Aprender con los libros de los niños

Os parecerá una chorrada, pero la mejor manera que he encontrado de aprender sobre un tema general que no domino es hacerlo con un libro de los que utilizan los niños, generalmente los libros de ESO y bachillerato. Son unos libros impresionantes y bonitos, sobre todo si los comparo con los que utilizaba yo cuando era pequeña. Se pueden consultar y pedir prestados en las bibliotecas, pero de vez en cuando me compro uno y me lo estudio de arriba abajo. De esta manera, puedo repasar historia, literatura, filosofía, física, química, biología, geología…

Hay una serie de editoriales que editan este tipo de libros. Son caritos, eso sí. Las principales son: Santillana, Teide, Oxford University Press España, Anaya y Vicens Vives. Venden los libros que utilizan los niños de todas las edades, desde preescolar hasta formación profesional, pero los más interesantes para nosotros, los traductores, son los de primeria, ESO y bachillerato, según el nivel que tengamos del tema en cuestión.

Estos son los que tengo ahora cerca, pero le he echado ya el ojo al de Biología y geología de primero de ESO, que me permitirá repasar, sobre todo, los temas relacionados con los minerales y las rocas, pero también trata sobre la clasificación de los seres vivos y su descripción. Por ejemplo, ¿sabes qué son los poríferos? ¡Yo no! Bueno, me acabo de enterar, son animales como las esponjas, que no tengo ni idea de cómo son ni cómo viven. El índice de este libro es de lo más interesante.

En fin, esta es una manera muy sencilla, sobre todo si tenéis hijos, de aprender cosas nuevas que os pueden ser muy útiles a la hora de traducir y que también os permitirán ampliar vuestra visión del mundo y la cultura. Espero que la idea os haya sido útil.

Publicado en Formación | Etiquetado | 2 comentarios

Sílice y silicio

¡No es lo mismo la sílice que el silicio! ¿Cuál es la diferencia? Pues muy fácil: el silicio es un elemento y la sílice es un compuesto formado por silicio y oxígeno (dos elementos), el dióxido de silicio (SiO2), también llamado óxido de silicio. Por lo tanto, no es correcto hablar de óxido de sílice o de dióxido de sílice. Es interesante para un traductor conocer esta diferencia, porque a menudo nos encontraremos con errores en el texto original. Vamos a analizar el tema con un poco más de detalle.

Para empezar, ¿qué es un elemento químico? Pues algo así como lo que representa una letra en el lenguaje, el ladrillo básico de la materia. Con las letras del alfabeto, podemos formar palabras, frases, discursos, libros… El alfabeto de la química es la tabla periódica de los elementos, donde están los 118 elementos (92 de ellos naturales y el resto fabricados por el ser humano en aceleradores de partículas) que forman los compuestos de la materia orgánica e inorgánica, que serían las palabras. Con estos compuestos, se pueden formar organismos más complejos, que serían las frases, etc.

El silicio es pues un elemento, el átomo número 14 de la tabla periódica, es decir, con 14 protones en el núcleo y otros tantos electrones dando vueltas a su alrededor. Su símbolo químico es Si. Es el segundo elemento más abundante en nuestro planeta, después del oxígeno. Así, como elemento suelto, no se encuentra en la naturaleza, pero se puede obtener a partir de los compuestos que lo contienen, sobre todo de la sílice. Tiene múltiples aplicaciones en la industria. Se puede obtener en forma de un polvo negro o en forma de cristal muy duro.

La sílice está formada por óxido de silicio, es decir, es un compuesto químico con un átomo de silicio y dos de oxígeno. Es muy abundante en la naturaleza, ya que forma la arena y participa en la formación de numerosas rocas. Es de color blanco. Según cómo se organicen los átomos de este compuesto, podemos encontrarnos ante el cuarzo, en el que los átomos se organizan en forma de red muy ordenada, o ante el vidrio, en la que los átomos no están ordenados de manera regular. Se pueden formar numerosos compuestos algo más complejos, como los silicatos, que entran en la composición de numerosas rocas.

Otra diferencia importante se refiere al lugar donde se han formado. El silicio es un elemento, por lo tanto, se ha formado en el núcleo de una estrella, como todos los elementos químicos (menos los que fabricamos nosotros en aceleradores de partículas), a temperaturas muy elevadas. La sílice se ha formado en nuestro planeta, en el interior muy caliente, aunque no tanto como en las estrellas. Ya lo decía Carl Sagan, somos polvo de estrellas. El silicio que se encuentra en nuestros huesos como oligoelemento viene de muy lejos, seguramente del sol, que alcanza una temperatura suficiente como para formarlo.

En francés:

Publicado en Traducción científica | Etiquetado , | Deja un comentario

Células pluripotentes, multipotentes y otras

¿Es lo mismo una célula pluripotente que una célula multipotente? A primera vista, podría parecer que «pluripotente» y «multipotente» son sinónimos, ¿verdad? Pues no, no son sinónimos. Vamos a ver a qué tipo de células se refiere cada término y qué otros tipos de células se definen respecto a la potencia celular, es decir, respecto a la capacidad de diferenciarse en más o menos tipos celulares.

De más a menos capacidad de diferenciarse en tipos celulares, la gradación es la siguiente:

Célula totipotente → Célula pluripotente → Célula multipotente → Célula oligopotente → Célula unipotente.

En todos los casos, estamos hablando de células madre, las células que se reproducen y dan lugar a los diferentes tipos de tejidos del organismo. Es decir, podemos hablar de células madre totipotentes, células madre pluripotentes, células madre multipotentes, células madre oligopotentes y células madre unipotentes. También podemos utilizar los adjetivos totipotencial, pluripotencial, multipotencial, oligopotencial y unipotencial.

Una célula madre totipotente es capaz de dar lugar a cualquier otro tipo de célula, incluidas las diferentes células de la placenta. Solo las primeras células que se forman después de unirse el óvulo y el espermatozoide, las que constituyen el cigoto y la mórula, son totipotentes. Son las únicas que pueden dar lugar a un organismo humano. Una vez que la mórula ha alcanzado las 16 células, ya empieza la diferenciación.

Las células madre pluripotentes tienen también mucha capacidad de diferenciación, pero no tanta como las totipotentes, puesto que ya no pueden formar los tejidos de la placenta. Por lo tanto, no serían capaces de generar un organismo humano. Pueden dar lugar a cualquiera de los tipos de células que forman el organismo y se encuentran también en el embrión, un poco más desarrollado que en el caso anterior.

Las células madre multipotentes tienen más reducida su capacidad de diferenciación. Solo pueden dar lugar a células de un linaje embrionario, o bien a células del ectodermo (epidermis, sistema nervioso, etc.), o bien a células del mesodermo (tejido conjuntivo, muscular, etc.), o bien a células del endodermo (diferentes epitelios, como el respiratorio, digestivo, etc.). Por ejemplo, las células madre hematopoyéticas son de esta categoría, pueden dar lugar a los diferentes tipos de células o elementos de la sangre (hematíes, leucocitos y plaquetas), pero no a otros tipos de células.

Las células madre oligopotentes están un poco más diferenciadas, pueden dar lugar a menos tipos celulares que las anteriores. Por ejemplo, las células madre linfoides pueden dar lugar a linfocitos B y T, pero no a otros tipos de células de la sangre, como los hematíes o los neutrófilos.

Las células madre unipotentes solo pueden dar lugar a un tipo de célula, por ejemplo, las células madre musculares, que solo darán lugar a las células musculares. Son las menos diferenciadas. Después de este tipo de células madre, ya vienen las células digamos que normales, que no son capaces de diferenciarse, solo cumplen cada una con su misión.

En realidad, todas estas células tienen el mismo material genético. Su ADN es el mismo. ¿Por qué unas pueden dar lugar a un ser humano completo (totipotentes) mientras que otras solo son capaces de dar lugar a una célula muscular (unipotentes)? De forma muy sencilla, podemos decir que, en las primeras, todos los genes están activos, todos se pueden expresar, y, en las demás, progresivamente se van bloqueando diferentes grupos de genes, que no se podrán expresar y, por lo tanto, irán definiendo el tipo de célula que se formará.

Así es como lo llaman los franceses:

 

Publicado en Traducción científica | Etiquetado , , | Deja un comentario

Abejas y golondrinas (busca el error)

La primavera ha pillado a Laura con un montón de trabajo, pero todavía le queda un poco de tiempo para disfrutar del calorcito recién llegado, el jolgorio de los pájaros, la belleza de las flores y la buena literatura leída al sol. El sufrimiento de miles de personas por la pandemia y el constante goteo de fallecimientos la entristecen, mucho, pero parece que ya se empieza a vislumbrar el final de este horror. Le siguen llegando muchos textos de medicina para traducir y sueña con la propuesta de un libro. ¿Qué tal uno sobre animales? O mejor de astronomía. O de historia. O de antropología. En fin, algo que le permita aprender cosas nuevas.

Las abejas, por ejemplo, son un mundo apasionante, piensa. Están las abejas melíferas, que viven como en una granja y producen miel para que los humanos se la robemos. ¡Pobrecitas! También están las abejas silvestres, que viven libres. Laura se da cuenta de que no sabe absolutamente nada de estas abejas. ¿Producen miel? ¡Sí, claro, son abejas! ¿Hay muchas especies? ¿Cómo podemos ayudarlas a sobrevivir?

—¡Ya estás con la mente en las nubes! —le dice Pol.

—Estaba pensando en las abejas silvestres. ¡No sé nada de ellas! Tengo que ponerme a estudiar sobre eso.

—¿No estabas haciendo un curso sobre minerales y rocas?

—Pues es verdad. También es muy interesante. Se me atropellan las cosas que quiero estudiar. ¡No tengo más remedio que creer en la reencarnación, Pol!

—Reencárnate en abeja, así lo sabrás todo sobre ellas.

—¡Mejor que en mineral, desde luego, aunque sea un bonito rubí!

—Venga, vamos a dar un paseo, a ver si vemos alguna abeja silvestre —dice Pol.

Acaban de ver la primera pareja de golondrinas recién llegadas de África cuando suena el móvil de Laura. ¡Vaya! ¿Será otra traducción? ¿Un cliente nuevo que necesita traducir un texto sobre abejas? No tiene tiempo de pensar mucho más. Es una colega traductora que le suelta un «Hola, Laura» muy alegre. ¿Le habrán dado a ella la traducción sobre abejas? ¡Es bióloga! No, no se trata de eso.

Su amiga tiene un síndrome del túnel carpiano en la mano derecha desde hace ya mucho tiempo. Nunca se había decidido a consultar al médico, pero los síntomas iban empeorando. Además del dolor y los hormigueos, se le estaba quedando la mano debilucha y le entró miedo. «¿Y si se me paraliza la mano? ¡No podré traducir!» Le habían hecho unas cuantas pruebas y hoy le daban el resultado.

—Me ha dicho el médico que tengo una compresión importante del nervio mediano, pero todavía no hay déficit motriz. Me tienen que hacer una operación para que el nervio quede libre y ya está. ¿Qué te parece? ¡Es una buena noticia! ¡No tendré que traducir con una mano!

—Estupendo, me alegro mucho.

Las dos golondrinas siguen sus evoluciones silenciosas por el cielo. Laura piensa en el cansancio de las pobrecitas, después de este largo viaje. Cuando está punto de compadecerse de ellas en voz alta, se da cuenta de que se han pegado un gran viaje. ¡Qué envidia! Están cansadas pero felices. Ahora les toca reproducirse, ¡eso también es agradable! Esperemos que opten por los mosquitos, las avispas y las moscas para su dieta, y dejen a las abejas tranquilas.

Hay un error en el texto. Bueno, uno voluntario, quizá haya más, involuntarios. ¿Te apetece buscarlo? Dentro de unas semanas, la solución, con su comentario.

Publicado en Cuentos con error | Etiquetado , | 2 comentarios

Rocas y minerales

Los geólogos no suelen utilizar la palabra «piedra», hablan de rocas o de minerales. Podríamos decir que «piedra» pertenece a la lengua común, mientras que las otras dos palabras (roca y mineral) son especializadas, términos, aunque todos las comprendemos. Ocurre algo parecido con las aves y los pájaros. En el lenguaje común, utilizamos «pájaro» para todas las aves, pero muchas aves no son pájaros, así que los ornitólogos y los ornitofrikis bien informados no las utilizan con el mismo significado, como podréis ver en esta otra entrada.

¿Qué diferencia hay entre rocas y minerales? Las dos cosas están formadas por compuestos químicos inorgánicos, sólidos y naturales. Un mineral tiene una composición química definida, formada generalmente por un compuesto químico, a veces más de uno, con una organización en forma de estructura cristalina. Una roca, en cambio, está formada por varios minerales, a veces también por sustancias no minerales, su composición no es fija y su estructura no está tan bien organizada. Podemos decir que la progresión en cuanto a complejidad creciente es: elemento químico → compuesto químico → mineral → roca.

Un ejemplo de mineral podría ser la pirita, que se clasifica dentro del grupo de los sulfuros. Es un sulfuro de hierro (FeS2), de un color amarillento parecido al oro, quizá por eso se la ha considerado el oro de los tontos, y unas bonitas formas cúbicas. Se puede encontrar mezclada con oro, por eso su búsqueda es importante. Se emplea en bisutería o como piedra ornamental; también tiene algunos usos industriales, cada vez menos frecuentes, como la obtención de ácido sulfúrico y sulfato ferroso, o para extraer azufre. Los coleccionistas de minerales siempre la tienen en sus colecciones.

Un ejemplo de roca sería el granito, que está formado por tres minerales, cuarzo, feldespato y mica, aunque puede contener otros, en menor cantidad. De los tres tipos de rocas que existen (ígneas, metamórficas y sedimentarias), el granito es una roca ígnea, formada a grandes profundidades de la corteza terrestre. Hay granitos de diferentes colores: granito negro, granito rosa, granito blanco, etc. Como todos sabemos, se utiliza sobre todo en la construcción.

La geología es otra ciencia fascinante, en la que me acabo de meter, para complicarme un poco más la vida. Vamos a ver adónde me conduce. Ya os iré contando. ¿Y los franceses? ¿Cómo llaman a las rocas y los minerales? Pues más o menos siguen la misma línea que nosotros. Fácil.

Publicado en Traducción científica | Etiquetado , | Deja un comentario

Extremófilos

Su nombre lo dice todo, se trata de organismos que viven en unas condiciones extremas, como registra el DLE. La mayoría son microorganismos unicelulares, pero también tenemos al curiosísimo tardígrado u osito de agua, un encanto de criatura, que puede llegar a medir un milímetro, es decir, se ve a simple vista. Algunos viven a temperaturas extremas de frío o de calor, en medios muy ácidos o muy básicos, en lugares muy secos, a una presión muy elevada, en medios con mucha sal, a mucha profundidad en el mar o en la tierra e incluso dentro de las rocas. ¡Son increíbles! Se llaman extremófilos en contraposición a los mesófilos, que son los que viven en condiciones más o menos normalitas, como nosotros y muchos seres vivos.

Según el ambiente extremo en el que viven, los extremófilos se clasifican en termófilos si soportan temperaturas muy altas, psicrófilos si, por el contrario, soportan temperaturas muy bajas, alcalófilos si viven en medios muy alcalinos, halófilos si viven en ambientes muy salados, acidófilos si soportan una acidez muy elevada, xerófilos si viven en condiciones de extrema sequedad, piezófilos si soportan elevadas presiones, criptoendolitos si viven a grandes profundidades en el suelo, a veces dentro de las rocas, metalotolerantes si soportan elevadas concentraciones de metales, radiófilos si soportan una radiación alta, osmófilos si viven en medios con una elevada osmolaridad, oligotropos si viven en medios con muy pocos nutrientes. Cuando soportan varias de las condiciones ambientales extremas, ¿adivináis cómo se llaman?, poliextremófilos, claro.

Ya que traducimos del francés, vamos a ver algunos de estos términos traducidos:

Como hemos visto, la mayoría de los extremófilos son unicelulares, pero hay otros que no son microscópicos, como el gusano de Pompeya (Alvinella pompejana) o el tardígrado, también llamado osito de agua, que en realidad es un filo con tres clases y numerosas especies. El gusano de Pompeya vive en fuentes hidrotermales del océano Pacífico, a altas temperaturas y a grandes profundidades. Puede medir unos 12 cm y parece que soporta temperaturas tan altas como 50 ºC; es de color gris y tiene una especie de pelos en el dorso que, en realidad son colonias de bacterias protectoras, que viven en simbiosis con el gusano; en la cabeza, tiene branquias de color rojizo. Todavía se ha estudiado poco, tanto la temperatura máxima que puede soportar como la ayuda que le proporciona la simbiosis con las bacterias que lo cubren.

El osito de agua o tardígrado es un animalito impresionante, un poliextremófilo, del que existen numerosas especies, más de mil. Parece que resiste temperaturas tanto muy altas (150 ºC) como muy bajas (-200 ºC), presiones muy elevadas, radiaciones ionizantes, sequedad extrema y también puede vivir en el vacío. La mayoría de las especies son terrestres, viven en musgos, líquenes o helechos, pero algunas habitan en agua dulce o salada; se los puede encontrar más o menos en todas partes. Cuando las condiciones ambientales son desfavorables, tienen la capacidad de deshidratarse y así pueden vivir muchos años. Son animalitos muy estudiados en los laboratorios de biología, por su interés en la búsqueda de vida extraterrestre. Me parecen encantadores. ¡Cuando vuelva a nacer, seré osita de agua!

Publicado en Traducción científica | Etiquetado | Deja un comentario

El congreso de Asilomar

Allá por 1975, un grupo de científicos se reunió en Asilomar (California, Estados Unidos) para intentar llegar a un acuerdo sobre lo que era seguro hacer en biología molecular, en el campo de la ingeniería genética, que representa pasar material genético de un organismo a otro de manera artificial, en el laboratorio, creando un ADN recombinante, útil, por ejemplo, para producir insulina humana, plantas resistentes a determinados patógenos o herbicidas, o algunas vacunas. En aquel momento, los ensayos genéticos estaban en sus inicios y se temían sus consecuencias negativas, si no se realizaban de manera adecuada.

De esta reunión, surgieron recomendaciones como la necesidad de evitar que los microorganismos utilizados se multipliquen fuera del laboratorio, mediante el empleo de huéspedes bacterianos que no puedan vivir en un medio natural o de vectores que solo puedan desarrollarse en huéspedes específicos y no puedan transmitirse. También se estableció que estos estudios deberían realizarse con medidas adecuadas de aislamiento físico, para que nada pudiera escapar del laboratorio.

Este encuentro se consideró una prueba de que los científicos podían autorregularse y buscar ellos mismos sus limitaciones, puesto que básicamente participaron expertos en biología molecular; pero voces críticas plantearon que otro tipo de expertos (juristas, éticos, políticos…) y también  la población general deberían participar en la discusión y toma de decisiones sobre estas cuestiones, que pueden tener consecuencias para toda la humanidad.

Publicado en Traducción científica | Etiquetado , | Deja un comentario

Tórtola y rapaz (busca el error)

Laura observaba a unos pajaritos en el patio, comiéndose las semillas que había puesto en los pequeños comederos. En aquel momento, había una pareja de pinzones, un mirlo y un descarado petirrojo. Prefería los animales salvajes a los domésticos, así que no tenía perro ni gato. Aquella mañana de invierno era muy fría, ocho grados bajo cero al amanecer. Hacía semanas que la mayoría de árboles habían perdido las hojas y las aves migratorias se habían marchado, aunque no todas, seguramente a causa del aumento de las temperaturas.

—¡Mira, Pol, el petirrojo quiere todas las semillas para él solo! ¡No deja que se acerquen los demás!

—¡Con lo pequeñajo que es, el bandido!

Pol estaba muy ocupado aquella mañana, así que decidió salir a caminar sola. Aquel año, se había propuesto reconciliarse con el invierno, una estación que no le gustaba nada, pero seguro que tenía su parte bonita, agradable. Los árboles no tienen hojas, sí, pero justamente por eso se ven mejor los pájaros, aunque haya menos especies debido a la ausencia de los migratorios. Desde que sus amigos, los ornitofrikis, les contaban cosas sobre las aves, se habían aficionado un poco e intentaban identificarlas, cuando las veían en sus caminatas.

Laura salió, bien abrigada y con los prismáticos. No tardó en cruzar el río y tomar un camino en ascenso, que pasaba por una zona de encinas dispersas, matojos y pedregales. Oyó el grito agudo de una rapaz y la buscó en el cielo. La encontró; allí estaba, con su vuelo majestuoso y lento. Unas tórtolas turcas picoteaban alguna cosa en el suelo, pero el grito de la rapaz las asustó y alzaron el vuelo hasta una encina cercana. Laura estaba sumida en sus pensamientos. ¿Pediría por fin un aumento de tarifa a su cliente? Se había quedado muy baja, pero no había manera de subirla. ¿Y si lo perdía? Bueno, ahora tenía un nuevo cliente directo, así que se lo podía permitir. Además, su objetivo era trabajar menos, que ya tenía una edad. A lo mejor aceptaba el aumento. Quien no llora, no mama.

Llegó al puente sobre la carretera y se quedó un rato contemplando el trajín de los coches y los camiones. Aquel era el punto final de su paseo, a una hora de su casa. Allí daría la vuelta, caminaría una hora de regreso y así llegaría a las dos horas de ejercicio del día. Un ciclista inidentificable detrás de la ropa de abrigo la saludó. Le devolvió el saludo. Era la primera persona con la que se cruzaba; hacía mucho frío y poca gente salía a pasear. De regreso, contempló las montañas nevadas que se vislumbraban por el norte. ¡El invierno es bello también!, pensó.

La rapaz seguía en el mismo lugar, esta vez en silencio. Daba vueltas por el aire. La contempló un momento con los prismáticos, pensando que tenía que aprender más cosas sobre las rapaces, para poder llamarlas por su nombre. Estaba de nuevo sumida en sus disquisiciones sobre si le subía o no la tarifa a su cliente cuando le pareció que una piedra grande caía del cielo. ¡Caramba! Cuál no fue su sorpresa cuando la piedra, casi al llegar al suelo, remontó el vuelo, esta vez cargada con una tórtola turca despistada. ¡Vaya! La rapaz había conseguido su almuerzo. Se elevaba pesadamente con su presa bien sujeta.

Nunca había visto algo como aquello de verdad, solo en la tele, y la impresión fue fuerte. Pensó en la tórtola; su vida había terminado de repente, sin ni siquiera ver el final. La muerte le llegó del cielo, como una pedrada, fulminante. Pensó también en la rapaz; tenía que comer para vivir, claro, esa era su lucha, como la de todos. Pasó todo el resto del camino meditabunda.

—Soy una tórtola —le dijo a Pol cuando llegó a casa—, voy a pedirle un aumento de tarifa a mi rapaz y, si no acepta, me voy volando.

Pol la miró, un tanto asustado. Estuvo a punto de preguntarle qué quería decir, pero cambió de idea.

—El alpiste está listo, querida tortolita —le dijo—, espero que te guste.

Hay un error en el texto. Bueno, uno voluntario, quizá haya más, involuntarios. ¿Te apetece buscarlo? Dentro de unas semanas, la solución, con su comentario.

No es correcto dejarse el artículo en las construcciones partitivas como la «mayoría de», «la mitad de», «una parte de», «el X % de» y otras en las que estamos hablando de una parte de un conjunto. Como explica muy bien la Fondéu, hay que poner el artículo. Por lo tanto, en nuestra frase, lo correcto sería «la mayoría de los árboles». Otro aspecto que debemos tener en cuenta es la concordancia con el verbo de la oración, que puede hacerse tanto en singular como en plural. Por lo tanto, tan correcto es «la mayoría de los árboles habían perdido las hojas» como «la mayoría de los árboles había perdido las hojas».

Publicado en Cuentos con error | Etiquetado , | Deja un comentario

Lazareto

Dice el Diccionario de términos médicos que un lazareto es un «establecimiento sanitario para el aislamiento, desinfección y asistencia de personas o animales infectados o sospechosos de padecer una enfermedad epidémica o contagiosa». El DLE también recoge este término y da una definición similar. Es decir, se trata de un lugar destinado a poner en cuarentena a personas, animales o cosas que puedan estar contaminadas por algún microorganismo causante de plagas. No podemos decir que sea un término actual, pero la situación pandémica que estamos viviendo ha despertado mi curiosidad. ¡Así que vamos a investigar!

¿De dónde procede etimológicamente el término? Pues parece que viene del italiano lazzaretto, que a su vez procede del nombre de Lázaro, el enfermo de lepra de la parábola del rico y Lázaro que figura en el Evangelio de Lucas (16,19-31). Parece ser que, en la Edad Media, la lepra se llamaba «mal de San Lázaro» y el lugar donde se aislaba a los leprosos recibía el nombre de lazareto. En realidad, más que un lugar de aislamiento era un establecimiento de reclusión que apartaba a estos enfermos de la sociedad, que les tenía miedo.

En la Edad Media, el aumento de la población y del comercio propició la aparición de grandes epidemias, en primer lugar la peste, que, a mediados del siglo XIV, causaría veinticinco millones de muertos en Europa, nada menos que una tercera parte de la población. La fiebre amarilla, importada del oeste de África a América y de allí a Europa, también creó muchos problemas a partir del siglo XVIII. Posteriormente, el cólera, ya en el siglo XIX, dio lugar a grandes epidemias, originadas en la India y transportadas a Europa debido al comercio marítimo. La necesidad de luchar contra estas epidemias dio lugar al sistema cuarentenario y a los lazaretos, con la idea de apartar a los posibles enfermos y materiales procedentes de lugares lejanos, para proteger a las poblaciones locales.

Estas terribles infecciones llegaban por mar, así que algunos de los lazaretos principales se encontraban cerca de la costa, en los puertos, donde se podían descargar y tener en cuarentena las mercancías y las personas que llegaban en los barcos y podían ser portadoras de enfermedades; eran los lazaretos de observación. Aparte de esta función digamos que preventiva, el lazareto se utilizaba también en caso de epidemia para aislar a los enfermos y, en teoría, tratarlos, eran los lazaretos sucios. Estos últimos no se encontraban necesariamente en zonas costeras. Los edificios se construían especialmente para servir de lazareto o se utilizaban edificios ya existentes que se aprovechaban para este uso, de modo que no existe una arquitectura determinada para este tipo de construcciones.

El primer lazareto se construyó en Venecia en 1423, el lazareto Vecchio, en una isla de la laguna. Es famoso el lazareto de Milán, que se utilizó a principios del siglo XVI para aislar y tratar a los enfermos de peste; su fama se debe, sobre todo, a la obra de Alessandro Manzoni, Los novios. En España, es conocido el lazareto de Mahón, uno de los primeros, construido a finales del siglo XVIII. Otros lazaretos españoles se encuentran en islas, como el de la isla de Pedrosa, el de la isla de San Simón, el de la isla de San Antón y el de la isla de Garraitz. Había muchos otros, desde luego.

Por supuesto, en Francia también había numerosos lazaretos. Vamos a ver la traducción de algunas palabras relacionadas con este tema.

Si queréis saber más sobre el tema, estos son algunos artículos interesantes y muy completos:

Publicado en Traducción científica | Etiquetado , | Deja un comentario

La quintaesencia

¿Qué es la quintaesencia? Dice el DLE que es lo más puro, fino y acendrado de una cosa o también (segunda acepción) la última esencia o extracto de algo. Podemos decir, por ejemplo, algo como: «Esta novela es la quintaesencia de la literatura». También se emplea para hablar de extractos vegetales o de otros productos, como la «quintaesencia de lavanda», por ejemplo. Son los usos habituales de esta palabra, pero ahora me interesa su origen, que nos dará pie a hablar de filosofía y astronomía.

Los antiguos filósofos griegos, en su afán de comprender la realidad, buscaban los elementos que forman la materia, es decir, lo más pequeño que la constituye, y llegaron a la conclusión de que eran cuatro: aire, tierra, agua y fuego, cada uno con sus características. Hoy sabemos que, más allá de estos cuatro elementos, la materia está formada por átomos, a su vez formados por partículas subatómicas, y conocemos bastante bien su estructura. Aristóteles añadió un quinto elemento, el éter o quintaesencia, que era el elemento que formaba los cielos, el mundo más puro e inmutable, a diferencia de los mundos sublunares, corruptos, formados por los cuatro elementos.

Todo esto quedó atrás, pero el reciente descubrimiento de la energía oscura (o de la necesidad de su existencia, ya que no se ha encontrado) nos ha devuelto, en cierta manera, la idea de la quintaesencia. En realidad, los científicos han propuesto la existencia de la energía oscura, no porque la hayan detectado, sino porque la necesitan para explicar la expansión acelerada del universo. Esta expansión, si se considerara que el universo está formado solo por materia de la normal que conocemos, debería ir disminuyendo, por efecto de la gravedad, pero va aumentando, así que es necesario que exista algo que favorezca este aumento de la distancia entre las estrellas; es lo que se ha llamado energía oscura, la quintaesencia. Ahora, el problema es encontrar la manera de detectarla, uno de los misterios del universo.

Y es que la astronomía es una ciencia fascinante, que nunca tendré tiempo suficiente para estudiar como me gustaría; pero se puede intentar. Algunas recomendaciones de lectura y vídeos para iniciarse en la observación del cielo y en los conceptos básicos de la astronomía y la astrofísica son las siguientes:

El universo en tu mano, de Christophe Galfard, traducido del inglés por Pablo Álvarez Ellacuria, todo un viaje superameno por el espacio y el tiempo desde nuestra Tierra hasta el origen del universo, con explicaciones de las certezas y las hipótesis más aceptadas sobre las leyes que rigen el universo. Como su autor nos explica al principio de la obra, solo hay una ecuación en el libro (E = mc²) y su intención es que todos los lectores puedan comprenderlo todo, aunque hay cosas que yo creo que ni los astrofísicos entienden…

Atlas del cielo, VV. AA., traducido del italiano por Rosa Solá Maset. Otro viaje por el cielo, pero esta vez centrado en la observación del firmamento, con una buena parte de historia de la astronomía y de los viajes por el espacio, así como explicaciones sobre los aparatos y técnicas utilizados para observar los astros y una descripción de estos (planetas del sistema solar, constelaciones, galaxias, etc.), con bonitas y abundantes ilustraciones.

El Planetario de Madrid dispone de gran cantidad de vídeos grabados durante la primera ola de la pandemia de COVID-19 (programa Planetario en casa) sobre diferentes temas, expuestos por grandes especialistas en la materia. Están disponibles en su canal de Youtube y son muy, pero que muy interesantes.

La Sociedad Española de Astronomía (SEA) dispone en su página web de gran cantidad de recursos e información sobre astronomía, como las universidades que ofrecen estudios sobre el tema, actividades de divulgación, noticias sobre actualidad astronómica y otros recursos interesantes.

Miriada X ofrece un curso en línea gratuito, siempre abierto para consulta, que se llama Desentrañar el firmamento, impartido por Javier Bussons Gordo, astrofísico de la Universidad de Murcia. Lo he hecho y me encantó. Muy recomendable.

EdX también tiene un curso en línea gratuito sobre astronomía que se llama Astronomía virtual, impartido por Guillermo Goldes, doctor en Astronomía de la Universidad de Córdoba, Argentina. Lo acabo de empezar y es fascinante. Muy recomendable también.

¡La quintaesencia nos ha llevado muy lejos, tan lejos como a los confines del universo! La astronomía y la astrofísica son temas fascinantes en los que hay que introducirse poco a poco, ¡hasta llegar a los libros de Stephen Hawking y otros físicos teóricos, muy interesantes pero más difíciles!

Publicado en Lecturas recomendadas, Traducción científica | Etiquetado , | Deja un comentario