoides, el malar y la mandíbula. Es un hueso muy importante para todo lo relacionado con el oído, sobre todo para la cirugía ótica, pero también pasan por su interior estructuras como el nervio facial, la arteria carótida interna y la vena yugular interna.

Parietal. Es un hueso par, con una forma bastante sencilla, porque constituye la parte superior y lateral alta de la cabeza. Se articulan uno con otro por la sutura sagital; los dos parietales se articulan con el frontal por la sutura coronal; también los dos parietales se articulan con el occipital por la sutura lamdoidea; la articulación de cada parietal con el temporal forma la sutura escamosa; también se articula con el esfenoides. En su parte anterior y posterior, se encuentran, en el bebé, las fontanelas anterior y posterior, de las que hablaremos en otra ocasión.

Occipital. Es un hueso impar (solo hay uno), que se encuentra en la parte posterior e inferior de la cabeza. En su parte inferior, tiene un agujero, el agujero occipital, agujero magno o foramen magno, por el que pasa el sistema nervioso central (bulbo raquídeo). Tiene tres partes, la porción basilar, por delante del agujero occipital, la escama, por detrás del agujero occipital, y las porciones laterales. Se articula con los dos parietales por la sutura lambdoidea, con los dos temporales, con el esfenoides y con el atlas, la primera vértebra cervical, por una articulación que se llama cóndilo occipital, a ambos lados del agujero occipital.

Etmoides. Es un hueso complicado que se encuentra en el centro del cráneo, impar y muy irregular. Para hacernos una idea, se encuentra entre los ojos y la nariz, en la línea media. Forma la parte lateral de las órbitas, donde se encuentran los ojos, así como las fosas nasales. Se articula con el frontal, el esfenoides, los maxilares, los lacrimales, los palatinos, los cornetes inferiores y el vómer. Como elementos importantes, tiene una lámina cribosa, con orificios por donde pasan los haces del nervio olfatorio; una lámina vertical que forma parte del tabique nasal, y las celdillas etmoidales, que forman parte de los senos paranasales.

Esfenoides. También es un hueso complicado, impar y muy irregular, que se encuentra en la línea media del cráneo, por detrás del etmoides. Se articula con el occipital, el etmoides, el frontal, los parietales, los temporales, el vómer, los malares y los palatinos. La porción central, o cuerpo esfenoidal, forma el seno esfenoidal, hueco; de esta porción central, salen seis apófisis: dos alas mayores, dos alas menores y dos apófisis pterigoides. En el cuerpo, se encuentra la silla turca, donde se asienta la hipófisis. Las alas mayores y menores forman las paredes lateral y posterior de la órbita. Por sus numerosos orificios, pasan nervios importantes, como el nervio óptico.

Vamos a describir ahora los huesos de la cara:

Cornete inferior. Es un hueso pequeño, par, que se encuentra en la parte lateral de las fosas nasales. Tenemos un cornete superior y un cornete medio, pero forman parte del hueso etmoides. Se articula con el etmoides, el maxilar superior, el lagrimal y el palatino.

Malar. También se llama cigomático o yugal. Es un hueso pequeño, par, que se encuentra en la zona del pómulo. Forma la parte lateral inferior de la órbita. Se articula con el frontal, el temporal, el esfenoides y el maxilar superior.

Lagrimal. También llamado unguis. Es un hueso pequeño y par que forma parte de la cara externa de las fosas nasales y de la pared anterior interna de la órbita. Se articula con el frontal, el etmoides, el maxilar superior y el cornete inferior. Junto con el frontal, delimita una fosa en la que se encuentra el saco lagrimal.

Nasal. Es un hueso pequeño y par que se encuentra en el dorso de la nariz. Los dos huesos nasales se unen entre sí. Se articula con el frontal y el maxilar superior. En la parte inferior, se une al cartílago nasal para formar la nariz.

Palatino. Es un hueso par, muy irregular que forma una parte del paladar duro. Tiene una porción horizontal y una vertical. La horizontal es la que forma el paladar duro y se articula con el maxilar superior. La porción vertical forma una pequeña parte de la orbita (zona posterior inferior). También forma parte de las fosas nasales.

Mandíbula. Es un hueso impar, el único que se mueve para abrir y cerrar la boca. Está formado por un cuerpo horizontal, donde se encuentran los dientes inferiores, y dos ramas verticales a los lados, que se articulan con el hueso temporal mediante una articulación, el cóndilo mandibular. También recibe el nombre de maxilar inferior.

Maxilar superior. Es un hueso par, en el que se encuentran los dientes superiores. También forma una parte del paladar duro y contiene el seno maxilar, el más grande de los senos paranasales. Contribuye a formar las fosas nasales. Se articula con el maxilar superior del otro lado, el frontal, el etmoides, el malar, el lagrimal, el nasal, el vómer, el palatino y el cornete inferior.

Vómer. Es un hueso impar y central, que forma la parte posterior inferior del tabique nasal. Se articula con el esfenoides, el etmoides, el maxilar superior y el palatino. Divide las fosas nasales en dos, derecha e izquierda, y se une al cartílago nasal en la parte anterior.

Los huesos de la cabeza deben imaginarse en tres dimensiones y, por ello, sus relaciones son complicadas. Albergan órganos esenciales, como el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico, las tres estructuras que forman el encéfalo. Los ojos, la nariz y la boca también están delimitados por los huesos de la cabeza. En este vídeo, podéis ver un resumen de todos estos huesos.

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Uso de la palabra «diferente»

Hace un tiempo que me encuentro con frecuencia con un uso de la palabra «diferente» un tanto extraña, redundante, diría yo. No solo se ve en textos escritos, sino en el discurso oral, en la tele o en conferencias. De repente, parece que tenga que añadirse esta palabra, o su sinónimo «distinto/a» en algunas ocasiones, cuando no es necesario y hasta parece chistoso. Vamos a ver algunos ejemplos.

  • Este ejercicio puede realizarse de nueve formas diferentes. ¿Qué os parece esta frase? ¿Es que podría realizarse de nueve formas iguales? No, si fueran iguales, ya no serían nueve, sería una. Si son nueve formas es porque son diferentes, ¿no? Entonces, ¿por qué añadir la palabra «diferentes». Es una redundancia, creo yo.
  • El cultivo demostró la existencia de dos especies diferentes. ¿Es que serían dos especies si no fueran diferentes? Sería una, ¿verdad? ¿Me quieren decir que se trata de dos subespecies de la misma especie? No, porque entonces no serían dos especies, sino una especie con dos subespecies. ¡No me lo explico!
  • La obra se edificó dos años diferentes. La frase ya es un poco rarita en conjunto, pero, centrándonos en la palabrita, ¿es que dos años pueden ser iguales? Las editoriales siguen pagando lo mismo que el año pasado, pero eso no hace iguales a los años, ¿verdad? O al menos solo en un aspecto. No veo ningún motivo para añadir esta palabra.
  • La bibliografía constaba de diez obras diferentes. ¡Vaya, qué cosas! ¿Os imagináis una bibliografía con diez obras iguales? Si son diez obras, será porque son diferentes, ¿no? ¿O se me escapa algo muy gordo?
  • En este viaje, visitaremos dos países diferentes. ¡Oh!, ¿es que existen agencias de viajes que te lleven a visitar dos países iguales? ¡Me encantaría conocerla! Claro que podemos interpretar que los países son muy diferentes o que se pretende resaltar este hecho. Pero no parece el caso, ¿verdad?
  • Se incluyeron en el estudio 135 personas diferentes. ¡Ah, es que no había gemelos! ¿Será esto? Tampoco lo parece.

La palabra «diferente» tiene sus aplicaciones, desde luego, pero muchas veces no es necesaria, en mi opinión.

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